Abril 2016 (Semana 3) - La vida del discípulo de Cristo: fidelidad
  • Envíenos sus preguntas o comentarios y le responderemos en base a lo que dice la Biblia acerca de su situación.  Además puede leer los comentarios de otras personas que han atravesado por experiencas como la suya.
  • Devocionales, estudios bíblicos y otros recursos que le ayudarán en su crecimiento espiritual.
  • Te has preguntado ¿qué hay después de la muerte?  La mayoría de las personas viven bajo el supuesto de que sus buenas obras lo llevarán al cielo pero, ¿es esto cierto?
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La vida del discípulo de Cristo: fidelidad

Base bíblica: Números 22

Los hijos de Israel partieron de allí, y acamparon en los campos de Moab, frente a Jericó, a orillas del río Jordán. 2 Y cuando Balac hijo de Sipor se dio cuenta de todo lo que Israel había hecho con los amorreos, 3 él y todos los moabitas tuvieron mucho miedo del pueblo de Israel, pues eran una gran multitud. Fue tanta la angustia de los moabitas 4 que les dijeron a los ancianos de Madián:

«Esta gente va a acabar con todos nuestros contornos, del mismo modo que el buey acaba con la grama del campo.»

Balac hijo de Sipor era entonces el rey de Moab, 5 así que mandó llamar a Balaam hijo de Beor, que estaba en Petor, junto al río, en el territorio de los hijos de su pueblo. Los mensajeros le dijeron:

«De Egipto ha salido un pueblo que cubre la faz de la tierra, y que ha venido a plantarse delante de mí. 6 Yo sé que a quien tú bendices, es bendecido, y que a quien tú maldices es maldecido. Por eso, te ruego que vengas y lo maldigas por mí, porque es un pueblo más fuerte que yo. ¡Tal vez logre yo herirlo y echarlo fuera de mi tierra!»

7 Los ancianos de Moab y de Madián fueron a ver a Balaam. Con los regalos de adivinación en la mano, le dieron el mensaje que le enviaba Balac. 8 Y Balaam les dijo:

«Descansen aquí esta noche, que yo les daré la respuesta que el Señor me comunique.»

Y los príncipes de Moab se quedaron con Balaam. 9 Pero Dios vino y le dijo a Balaam:

«¿Quiénes son estos hombres que están contigo?»

10 Balaam le respondió a Dios:

«Balac hijo de Sipor, que es rey de Moab, mandó a decirme: 11 “De Egipto ha salido un pueblo que cubre la faz de la tierra. Yo te ruego que vengas y lo maldigas por mí. ¡Tal vez logre yo herirlo y echarlo fuera!”»

12 Entonces Dios le dijo a Balaam:

«No vayas con ellos, ni maldigas a ese pueblo, porque es un pueblo bendito.»

13 Y así, al día siguiente Balaam se levantó y les dijo a los príncipes de Balac:

«Vuelvan a su tierra. El Señor no me permite ir con ustedes.»

14 Los príncipes de Moab se levantaron y fueron a decirle a Balac:

«Balaam no quiso venir con nosotros.»

15 Una vez más, Balac envió a otros príncipes, más importantes todavía que los anteriores, 16 y éstos le dijeron a Balaam:

«Así dice Balac, hijo de Sipor: “Te ruego que no dejes de venir a mí. 17 Puedes estar seguro de que yo te colmaré de riquezas, y haré todo lo que me digas. Por favor, ven y maldice por mí a este pueblo.”»

18 Pero Balaam les respondió a los siervos de Balac:

«Aun cuando Balac me dé su casa llena de oro y plata, yo no puedo desobedecer en lo más mínimo las órdenes del Señor. 19 Yo les ruego que descansen aquí esta noche, hasta que yo sepa qué más me dice el Señor.»

20 Durante la noche, Dios vino y le dijo a Balaam:

«Puesto que estos hombres han acudido a ti, levántate y vete con ellos. Pero harás sólo lo que yo te diga.»

21 Al día siguiente, Balaam se levantó, le puso a su asna el aparejo, y se fue con los príncipes de Moab. 22 Balaam iba montado sobre su asna, y acompañado de dos criados suyos, pero en el camino la ira de Dios se encendió y su ángel salió dispuesto a obstruirle el paso. 23 Cuando el asna vio que el ángel del Señor estaba en el camino, y que en la mano tenía desenvainada la espada, se apartó del camino y se fue por el campo. Balaam azotó al asna para hacerla volver al camino, 24 pero el ángel del Señor se puso en un sendero de viñas, que de uno y otro lado tenía un cerco de piedras. 25 En cuanto el asna vio al ángel del Señor, se arrimó contra el cerco de piedras y apretó contra la pared el pie de Balaam, por lo que él volvió a azotarla. 26 Entonces el ángel del Señor avanzó un poco más y se puso en un lugar más angosto, donde ya no había manera de avanzar ni a un lado ni al otro. 27 Al ver el asna al ángel del Señor, se echó al suelo debajo de Balaam, y éste se enojó y la azotó con un palo. 28 Entonces el Señor hizo que el asna hablara, y ésta le dijo a Balaam:

«¿Y yo qué te he hecho? ¿Por qué me has azotado tres veces?»

29 Y Balaam le respondió:

«¡Es que te has burlado de mí! Si tuviera yo una espada en la mano, ¡ahora mismo te mataría!»

30 El asna le contestó:

«Pero, Balaam, ¿acaso no soy yo tu asna? Desde que me tienes, y hasta este día, tú has montado sobre mí. ¿Acaso te he tratado así alguna vez?»

Como Balaam respondió que no, 31 el Señor le abrió los ojos, y al ver Balaam que el ángel del Señor estaba en el camino y con la espada en la mano, se inclinó y se postró sobre su rostro. 32 Entonces el ángel del Señor le dijo:

«¿Por qué azotaste a tu asna tres veces? Como puedes ver, yo he salido dispuesto a no dejarte seguir, porque tu camino me parece perverso. 33 En cuanto el asna me vio, tres veces se apartó de mí. Si ella no se hubiera apartado de mí, yo te habría matado a ti, y a ella la habría dejado con vida.»

34 Entonces Balaam dijo al ángel del Señor:

«He pecado. Y es que no sabía que tú te interponías en mi camino. Pero ya que esto te parece mal, voy a regresarme.»

35 Pero el ángel del Señor le dijo:

«Puedes ir con esos hombres. Pero sólo dirás lo que yo te ordene que digas.»

Y así, Balaam se fue con los príncipes de Balac. 36 Y cuando Balac supo que Balaam venía, salió a recibirlo a la ciudad de Moab, la cual está en los límites de Arnón, es decir, en los extremos de su territorio. 37 Allí, Balac le dijo a Balaam:

«¿Acaso no mandé a llamarte? ¿Por qué no acudiste a mi llamado? ¿Crees que no puedo darte muchas riquezas?»

38 Balaam le respondió:

«Pues ya estoy aquí. Pero no puedo decir nada que Dios no me ordene decir.»

39 Y Balaam se fue con Balac, y se dirigieron a Quiriat Jusot. 40 Allí Balac ordenó sacrificar bueyes y ovejas, y los envió a Balaam y a los príncipes que estaban con él.
Balaam bendice a Israel

41 Al día siguiente, Balac llevó a Balaam hasta la cima de Bamot Baal, y desde allí Balaam vio la parte más extrema del pueblo.

Reflexión:

Al igual que con la reflexión anterior, el estudio de hoy forma parte de una serie en la que abordamos como debe ser la vida del discípulo de Cristo entendiendo que un discípulo no es solo aquel que cree en Jesús sino aquel que además lo sigue en obediencia y trabaja para moldear su vida de acuerdo al modelo de vida de Jesús.

Para esta reflexión utilizaremos el ejemplo del profeta Balaam, un varón que para algunos es conocido como el “profeta mentiroso” o el “el profeta malvado”.  De hecho hay una amplia discusión acerca de si Balaam era o no un profeta de Dios… la realidad es que nuestra intención no es ser parte de los que discuten o no ese hecho sin embargo lo que sí es importante aclarar es que un profeta, para todos los efectos, es aquel que tiene la capacidad de anticipar un acontecimiento futuro a través de la gracia divina de Dios, por otro lado, aquellos que mediante algún otro tipo de capacidad sobrenatural predicen el futuro son adivinos.

Obsérvese que en la Biblia, la profesión de profetas no era exclusiva de aquellos mensajeros escogidos por Jehová, Dios de Israel, sino también de otros cuyos dioses eran ídolos creados por los hombres quienes obviamente si no eran inspirados por el único y verdadero Dios, Jehová, entonces obtenían sus visiones y mensajes de satanás o sencillamente se apoyaban en trucos para convencer a los más incautos, un buen ejemplo es el caso de Elías y “los profetas de Baal” (1 Reyes 18:20-40).   Cabe mencionar que también podemos encontrar ejemplos en la Biblia de personas a las que Dios utilizó para profetizar y que, al igual que Balaam, hoy día no entrarían dentro del modelo ideal de líder cristiano como es el caso del rey Saul (1 Samuel 19:23).

Desde aquellos tiempos era muy común que reyes y otros líderes consultaran adivinos para conocer el destino en batalla tanto de ellos como de sus oponentes, en el caso de Balaam quien en efecto en aquellos tiempos era considerado un adivino (referencia bíblica en el versículo 7: “los ancianos de Moab y de Madián fueron a ver a Balaam. Con los regalos de adivinación en la mano…”) él fue abordado por el rey moabita con una solicitud particular, que maldijese al pueblo de Dios.  Lo que esto significaba era que en adelante este pueblo no sería exitoso lo cual los pondría en desventaja con lo cual estarían a merced de Moab.  

Siendo Dios Todopoderoso y teniendo cuidado de su pueblo y sabiendo de la petición que había recibido Balaam, le habló y le dijo que no podía maldecir a su pueblo.  La reacción de Balaam es muestra de que él creía en Dios y conocía su poder ya que su respuesta a los mensajeros enviados por el rey de Moab fue que él les daría la respuesta que Dios le comunicara, y así lo hizo.  Lo que Balaam no había logrado entender para entonces era que Dios hablaba a través de quien Él elegía y que nadie podía persuadir a Dios de hacer alguna cosa lejana a su estricta y sublime voluntad.   Lo que en efecto sucedió fue que Dios decidió utilizar a Balaam como instrumento para mostrar su misericordia y amor hacia su pueblo.

No quedando satisfecho el rey de Moab con la respuesta que sus mensajeros le dieron de parte de Balaam él volvió a enviar nuevos y más prominentes mensajeros los cuales hicieron la misma propuesta, maldecir al pueblo de Dios a cambio de una abundante gratificación.  Aun cuando el mismo Dios le había hablado a Balaam, él insistió en volver a hacer la consulta, como si Dios fuese a cambiar de opinión… esto es en definitiva evidencia de que aun cuando Balaam conocía a Dios no estaba en comunión con él…  Balaam entonces consultó nuevamente con Dios y Él le respondió que fuese con ellos a la presencia del rey de Moab.  Es probable que usted piense “pero si ya Dios le había respondido, cómo pudo insistir poniendo sus intereses por encima del bienestar de todo un pueblo”… ¿cuántas veces Dios le ha hablado con respecto a algo y usted ha insistido en hacerlo pensando que tal vez antes no era el tiempo pero ahora si?

Balaam entonces se encaminó hacia la presencia del rey y ni aun teniendo todo el camino para reconsiderar sus actos y sus motivaciones, él se detuvo, de hecho, tuvo que detenerlo el burro sobre el cual él viajaba.  Si, un burro, uno de los animales considerados por muchos como el menos inteligente en proporción a su estructura física, fue quien estorbó a Balaam de seguir por su camino a Moab.  El burro hizo esto debido a que tuvo temor del ángel de Dios cuya espada desenvainada los esperaba en medio del camino.  El burro ni aun con los azotes que recibió por parte de Balaam por haberlo magullado cuando mientras se rehusaba a seguir, caminó hacia lo que veía como una muerte inminente sino que increíblemente su boca fue abierta por Dios y le habló a Balaam cuestionándolo por el mal trato que le estaba dando aun cuando él siempre había sido un siervo fiel.  Lo que es aun más sorprendente es que Balaam le respondió al burro… siiiiiii… ni siquiera la voz de un burro que en teoría no debería estar hablando fue capaz de redargüir a Balaam de su error.  No se asombre, seguramente en su vida Dios le ha hablado de las maneras más insólitas y ni aun así usted se ha detenido… probablemente hasta ha discutido con “el burro” sin que esto lo haya redargüido (y cada cual conoce a qué burro a azotado cuando lo han estorbado de seguir hacia el camino de obstinación y desobediencia).

No fue sino hasta que se quedó sin argumentos frente al burro que Balaam e hizo silencio que Dios abrió sus ojos y entonces pudo ver al ángel de Dios dispuesto a quitarle la vida.  Suena como algo familiar, ¿no es así?  Muchas veces Dios nos permite hasta argumentar con burros que en principio no deberían estar hablando y no es hasta que hacemos un alto que se nos es dada la capacidad de ver el despeñadero hacia el cual nos encaminamos. ¿Estará el ángel de Dios en el camino estorbándolo de seguir? ¿No será tiempo de que deje de argumentar con el burro?  ¿No será momento de que haga un alto?

La referencia bíblica nos muestra que de nos ser por este burro, el ángel de Jehová habría matado a Balaam pero sin embargo no lo hizo y le permitió ir con el rey de Moab con la condición que solo dijera lo que de Dios recibiera… y así lo hizo.  En el capítulo 24 de Números vemos como a pesar de haber tenido una experiencia con el ángel de Jehová, Balaam insistía en seguir buscando la respuesta de Dios a través de sus acostumbradas artes de hechicería sin embargo, la tercera vez que lo hizo dirigió su mirada hacia el pueblo de Dios y en ese momento el Espíritu de Dios estuvo sobre él y nuevamente profetizó.  Nótese que en las dos primeras ocasiones la profecía de Dios fue para bendecir al pueblo de Israel pero en la tercera ocasión la profecía fue para maldecir a sus enemigos.     

Evidentemente Balaam creía en Dios pero no lo conocía ya que aun cuando recibió su dirección el insistió en buscar otra respuesta, ¿está usted buscando obstinadamente una respuesta distinta a la que Dios ya le ha dado?  A Balaam tuvo que hablarle un burro para que hiciera un alto en el camino, ¿necesita Dios hacer hablar a un burro para detenerlo a usted?  Balaam tuvo que llegar al tercer intento para entender que a Dios no se le busca a través de artes de hechicería ni agüeros, ¿cuántos intentos necesita usted para entender que Dios solo necesita un corazón contrito y humillado?  No fue sino hasta que Balaam puso su mirada en el pueblo de Dios que emergió la profecía sobre los enemigos del pueblo de Israel, ¿está usted buscando justicia con las herramientas o en el lugar incorrecto? 

Apreciado lector, la vida del discípulo de Cristo es más que saber, es SER… y no solo ser sino PERMANECER en fidelidad a aquel que lo ha llamado.  El discípulo de Cristo es como aquel burro que ni aun por evitar ser azotado atraviesa el camino incorrecto… dicho de otra forma, el discípulo de Cristo sabe que en el mundo sufrirá aflicción pero él confía porque sabe que Jesús venció al mundo. El discípulo de Cristo no utiliza una pala para echarle azúcar a su café… no, el discípulo de Cristo utiliza la herramienta correcta para llegar a su Padre Celestial, la oración y la continua comunión y búsqueda de su presencia.  Lo interesante de esta historia no es solo que un burro habló sino que Dios utilizó a un hombre pecador que en el pasado se valía de la hechicería, para bendecir a su pueblo y para maldecir a sus enemigos… si te sientes así de inmundo recuerda que el mismo Dios que hizo hablar a un burro y profetizó a través de un hombre como Balaam, es el mismo Dios cuyo poder sigue siendo tan grande como para restaurarte y convertirte en una herramienta de bendición para otros.

Culmine este periodo de lectura tomando un tiempo para reflexionar e identificar quien es el burro a través del que Dios le está hablando, por qué camino usted insiste en transitar aun cuando la respuesta de Dios ha sido negativa, qué prácticas abominables a los ojos de Dios está usted realizando y tomando como excusa para buscar la dirección de Dios.  Recuerde que Dios da sabiduría a quien la pida, y la da con abundancia entonces ore a Dios por sabiduría para que tome las decisiones correctas y el discernimiento para identificar “al burro y al ángel de Dios en el camino”.

Lectura bíblica recomendada:

1.  Números 23
2.  Números 24
3.  Números 25
4.  Deuteronomio 23
5.  2 Pedro 2:1-22
6.  Judas 1:3-16

 

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