¿Cómo Obedecer A Dios A Pesar De Decir No?

Obedecer a Dios a pesar de decir no, este es un tema tremendamente importante para todos los creyentes, y que nos requiere tener en cuenta muchos aspectos vitales de nuestra fe.

Cuando hablamos de la obediencia a Dios inmediatamente debemos entender que es un concepto difícil de explicar, ya que ante cualquier situación surge el dilema ¿debo seguir lo que dice mi corazón o lo que dice Dios?

A menudo estamos rodeados de situaciones frente a las cuales lo primero que pensamos es en decir NO, sin embargo, al encontrarnos ante un dilema similar es cuando debemos efectuar un recorrido mental que nos permita discernir si realmente estamos eligiendo lo correcto.

  • Primero debemos asegurarnos que la decisión que tomemos lleve a buen término el propósito de glorificar a Dios.
  • Segundo debemos entrar en contacto con nuestro interior. Si la decisión que tomamos está mal, el Espíritu Santo nos señalará muy pronto.
  • Finalmente es importante recordar que no hay malas decisiones siempre que oremos desde el corazón.

Es decir, Dios está dispuesto a guiarnos y orientarnos para que tomemos las mejores decisiones, siempre y cuando le pidamos con humildad su guía.

No hay nada malo en decir NO, pero también debemos sopesar la situación, y mirar hacía adelante para ver en donde nos lleva nuestra elección.

Y por último, debemos entender que lo que importa al final es la voluntad de Dios, y que no debemos temerle pues El siempre participa en nuestras vidas.

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Recordemos que Dios conoce nuestro corazón, y quiere lo mejor para nosotros. Por eso, siempre lo mejor es confiar en la sabiduría que nos brinda para que tomemos las decisiones correctas.

Índice de Contenido
  1. CINCO (5) PASOS PARA OBEDECER A DIOS l Rev. Humberto Henao
  2. Gloriana Montero - La obediencia como mejor elección
  3. ¿Qué significa obedecer a Dios?
  4. ¿Cómo saber cuándo debemos decir no a Dios?
  5. ¿Qué consecuencias pueden resultar de desobedecer a Dios?
  6. ¿Cuáles son las recomendaciones de la Biblia acerca de cómo obedecer a Dios?
  7. ¿Qué tipo de situaciones requieren una negativa aunque se esté desobedeciendo a Dios?
  8. ¿Es posible reconciliar la obediencia a Dios con la negativa a sus órdenes?
  9. ¿Cómo debemos actuar después de haber rechazado una orden divina?
  10. ¿La fe es suficiente para obedecer a Dios, incluso cuando nos obligue a decir no?
  11. Conclusión

CINCO (5) PASOS PARA OBEDECER A DIOS l Rev. Humberto Henao

Gloriana Montero - La obediencia como mejor elección

¿Qué significa obedecer a Dios?

Obedecer a Dios significa someterse a Él, acatar Sus leyes, respetar Su soberanía. Es un concepto que fue endurecido en el Antiguo Testamento y que ha sido redefinido por Cristo, quien dijo: "Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con toda tu mente" (Mateo 22:37).

La obediencia a Dios implica tener fe en Su Palabra, llevar cada palabra a la práctica y no simplemente entenderla, sino seguirla de corazón. Esto significa:

  • Esforzarse para hacer lo correcto y ser un buen ejemplo para los demás.
  • Abrir el corazón y la mente para recibir Su dirección.
  • Separarse del mal y vivir una vida piadosa.
  • Rechazar el pecado y las tendencias egoístas.
  • Seleccionar amigos y compañeros de fe que te animen a seguir la voluntad de Dios.
  • Dedicar tiempo a La Palabra de Dios, la oración, el ayuno y la adoración.
  • Esforzarte para desarrollar un carácter santo.
  • Emplear tus dones y talentos para la gloria de Dios.

Esta obediencia a Dios exige mucho trabajo y dedicación. Implica disminuir nuestra propia voluntad y aprender a someternos a Él por amor. Somos llamados a someternos a Su autoridad y acompañarle en servir a otros. Esto significa que debemos renunciar a nosotros mismos y buscar primero Su reino y Sus propósitos. Por medio de esta obediencia nosotros estamos comprometiéndonos con una relación íntima con Él, pues conoceremos más profundamente Su voluntad y Sus principios.

¿Cómo saber cuándo debemos decir no a Dios?

Existen varias situaciones en las que la gente debe decirle "no" a Dios. La primera, y más importante, es cuando una orden divina va en contra de su propia moral o en contra de los principios bíblicos. Si una persona recibe un mandato que contradice la Palabra de Dios, entonces él o ella se ven obligados a rechazarlo. Por ejemplo, la Biblia condena la idolatría y la adoración de ídolos. Si una persona recibiese una orden para honrar un ídolo, entonces el resultado más correcto sería decirle "no" a Dios.

Otra situación en la que una persona podría estar enfrentada a decirle "no" a Dios es cuando una orden divina contradice el buen sentido. A veces, el Espíritu Santo nos da instrucciones que parecen desafiar la lógica humana. Por ejemplo, Dios le dijo a Abraham que sacrificara a su hijo Isaac. Esta orden desafiaba todo lo que Abraham conocía sobre la justicia y la bondad. Fue aún más difícil para él porque significaba negarle a Dios algo que él estaba dispuesto a darle. La respuesta correcta a esta situación extremadamente difícil fue decirle "no" a Dios.

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Una tercera situación en la que uno debe decirle "no" a Dios es cuando hay un riesgo inaceptable para la persona o para otros. Dios no nos pide que arriesguemos nuestras vidas o la vida de otras personas por Él. Si una persona recibió una orden que implicaba un riesgo inaceptable, entonces es mejor decirle "no" a Dios que ponerse en peligro. De hecho, la Biblia dice "no tengáis miedo a aquellos que matan el cuerpo, pero no pueden matar el alma".

En resumen, dijeron "no" a Dios cuando:

  • una orden divina va en contra de los principios bíblicos
  • una orden contradice el buen sentido
  • hay un riesgo inaceptable para la persona o para otros

El pensamiento cristiano no es acerca de querer decirle "no" a Dios, sino de entender que Él hará todas las cosas perfectamente para la gloria Suya, aunque a veces eso signifique decirle "no" a Él.

¿Qué consecuencias pueden resultar de desobedecer a Dios?

Desobedecer a Dios trae consecuencias graves para nosotros. La Escritura nos enseña que no hay misericordia sin arrepentimiento (Romanos 2:4-6). La desobediencia es un pecado terrible, el cual nos separa de Dios y destruye nuestra relación con Él. Esto nos lleva a sufrir profundamente y a vivir una vida llena de angustia. Además, la desobediencia nos impide acceder a la gracia de Dios y a los beneficios maravillosos de la vida espiritual.

Ninguno de nosotros puede eximirse de las consecuencias que trae la desobediencia a Dios. Algunos ejemplos de esto son:

  • Evitar tener una intimidad profunda con Dios
  • Perder nuestra capacidad para luchar contra el mal
  • Alejarnos de aquellas cosas que Dios ve como buenas
  • Una vida más corta
  • Sentirnos vacíos y solos
  • Tener graves problemas financieros
  • Ser engañados por el engaño del diablo
  • No poder alcanzar los propósitos de Dios para nuestras vidas
  • Desarrollar insatisfacción y preocupación constante

Es importante tener en cuenta que cuando desobedecemos a Dios, abrimos la puerta para que el mal se apodere de nosotros. Esto significa que nos exponemos a sufrir las penalidades y el dolor que conlleva la desobediencia, no solo en este mundo, sino también en el cielo. Por lo tanto, es crucial que nos mantengamos firmes en nuestro compromiso de obedecer a Dios.

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¿Cuáles son las recomendaciones de la Biblia acerca de cómo obedecer a Dios?

La Biblia es una fuente inagotable de sabiduría que nos enseña cómo obedecer a Dios. Estas son algunas de las recomendaciones bíblicas sobre el tema:

1. Confía en Dios por encima de todas las cosas. La Escritura enseña claramente que debemos tener fe en Dios y confiar siempre en Él. Santiago 4:7 dice: “Humíllate, pues, delante del Señor, y él te exaltará”. Por lo tanto, confiar en Dios es la primera recomendación bíblica para obedecerlo.

2. Siéntete agradecido. El libro de Colosenses nos exhorta a seguir dando gracias a Dios siempre: “Sea que comáis o bebáis, sea que hagáis alguna otra cosa, hacedlo todo para la gloria de Dios” (Colosenses 3:17). Agradecer a Dios por todas las cosas buenas que Él nos ha dado es una forma anhelada y perfecta de obediencia.

3. Acepta Su voluntad para tu vida . Siempre estamos buscando caminos para complacer a Dios. De acuerdo con Romanos 12: 1-2, "presentemos nuestros cuerpos como una ofrenda viva, santa y agradable a Dios; este es nuestro culto racional. No nos amoldemos a los patrones de este mundo, sino seguamos renovándonos en el pensamiento para discernir la voluntad de Dios: ¿qué es bueno, agradable y perfecto?".

4. Busca alimento espiritual. El Salmo 19:7 dice: “Las leyes del Señor son verdaderas, dando alegría al corazón”. Debemos escudriñar las Escrituras para nutrir nuestra relación con Dios. La lectura diaria de la Biblia, la oración sincera y la asistencia a la iglesia son formas de alimentarnos espiritualmente.

5. Respeta a otros. En 1 Pedro 2:17 leemos: “Respeten a todos: amen a los hermanos, reverencien a Dios, honren al rey”. Esta es una excelente manera de mostrar a Dios que estamos dispuestos a obedecerlo. Amando y respetando a los demás, mostramos que estamos poniendo en práctica los mandamientos de Dios.

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6. Comparte el mensaje de Dios. Dios nos ha dado la responsabilidad de compartir el mensaje del evangelio con aquellos que estén dispuestos a oír. De hecho, Marcos 16:15 dice: “Vayan por todo el mundo y prediquen el evangelio a toda criatura”. Esta es una gran manera de obedecer a Dios.

Cuando obedecemos a Dios hay un premio inmenso que recibimos; nuestro Espíritu se llena de paz, gozo y satisfacción. Es importante tomar en consideración estas recomendaciones bíblicas para obedecer a Dios plenamente.

¿Qué tipo de situaciones requieren una negativa aunque se esté desobedeciendo a Dios?

Cuando se desee obedecer a Dios, hay que tener en cuenta su Palabra para ver cuales son las situaciones que necesitan de una negativa para salir adelante. Debemos recordar que hay situaciones que la Biblia nos dice ser pecado, entonces es mejor no involucrarse dentro de ellas. Por ejemplo:

  • cuando alguna situación nos lleve a considerar el adulterio, como consecuencia de una relación extramarital o tener algún tipo de afecto con personas que no sean nuestra pareja, en ese caso hay que decir un rotundo no;
  • si debemos alejarnos de un comportamiento que está en contra de las Escrituras y de los valores que Dios impone, hay que optar por la negativa;
  • algo importante es no involucrase en asuntos que nos llene de sentimientos como la envidia, celos, tristeza, avaricia, etc., que van en contra de los mandatos bíblicos;
  • finalmente, también es mejor decir que no a intenciones de ceder a alguna presión humana que nos contradecen la Ley de Dios.

En pocas palabras, si la situación nos va acercar al pecado, hay que alejarse y evitar involucrarse en ninguna actividad que sea contraria a lo que Dios ordena. En otras palabras, tenemos que asumir una posición que nos permita guardar la pureza del corazón y los pensamientos. Esto incluye no tomar partido en situaciones donde podemos ver hostilidad hacia alguien, posturas que nos lleven a criticar a otros o participar en actos de violencia.

Cada vez que estemos dentro de una situación que no nos permita pedirle a Dios que nos guíe, sino que se esté excediendo en el pecado, es mejor optar por la negativa. Con esto, no nos limitamos a desobedecer a Dios, sino que también nos protegemos de las consecuencias que esto puede acarrear en nuestra vida. La negativa es la mejor manera de guardar la integridad y respetar la Ley de Dios, incluso cuando estamos siendo tentados a infringirla.

¿Es posible reconciliar la obediencia a Dios con la negativa a sus órdenes?

Sí, es posible reconciliar la obediencia a Dios con la negativa a sus órdenes. La biblia nos da muchos ejemplos de este concepto. La fe en Dios implica respetar los planes de Dios y hacer lo que Él quiere que hagamos; sin embargo, a veces es necesario rechazar sus órdenes para obedecerlo aún más.

Por un lado, los profetas del Antiguo Testamento como Abraham, Moisés y Josué se negaron a obedecer las órdenes divinas cuando suponían que las ordenes no formaban parte de los grandes planes de Dios. Estos hombres decidieron actuar de acuerdo a su sentido común, religión y a lo que era mejor para los demás , por lo tanto, por medio de la obediencia negaron las órdenes de Dios.

Por otro lado, Jesús también demostró sus confianza en la decisión de reconocer los planes de Dios por encima de las órdenes divinas. Por ejemplo, cuando, Jesús fue tentado por el diablo y se negó a cometer pecados vanos y no deseados por Dios. También rechazó la táctica adoptada por los sacerdotes judíos de imponer juicios autoritarios a otros. Así mismo, durante su vida y su pasión, Jesús deliberadamente se desvió de las órdenes humanas para obedecer a Dios.

En conclusión, la obediencia a Dios es mayor que la obediencia a sus órdenes. Como seres humanos tenemos la capacidad de discernir cuando actos de la obediencia podrían ser contrarios a los planes de Dios, y estamos facultados para rechzar dichas órdenes para actuar como Dios nos ha enseñado.

¿Cómo debemos actuar después de haber rechazado una orden divina?

Primero, debemos tener claro que rechazar una orden divina es algo muy serio y que debe ser tratado con mucha reverencia. La desobediencia a la voluntad de Dios nos pone en riesgo de perder la misericordia de Dios, además de dejar de obtener las bendiciones que Él desea para nosotros. Por lo tanto, se recomienda arrepentirse profundamente de haber rechazado una orden divina y buscar la restauración de la relación entre Dios y nosotros.

Segundo, el arrepentimiento no solo se manifiesta a través de la oración sino también a través de cambios concretos en la vida. Esto significa que después de haber rechazado una orden divina, debemos cambiar nuestra conducta para que sea fiel a la voluntad de Dios. Esto se debe hacer de forma humilde, ya que no somos merecedores de nada por nuestra desobediencia, sino que todo proviene del amor y la gracia de Dios.

Tercero, una vez que hayamos aceptado la soberanía de Dios y nos hayamos arrepentido de nuestras acciones, debemos buscar ofrecer servicio y alabanza al Señor. Esto se debe hacer a través de oraciones, lectura de la Biblia y el culto de adoración. Estas actividades nos ayudarán a fortalecer nuestra fe y lealtad a Dios, lo que nos permitirá seguir caminando en Su luz.

Cuarto, encontraremos consuelo y fuerza en la comunidad de los creyentes. Esto significa buscar amigos que comparten nuestra fe, hacernos miembros de una iglesia y reunirnos para compartir la palabra de Dios. Las reuniones con otros creyentes nos ayudarán a recordar que hay un propósito detrás de todos los sucesos de nuestra vida y a mantenernos firmes en nuestra fe.

Finalmente, debemos estar abiertos a la dirección de Dios. Esto significa escuchar a Dios y obedecer Su Palabra, aun cuando no podamos entender completamente Su plan. Aunque el camino hacia la restauración puede ser difícil, debemos recordar que Dios nos ama y desea que seamos felices.

¿La fe es suficiente para obedecer a Dios, incluso cuando nos obligue a decir no?

La fe en Dios nos ayuda a entender la necesidad de obedecer Sus mandamientos. Esto significa que hay veces en que nos vemos obligados a decir "no" a los deseos de nuestro corazón y nuestros propios intereses. Esta situación puede resultar difícil de manejar, pero debemos recordar que la fe en Dios es la clave para lograrlo. La Palabra de Dios nos alienta a confiar en Él por encima de todas las cosas y a seguir Su voluntad. Por tanto, teniendo presente que a pesar de la dificultad que podamos experimentar al decir no, nuestra fe debe ser suficiente para que no caigamos en el engaño del mundo, sino más bien tengamos la fortaleza espiritual suficiente para obedecer a Dios; Aún cuando esto signifique sacrificar nuestros deseos egoístas.

También debemos acudir a Cristo, quien nos dijo que "'No se trata solamente de obedecer la ley, sino de amar a Dios con todo el corazón, toda el alma y toda la mente'". Por tanto, para lograr esto, debemos crecer en nuestra fe y superar las tentaciones de este mundo. Esto significa que debemos cultivar una relación íntima con Dios, conocer Su Palabra y estar conscientes del motivo por el cual buscamos vivir una vida apartada para honrarlo; Para que podamos ver Su voluntad para nosotros de manera clara y saber cómo responder en situaciones en las que nos obligan a decir no.

Es importante mencionar que la fidelidad a Dios es algo que va mucho más allá de la simple obediencia. Significa tener un corazón que busca servir a Dios primero, antes de cualquier cosa. De esta manera, nuestra fe es suficiente para nosotros cuando nos vemos obligados a decir no, porque recordamos que nuestra prioridad debe ser agradarle a Él, incluso si esto significa sacrificar nuestro propio interés. Finalmente, la Palabra de Dios nos recuerda que nuestra fidelidad a Él es la mejor forma de honrar Su nombre y la única manera de disfrutar de la bendición de Su compañía.

Conclusión

Al decir que no a Dios, en realidad estamos haciendo algo mucho mayor que solo "desechar" su ley. Significa pasar de Él en nuestras vidas, diciendo "no quiero lo que me ofreces", lo cual es una falta de honor y respeto. Sin embargo, hay una manera de obedecer a Dios a pesar de decirle no: es confiar en Él a pesar de sus pedidos. Hay momentos en los que nosotros mismos somos la única barrera entre nosotros mismos y el Señor, y la única forma de superar esa barrera es con amor y fe.

En lugar de resistirse a los mandatos de Dios desde una posición de rebelión o rechazo, podemos tener una actitud de obediencia obediente a pesar de decirle no. Esto significa que aceptamos que Dios sabe lo que es mejor para nosotros, incluso si no podemos verlo. Confiamos en Su sabiduría, sabiendo que nos guiará por el camino correcto, aún si nosotros mismos no podemos reconocerlo.

  • Deja que tu "No" sea una señal para orar y permitir que Dios tome el control de la situación, para que él te muestre el camino correcto.
  • Busca la guía de otros creyentes comprometidos con los principios bíblicos.
  • Dirige tus esfuerzos no solo a la obediencia, sino a la devoción a Dios.

Resumiendo, decir no a Dios no tiene porque ser un obstáculo para obedecerSu voluntad. Al contrario, si permitimos a Dios tomar la iniciativa, nuestro “No” puede ser un medio para acercarnos más a Él, para mostrarle que confiamos en su plan para nosotros, aunque no podamos verlo inmediatamente. Al fin y al cabo, él nos conoce mejor que nosotros mismos y durante nuestra vida debemos recordar que Él siempre nos guía hacia lo mejor.

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