¿Cómo La Biblia Aborda El Tema De La Cirugía Plástica/cosmética?

¿Cómo la Biblia aborda el tema de la cirugía plástica/cosmética? En los últimos años, el aumento de la cirugía estética o cosmética ha llegado a ser un tema importante entre los creyentes cristianos. Esta pregunta sigue siendo controvertida entre algunos cristianos, quienes suelen discutir si es una práctica moralmente aceptable según los principios de la Biblia.

Para comprender cómo la Biblia aborda el tema de la cirugía plástica/cosmética, primero hay que entender el propósito principal de Dios para formar y crear nuestros cuerpos. La Biblia nos dice que Dios creó nuestro cuerpo con extrema precisión. Nuestro cuerpo es una obra maestra diseñada por un Creador Todopoderoso.

Dios nos pidió cuidar nuestro cuerpo porque, a sus ojos, somos considerados como objetos preciosos. Por lo tanto, la cirugía cosmética puede ser vista como una violación de la intención de Dios de cuidar y respetar el cuerpo que nos ha dado. Los cristianos deben entender que el cuerpo es un templo para el Espíritu Santo, así que el deseo de Dios que lo mantengamos física, mental y espiritualmente saludable debe guiar nuestras decisiones.

En la Biblia también se habla de la belleza. En Eclesiastés 3:11 dice “Todo lo hizo bien” en referencia a la creación de Dios. Esto sugiere que Dios intentó hacernos hermosos desde el principio. La belleza no solamente es interna, sino también externa. Muchas veces se pierde el sentido de apreciar las bendiciones de la belleza al adherirse a tendencias estéticas mundanas. El conciliar el interés de mejorar la apariencia con el respeto que se debe a nuestro cuerpo, puede ser un desafío.

En cuanto a la cirugía plástica/cosmética, los cristianos deben ponderarla desde una perspectiva bíblica para saber si es una acción apropiada para sus vidas. Algunos consideran que no toda cirugía plástica/cosmética es necesariamente moralmente inaceptable. No obstante, es importante considerar el tipo de cirugía plástica/cosmética que se está contemplando y los motivos por los cuales se quiere realizarla. Si los motivos son nobleza y respeto a Dios, entonces quizás sea necesario considerarlo desde un punto de vista bíblico y confiar en el juicio de Dios sobre los propios actos.

En resumen, cuando se trata de la cirugía plástica/cosmética, los cristianos deben equilibrar el respeto por nuestro cuerpo con la belleza que Dios ha otorgado a todos. Deberíamos reconocer que en realidad somos los que hemos sido creados a imagen de Dios, no al revés, y hacer todo lo posible para cuidar nuestros cuerpos, ya se trate de las actitudes internas o externas, tal como lo es la cirugía.

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Índice de Contenido
  1. ¿Qué dice la Biblia sobre la cirugía plástica y cosmética?
  2. ¿De qué manera los principios bíblicos nos guían en relación a los procedimientos quirúrgicos para remodelar el cuerpo?
  3. ¿Qué enseñanzas encontramos en la Biblia sobre la aceptación de uno mismo para disminuir el deseo de someterse a una cirugía estética?
  4. ¿Cómo ayuda el conocimiento de la Palabra de Dios para discernir la conveniencia de someterse a una cirugía plástica?
  5. ¿Qué sucede si la motivación para someterse a una operación estética es vanidad y orgullo?
  6. ¿Cuáles son las consecuencias que surgen cuando situamos nuestra confianza en los procedimientos estéticos y no en Dios?
  7. ¿Es lícito someterse a una cirugía plástica o cosmética para mejorar la salud, la autoestima o el aspecto físico?
  8. ¿Qué nos dice la Biblia acerca del cuidado personal y la belleza interior?
  9. Conclusión

¿Qué dice la Biblia sobre la cirugía plástica y cosmética?

La Biblia no dice nada explícitamente sobre la cirugía plástica y cosmética. De hecho, la práctica de la cirugía plástica no existía en el tiempo en que se escribió la Biblia. Sin embargo, hay versículos en la Biblia que pueden aplicarse en relación con la cirugía plástica y la cirugía cosmética. Esto incluye:

  • Jesús predijo que los tiempos de la llegada del Reino de Dios serían difíciles. Mateo 24:4-8 dice: "Y les dijo: Mirad que nadie os engañe; porque vendrán muchos en mi nombre, diciendo: Yo soy el Cristo; y a muchos engañarán." La Biblia nos advierte que podemos ser engañados fácilmente si no somos vigilantes. Tenemos que preguntarnos cuáles son nuestras motivaciones para someternos a una cirugía plástica o cosmética. La cirugía plástica y cosmética no ayudará a nuestra relación con Dios, así que debemos asegurarnos de que nuestros motivos sean claros.
  • Dios quiere que nos amemos a nosotros mismos. El libro de 1 Corintios 13:4-7 dice: "El amor es paciente, es bondadoso, no es envidioso, no jactancioso, no se envanece; no hace nada indebido, no busca lo suyo, no se irrita, no guarda rencor; no se goza de la injusticia, sino que se goza de la verdad". La Biblia nos enseña que deberíamos amar y honrar a nuestro cuerpo, ya que es un don de Dios. Si el motivo de hacerse cirugía plástica o cosmética es mejorar nuestra autoestima y proporcionarnos una mayor sensación de seguridad y aceptación, entonces esto no está necesariamente mal.
  • Dios quiere que tratemos nuestro cuerpo con honra. 1 Corintios 6:19-20 dice: "¿O no sabéis que vuestro cuerpo es templo del Espíritu Santo, que mora en vosotros, el cual tenéis de Dios, y que no sois vuestros? Porque habéis sido comprados por precio; glorificad, pues, a Dios en vuestro cuerpo, y en vuestro espíritu, los cuales son de Dios". El cuerpo no es para satisfacernos, sino para honrar a Dios. Por lo tanto, cualquier decisión que tomemos sobre el cuidado de nuestro cuerpo y su aspecto debe estar basada en el respeto y la gratitud por el don de vida que nos ha sido otorgado.

En conclusión, hay varios versículos de la Biblia que nos ayudan a entender cómo debemos tratar nuestro cuerpo y cómo debemos proceder con respecto a la cirugía plástica y cosmética. Debemos asegurarnos de que nuestras acciones estén motivadas por el amor que Dios nos ha mostrado, y no por el deseo de complacer a los demás. Además, debemos recordar que debemos honrar nuestro cuerpo, no satisfacernos con él.

¿De qué manera los principios bíblicos nos guían en relación a los procedimientos quirúrgicos para remodelar el cuerpo?

Los principios bíblicos son una fuente de poderosa sabiduría y orientación para todos los aspectos de la vida cristiana. La sabiduría contenida en la Palabra de Dios no se limita a cualquier cosa sino que abarca todos los temas humanos, incluyendo el complejo tema de los procedimientos quirúrgicos para remodelar el cuerpo. La Biblia ofrece una guía útil sobre esta cuestión a través de los principios direccionales que nos ayudan a la hora de entender cómo actuar frente a la decisión de someternos a una cirugía plástica.

Una premisa importante que debemos considerar, desde el punto de vista cristiano, es que Dios nos creó a Su imagen y que nuestros cuerpos son los templos donde habita el Espíritu Santo. Es decir, somos responsables de cuidar nuestro cuerpo con el máximo respeto posible. Esto significa que debemos vetar cualquier práctica que consista en intentar manipular órganos, tejidos o características físicas con el fin de mejorar la apariencia. Esto lo sabemos porque la Biblia dice: "No os corrompáis a vosotros mismos en ninguna cosa; porque ella es una abominación a Jehová tu Dios" (Deuteronomio 18:12).

Sin embargo, hay algunas excepciones a la regla general, como por ejemplo cuando existen problemas médicos reales que requieren tratamiento quirúrgico. Es aconsejable recurrir al consejo de expertos profesionales con el fin de obtener los datos necesarios y tomar decisiones informadas. Si bien hay situaciones que están exentas del contexto religioso general mencionado anteriormente, siempre debemos buscar primero la aprobación divina antes de asumir la decisión final. Esto significa que debemos orar sinceramente y pedirle a Dios que nos muestre el camino para tomar la mejor decisión.

También es importante destacar que la Biblia enfatiza la belleza interior como un valor por encima de la apariencia física. Es decir, nos invita a enfocarnos en mostrar nuestro carácter, nuestras virtudes y actitudes positivas por encima de la apariencia exterior. Esto no significa que tengamos que ignorar completamente la apariencia física, pero sí significa que no debemos depender de las cirugías para construir nuestra identidad.

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En resumen, los principios bíblicos nos guían para comprender los procedimientos quirúrgicos para remodelar el cuerpo, al indicarnos que debemos ser responsables con nuestros cuerpos y guardarlos con el mayor respeto posible, buscar consejo de expertos profesionales; además de procurar primero la aprobación divina y enfocarnos en valores como la belleza interior por encima de la apariencia externa.

¿Qué enseñanzas encontramos en la Biblia sobre la aceptación de uno mismo para disminuir el deseo de someterse a una cirugía estética?

En la Biblia podemos encontrar distintas enseñanzas que nos ayudan a aceptarnos tal como somos. Esto nos permite disminuir el deseo de someternos a una cirugía estética, pues nos enseña a apreciar nuestro cuerpo como un regalo de Dios. Este mensaje es particularmente relevante para aquellas personas que se sienten presionadas por los estándares sociales, pues el Señor nos recuerda que cada uno de nosotros es perfecto e irrepetible a los ojos de Dios.

1. Un cuerpo proclama la gloria de Dios
2. La belleza interior es lo que Dios valora
La primera enseñanza que encontramos en la Biblia al respecto es que el cuerpo es un don de Dios y una forma de proclamar su gloria. En el Salmo 139:14 leemos: "Te alabo porque yo soy tu obra maravillosa; tus acciones son maravillosas, y mi alma lo sabe muy bien". Esta escritura nos anima a valorar nuestros cuerpos, pues son una manifestación de las grandes obras de Dios.

Además, la Biblia nos enseña que la belleza interior es lo que más valora el Señor. Él no nos juzga según nuestras apariencias exteriores, sino que nos mira con amor incondicional. Esto significa que nos invita a confiar en Su opinión y a rechazar las creencias que dictan los estándares culturales, como la idea de que todos debemos tener el mismo aspecto, un anhelo que muchas veces nos lleva a someternos a cirugías estéticas.

Una versículo que nos ayuda a entender esta enseñanza es 1 Samuel 16:7, que dice: "No mires a su apariencia ni a la altura de su estatura, porque yo lo he desechado; pues Jehová no mira lo que mira el hombre; mira el corazón". Está escritura es profundo recordatorio de que aquello que más valora Dios es lo que hay en nuestros corazones.

Por eso, cuando nos sentimos presionados por los estándares sociales, debemos recordar que Dios nos ha creado únicos e irrepetibles e invitarnos a amarnos y a cuidar de nosotros con alegría. El Señor me escogió para ser feliz, y nosotros debemos estar agradecidos de los dones que nos ha dado.

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¿Cómo ayuda el conocimiento de la Palabra de Dios para discernir la conveniencia de someterse a una cirugía plástica?

El conocimiento de la Palabra de Dios ayuda mucho a discernir si someterse a una cirugía plástica o no. Esta es una decisión difícil de tomar, y enfrentar el reto sin consultar la Palabra de Dios puede ser peligroso. La Biblia enseña conceptos y principios que deben tenerse en cuenta al momento de evaluar si someterse o no a una cirugía plástica. Estos principios son los siguientes:

  • No debemos pecar para obtener lo que queremos. En la Palabra de Dios se prohíbe cobrar intereses (Éxodo 22:25), golpear a nuestro prójimo (Levítico 19:18) o amolar tus armas (Salmo 120:4). Dios nos ha prohibido también cosas como aborrecer, envidiar, robar, mentir y codiciar (Mateo 5:27-29). Así mismo, no está permitido manipular el cuerpo, falsificar nuestra imagen o según la teología cristiana, usar técnicas médicas para adquirir o modificar aspectos corporales.
  • No debemos hacer nada para llevarnos por encima de nuestra situación natural. De acuerdo con el Evangelio, nosotros somos responsables frente a Dios por cuidar la salud con la que el nos ha dotado. Isaias 1:6 nos exhorta a buscar la justicia y la misericordia, y no apoyar las desequilibradas prácticas para intentar mejorar nuestra apariencia.
  • Debemos honrar y respetar el templo de Dios.1 Corintios 3:17 dice: “Y el Espíritu de Dios mora en vosotros”. El Espíritu de Dios vive en nosotros, y tenemos que enriquecer y cuidar el cuerpo para evitar distraermente el Espíritu Santo. Cuando nos sometemos a una cirugía plástica desfiguramos el cuerpo, no siempre para la gloria de Dios.
  • Debemos considerar la opinión de los demás. En Filipenses 4:5, Dios nos ordena ser prudentes, moderados e inofensivos con los demás. Algunos otros pueden mal interpretar o mal interpretarse por la operación y pueden actuar de forma negativa hacia la persona.

El conocimiento de la Palabra de Dios es clave para discernir la conveniencia de someterse a una cirugía plástica. Si tomamos en cuenta los principios bíblicos y en oración confiamos nuestro futuro a Dios, Él velará por nosotros y nos dará la orientación necesaria para tomar la mejor decisión.

¿Qué sucede si la motivación para someterse a una operación estética es vanidad y orgullo?

La motivación por someterse a una operación estética como vanidad y orgullo, en el contexto cristiano, no es la mejor decisión. Estos valores pueden llevarnos a pensamientos de egoísmo y autosuficiencia, que alejan a los seres humanos del camino trazado por el Señor. No todas las buenas acciones, como una modificación en el cuerpo para cumplir con los ideales de belleza, son reconocidas por Dios, ya que esto en últimas puede reflejar la soberbia y el deseo de llamar la atención.

Es importante entender que el Señor nos invita a vivir una vida de humildad, una vida sin obsesión por los logros materiales ni vanidad excesiva. Vivir una vida centrada en la gloria de Dios significa ser motivado por el cariño, el amor, la fe y la confianza. Esta motivación guía a las personas hacia la bondad, la generosidad y el servicio.

Una buena forma de ser fiel a la voluntad de Dios es mediante el cultivo de la autenticidad en nosotros mismos. Cuando nos apoyamos en nuestras propias virtudes, habilidades y dones específicos, estamos honrando y glorificando a Dios. Entonces, la motivación correcta es la que busca respetar el diseño divino para nosotros, no la motivación que se busca para satisfacer deseos egoístas y superficiales.

Es importante entender que el cuerpo tiene sus límites. El Señor nos creó para ser seres imperfectos, y no todas las deficiencias corporales se pueden arreglar. Tratar de cambiar nuestro aspecto para satisfacer los intereses del mundo es una idea peligrosa, incluso si se busca cubrir alguna deficiencia real. Debemos mantenernos abiertos a la dirección divina y esforzarnos por generar una actitud de gratitud hacia nosotros mismos aceptando nuestra identidad.

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En definitiva, el compromiso de someterse a una operación estética por motivos religiosos o estéticos no solo debe tener una motivación correcta, sino que además debe ser tratada con precaución. La motivación debe ser amar a sí mismo como lo haría Dios. De otra forma, la persona empieza a moverse en una dirección contraria a la voluntad y el plan divino. Buscar la perfección en aspectos físicos puede provocar una dependencia a la belleza mundana, desviándonos de la perspectiva de Dios sobre su creación.

¿Cuáles son las consecuencias que surgen cuando situamos nuestra confianza en los procedimientos estéticos y no en Dios?

Cuando situamos nuestra confianza en los procedimientos estéticos en lugar de confiar en Dios, nos enfrentamos a ciertas consecuencias. Algunas de las principales consecuencias son:

1. Desilusión: al realizar este tipo de procedimientos estéticos muchas veces nos encontramos desilusionadas y/o decepcionadas, ya que no logramos la perfección que esperábamos. El problema radica en el hecho de que estos procedimientos no cubren los vacíos de la vida y no proporcionan un sentido de satisfacción duradera.

2. Desesperanza: Si la confianza se coloca en los procedimientos estéticos en lugar de depositar toda la confianza en Dios, podemos caer en un profundo agujero emocional. La desesperanza toma control de nosotras cuando los problemas de la vida exceden nuestra capacidad de solucionarlos por nosotros mismos.

3. Dependencia: Cuando confiamos en los procedimientos estéticos para mejorar nuestra autoestima, nuestro bienestar y nuestra felicidad, dependemos de estos para mantenernos contentas y buscamos constantemente nuevos procedimientos. Esta dependencia es desgastante y tóxica, ya que suele provocar un sentimiento de insatisfacción con uno mismo.

4. Soledad: al centrarnos en la apariencia física, comenzamos a sentirnos solas, ya que anhelamos afecto o amor que no llega. En lugar de confiar en Dios para que nos llene de verdadera felicidad, nos centramos en la imagen superficial y buscamos afecto en otros que no pueden satisfacernos.

5. Desigualdad: Enfocarse en el aspecto físico representa una forma de juzgar a las demás personas. El concepto de "belleza" fue creado por el mundo, pero Dios nos ama incondicionalmente a todos por igual. Esperando obtener la aprobación del mundo a través de los procedimientos estéticos hace que nos olvidemos de nuestro verdadero valor identificado por Dios.

En conclusión, cuando situamos nuestra confianza en los procedimientos estéticos y no en Dios surgen muchas consecuencias. Estas consecuencias van desde la desilusión, desesperanza y dependencia hasta la soledad y desigualdad. Por lo tanto, es importante recordar que nuestro valor proviene de Dios y que la verdadera belleza viene de adentro y no de cosas externas.

¿Es lícito someterse a una cirugía plástica o cosmética para mejorar la salud, la autoestima o el aspecto físico?

Desde una perspectiva cristiana, es lícito someterse a una cirugía plástica o cosmética para mejorar la salud, la autoestima o el aspecto físico. Esto se debe a varias razones. Primero, hay referencias bíblicas que hacen referencia a la preocupación por el bienestar físico. Por ejemplo, está escrito en Salmos 103:2-3: "Bendice, alma mía, a Jehová, Y no olvides ninguno de sus beneficios, El que perdona todas tus iniquidades, El que sana todas tus dolencias". Esto sugiere que Dios quiere que cuidemos nuestro bienestar físico, lo que incluye la salud mental y emocional.
Además, existe una gran cantidad de principios bíblicos clave que nos alientan a ser conscientes de la apariencia externa. Por ejemplo, en 1 Pedro 3:4 se dice: "No solo con el adorno exterior se vista, como quienes se adornan para palacear, sino que con un hermoso andar de la mente reverencie siempre a Dios". Esto significa que, mientras nos esforzamos por mantenernos saludables, también debemos tratar de proyectar una imagen de nosotros mismos que sea respetable y agradable para los demás y, sobre todo, para Dios.

En este contexto, una cirugía plástica o cosmética puede resultar beneficiosa. Esto puede ayudar a quienes tienen una apariencia personal desafortunada o cansada, o una lesión oculares para mejorar su confianza en sí mismos. Un equilibrio adecuado entre el bienestar físico y la energía espiritual es fundamental para una vida santa y victoriosa.

Además, una cirugía plástica o cosmética puede promover el bienestar físico general de la persona. Esto puede incluir la reducción del dolor en las articulaciones, reequilibrio muscular, la eliminación del tejido cicatrizado o el aumento de la movilidad y la estabilidad. Estas mejoras pueden proporcionar beneficios físicos duraderos, así como promover el bienestar emocional.

Sin embargo, hay otros factores que deben considerarse antes de someterse a una cirugía plástica o cosmética. Estos incluyen:

  • Nivel de actividad.
  • Expectativas realistas sobre los resultados.
  • Riesgos y complicaciones relacionadas con la cirugía.
  • Opciones menos invasivas de tratamiento.

Por supuesto, los creyentes también necesitan tener cuidado de no caer en una obsesión con el aspecto físico. Sabemos que Dios ama a todos por igual y que Él nos dice que el valor de una persona no depende de su apariencia física, sino de su espíritu. En Mateo 5:8 se dice: “Bienaventurados los de limpio corazón, porque ellos verán a Dios”. La belleza exterior, por lo tanto, es menos importante que el carácter y la devoción interna.

En conclusión, someterse a una cirugía plástica o cosmética para mejorar la salud, la autoestima o el aspecto físico está permitido desde una perspectiva cristiana. Sin embargo, los creyentes deben usar sabiduría al tomar decisiones y recordar que el amor y la gracia de Dios superan el aspecto físico.

¿Qué nos dice la Biblia acerca del cuidado personal y la belleza interior?

La Biblia siempre nos habla acerca del cuidado y la belleza interior. Nos muestra que el verdadero estilo de vida es centrarse en Dios, tener un corazón puro y ofrecer amor a los demás. El Salmo 34:13-15 dice: "Mantén tu lengua del mal y tus labios de hablar engaño. Apártate del mal y haz el bien; busca la paz y sigue tras ella. Los ojos del Señor vigilan a los justos, y sus oídos escuchan su clamor." Aquí hay un claro llamado a apartarnos del mal y cultivar un corazón puro al buscar la paz.

Además, 1 Pedro 3:3-4 nos dice: "Su belleza no dependa de lo externo –de peinados ostentosos, joyas caras o vestidos costosos– sino del espíritu interno, la belleza intachable del corazón, que es lo que realmente importa delante de Dios." Esto nos muestra que nuestra belleza interior debe ser mucho más importante que nuestra apariencia externa. En contraste, Santiago 1:27 nos recuerda que "el religioso verdadero y perfecto es el que cuida de los huérfanos y viudas en su tribulación y se preserva limpio y sin mancha del pecado del mundo".

Todos debemos aprender a poner nuestra atención en aquellas cosas que alimenten nuestro espíritu, tal como pasar tiempo en oración, dedicarse a hacer el bien, refugiarse en la misericordia y amor de Dios, y practicar el perdón frente a los demás. Según Romanos 12:2, "No os conforméis a las normas de este siglo, sino dejad que Dios os renueve por dentro para transformaros en su modo de pensar, y así podréis comprobar cuál es la voluntad de Dios, buena, agradable y perfecta". Esto significa que para cuidarnos y elevar nuestra belleza interior, primero debemos acudir a Él para obtener un nuevo entendimiento de la vida.

Otra forma de cuidar nuestra belleza interior es mantener una mentalidad positiva. Filipenses 4:8 nos recuerda: "Finalmente, hermanos, poned en práctica todo lo que es verdadero, todo lo honorable, todo lo justo, todo lo puro, todo lo amable, todo lo que es digno de estima, si hay alguna virtud y si hay algo que merezca alabanza, en todo esto, pensad." Cuando nuestros pensamientos están diseñados para alabar a Dios y celebrar su grandeza, la belleza interior se verá reflejada en nuestra apariencia.

Listas con viñetas:

Para cuidar nuestra belleza interior debemos:
- Apartarnos del mal y cultivar un corazón puro.
- Nuestra belleza interior debe ser más importante que la apariencia externa.
- Pasar tiempo en oración.
- Dedicarnos a hacer el bien.
- Refugiarnos en la misericordia y amor de Dios.
- Practicar el perdón frente a los demás.
- Tener una mentalidad positiva y pensar en cosas dignas de alabar.

Conclusión

En conclusión, la Biblia no menciona explícitamente el tema de la cirugía plástica o cosmética. Sin embargo, la fe cristiana aclara que nuestros cuerpos son un regalo de Dios y que debemos tratarlos con cuidado. Cuando nos acercamos al tema de la cirugía plástica/cosmética desde este contexto, estamos guiados a tomar una postura bíblica entre:

  • Aceptar que Dios dio a cada persona un cuerpo único que debe ser apreciado y cultivado.
  • No atormentarse demasiado con los detalles superficiales de la apariencia.
  • Permanecer conscientes de los potenciales peligros que pueden resultar de la cirugía plástica/cosmética.
  • No ver la cirugía plástica/cosmética como una herramienta para obtener la autoestima, sino como una decisión personal que debe ser tomada con sabiduría y seguridad.

Al considerar el tema de la cirugía plástica/cosmética desde un punto de vista cristiano, da un sentido de propósito, gratitud y sabiduría a la forma en que nos cuidamos y tratamos a nosotros mismos. Recordando que nuestros cuerpos son regalos de Dios, hacemos nuestras decisiones basadas en ese amor y respeto por él.

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