Enero 2016 - Qué tipo de sembrador eres
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Qué tipo de sembrador eres?

 Base bíblica: Marcos 4:5-20

1Otra vez comenzó Jesús a enseñar junto al mar, y se reunió alrededor de él mucha gente, tanto que entrando en una barca, se sentó en ella en el mar; y toda la gente estaba en tierra junto al mar.

2 Y les enseñaba por parábolas muchas cosas, y les decía en su doctrina:

3 Oíd: He aquí, el sembrador salió a sembrar;

4 y al sembrar, aconteció que una parte cayó junto al camino, y vinieron las aves del cielo y la comieron

5 Otra parte cayó en pedregales, donde no tenía mucha tierra; y brotó pronto, porque no tenía profundidad de tierra.

6 Pero salido el sol, se quemó; y porque no tenía raíz, se secó.

7 Otra parte cayó entre espinos; y los espinos crecieron y la ahogaron, y no dio fruto.

8Pero otra parte cayó en buena tierra, y dio fruto, pues brotó y creció, y produjo a treinta, a sesenta, y a ciento por uno.

9Entonces les dijo: El que tiene oídos para oír, oiga.

10Cuando estuvo solo, los que estaban cerca de él con los doce le preguntaron sobre la parábola.

11Y les dijo: A vosotros os es dado saber el misterio del reino de Dios; mas a los que están fuera, por parábolas todas las cosas;

12para que viendo, vean y no perciban; y oyendo, oigan y no entiendan; para que no se conviertan, y les sean perdonados los pecados.

13Y les dijo: ¿No sabéis esta parábola? ¿Cómo, pues, entenderéis todas las parábolas?

14El sembrador es el que siembra la palabra.

15Y éstos son los de junto al camino: en quienes se siembra la palabra, pero después que la oyen, en seguida viene Satanás, y quita la palabra que se sembró en sus corazones.

16Estos son asimismo los que fueron sembrados en pedregales: los que cuando han oído la palabra, al momento la reciben con gozo;

17pero no tienen raíz en sí, sino que son de corta duración, porque cuando viene la tribulación o la persecución por causa de la palabra, luego tropiezan.

18Estos son los que fueron sembrados entre espinos: los que oyen la palabra,

19pero los afanes de este siglo, y el engaño de las riquezas, y las codicias de otras cosas, entran y ahogan la palabra, y se hace infructuosa.

20Y éstos son los que fueron sembrados en buena tierra: los que oyen la palabra y la reciben, y dan fruto a treinta, a sesenta, y a ciento por uno.

Reflexión:

En la vida de un seguidor de Cristo, normalmente hay tres facetas que conviven entre sí, la del sembrador, la de la tierra fértil y la de la semilla.  La faceta del sembrador es aquella en la que nos constituimos en herramienta en las manos de Dios para esparcir su Palabra como semilla en otras personas ya sea directa o indirectamente, de manera intencional o no intencionada ya que algunos reciben de un creyente la Palabra de Dios cuando estos les hablan acerca de ella pero otros sencillamente la reciben al observar sus estilos de vidas que hace evidente la gloria de Dios sobre ellos.

Por otro lado, si somos seguidores de Cristo es porque en algún momento también fuimos aquella tierra fértil en donde alguien sembró una semilla y ésta dio fruto; y, en definitiva somos semilla que busca crecer ya sea junto al camino, en pedregales, entre espinos o en buena tierra.  Esta reflexión es la primera de una serie a través de las cuales abordaremos las tres facetas del seguidor de Cristo, iniciando con la faceta del sembrador.

El sembrador es aquel que esparce una semilla sobre la tierra con el objetivo de obtener frutos a corto, mediano o largo plazo.  Para esto debe contar con las herramientas, el conocimiento y la disposición necesaria para crear las estrategias y la metodología que le permitan alcanzar su cometido.  Como en toda profesión, estos tres elementos son indispensables y deben ser dispensados en su justa medida ya que aun cuando un sembrador tenga conocimiento y disposición, sin las herramientas necesarias para arar y surcar la tierra de modo que la semilla entre y alcance la profundidad necesaria que impida que los insectos y las aves la consuman.  Por otro lado, si el sembrador posee las herramientas necesarias y además tiene la disposición para hacer el trabajo pero no posee conocimiento es muy posible que no tome en consideración variables como el clima, la flora y fauna de los alrededores, el potencial de la semilla o el estado del suelo.  Y, si en definitiva el sembrador posee las herramientas y el conocimiento pero sencillamente no posee la disposición para hacer el trabajo sencillamente la semilla nunca llegará a tocar tierra.

El capítulo 10 del libro de Mateo nos muestra un excelente ejemplo de un como un creyente puede contar con el conocimiento y la disposición pero carecer de las herramientas para sembrar.  En este caso Jesús les daba instrucciones a sus 12 discípulos diciéndoles por qué camino ir y por cuál no hacerlo, a quienes abordar y a quienes no... ¿No cree usted que estos hombres estaban llenos de entusiasmo y que poseían el conocimiento fresco y recién adquirido a través de las vivencias con Jesús?   En este caso la herramienta principal para un creyente es la instrucción de Dios en cuanto a qué, cómo y cuándo debemos actuar.  A menudo escuchamos decir que el fin justifica los medios o que nuestros deseos o sentimientos son suficiente justificación para terminar un matrimonio, tomar lo que no es nuestro, usurpar lo ajeno, mentir o engañar.  La realidad es que el obedecer es mejor que un sacrificio y el prestar atención que la grosura de los carneros (1 Samuel 15:22).

Por otro lado, encontramos un ejemplo interesante de un creyente con las herramientas y la disposición pero sin el conocimiento en Pedro en aquella ocasión en la que vio a Jesús caminando sobre las aguas y en medio de su entusiasmo le pide que le hiciese caminar sobre las aguas hacia él y, recibiendo la indicación de Jesús para hacerlo se enrumbó en el camino e inició su paso sobre las aguas pero en el camino tuvo miedo y esto provocó que empezase a hundirse (Marcos 6:45-52).  En aquel momento Pedro poseía tanto las herramientas como la disposición mas no así el conocimiento necesario ya que poco tiempo después Jesús les enseñó acerca del poder de la fe diciendo que solo hace falta tener fe del tamaño de un grano de mostaza para decirle a un gran árbol desarráigate y plántate en el mar y nos obedecerá (Lucas 17:6).

Jonás sin embargo, contaba con las herramientas y el conocimiento mas no con la disposición ya que aun cuando Dios le había dado la instrucción de ir a hablarle al pueblo de Nínive (herramienta) y de que, como profeta conocía el poder y la misericordia de Dios no solo para juzgar sino para perdonar decidió no atender al llamado de Dios lo que a la postre lo llevó a terminar en el estómago de un gran pez luego de ser lanzado del bote en el que disponía huir de la tarea que le había sido encomendada (Jonás 1:1-17).

Entonces, ¿qué tipo de tipo de sembrador es usted?  Obsérvese que la cuestión no es si somos o no sembradores ya que lo más probable es que si está leyendo este estudio bíblico es porque usted se declara seguidor de Cristo por consiguiente de alguna forma entiende que su prioridad principal debe estar en “id y haced discípulos a todas las naciones”.  Es importante que entonces que tome en cuenta que no es suficiente ser un seguidor (sembrador) sino que es igual de importante buscar y utilizar las herramientas, adquirir el conocimiento y tener un corazón dispuesto y con carga por alcanzar a otros para Cristo.  Esto implica que la vida del creyente no radica solo en lo que pueda obtener de Dios sino que entiende que es más bienaventurado dar que recibir… que debe buscar primeramente el reino de Dios y su justicia y que todo lo demás llegará por añadidura. 

Muchas veces el cristiano cae en un letargo en el que la rutina aun en medio de las actividades eclesiásticas lo lleva a perder el enfoque quitando su mirada de lo que es verdaderamente importante, la salvación de su alma y su llamado a utilizar los dones y talentos recibidos para la gloria de Dios y para el crecimiento de su reino… porque todo fue hecho por él y para él (Romanos 11:36).

Apreciado lector, culmine esta lectura tomando un tiempo para reflexionar en su posición como sembrador… ¿está usted consciente de su llamado? ¿posee y busca con ahínco las herramientas, el conocimiento y la disposición en su labor como sembrador?  Si sus respuestas no son positivas, la buena noticia es que aun está a tiempo para retomar el compromiso que adquirió el día en que le entregó su corazón a Cristo y lo declaró como Señor y Salvador.  Renueve sus votos y su compromiso con Dios ejercitando disciplinadamente la lectura de la Biblia, la oración y el congregarse con otros creyentes.  El inicio es ahora así que tome un tiempo para orar y permita que Dios también le hable a usted.

Lectura bíblica recomendada:

  1. Marcos 6:45-52
  2. Mateo 10:5-15
  3. Lucas 17:1-10
  4. Jonás 1:1-17
  5. Romanos 11:25-36
  6. 1 Samuel 15:1-35

Bendiciones,
Respuesta Bíblica.com

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