Abril 2016 (Semana 2) - La vida del discípulo de Cristo: el que se para sobre la brecha y clama
  • Envíenos sus preguntas o comentarios y le responderemos en base a lo que dice la Biblia acerca de su situación.  Además puede leer los comentarios de otras personas que han atravesado por experiencas como la suya.
  • Devocionales, estudios bíblicos y otros recursos que le ayudarán en su crecimiento espiritual.
  • Te has preguntado ¿qué hay después de la muerte?  La mayoría de las personas viven bajo el supuesto de que sus buenas obras lo llevarán al cielo pero, ¿es esto cierto?
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La vida del discípulo de Cristo: el discípulo que se para sobre la brecha y clama

Base bíblica: 2 Reyes 19:1-37

1Cuando el rey Ezequías escuchó esto, rasgó su vestido, y se vistió de luto y se fue al templo del SEÑOR. 2 Envió a Eliaquín, el encargado de la administración del palacio; a Sebna, el escriba; a los ancianos y los sacerdotes, todos vestidos de luto, a ver al profeta Isaías hijo de Amoz. 3 Ellos le dijeron al profeta:

—Esto es lo que ha dicho Ezequías: “Este es día de tristeza, castigo y desgracia, como cuando las mujeres están a punto de dar a luz, pero no tienen suficiente fuerza para hacerlo. 4 Que el SEÑOR tu Dios haya oído las palabras del comandante en jefe que envió el rey de Asiria con que insultó al Dios vivo, y que lo castigue por haber dicho esas palabras que el SEÑOR tu Dios escuchó. Así que eleva una oración por el pueblo que ha sobrevivido”.

5 Cuando los funcionarios del rey Ezequías fueron a ver a Isaías, 6 este les dijo:

—Esto es lo que van a decirle a su señor: “El SEÑOR dice: ‘No tengas miedo de las palabras que has oído, los insultos que dijeron contra mí los siervos del rey de Asiria. 7 Mira, yo mismo voy a colocar un espíritu en él. Oirá un informe y se volverá a su país. Allí mismo, en su propio país, haré que lo hieran a espada y muera’”.

8 El comandante en jefe se retiró y supo que el rey de Asiria se había ido de Laquis y estaba luchando contra Libná. 9 Entonces el rey de Asiria recibió la noticia de que el rey Tiracá, de Etiopía, había salido para luchar contra él. Una vez sabido esto, el rey de Asiria envió otra vez mensajeros a Ezequías con este mensaje:

10 «Esto es lo que le dirán al rey Ezequías de Judá: No dejes que el Dios en quien confías te engañe diciendo: “Jerusalén no caerá en manos del rey de Asiria”. 11 Mira, tú conoces lo que los reyes de Asiria les han hecho a otros países, destruyéndolos por completo. ¿Y tú crees que te vas a salvar? 12 ¿Pudieron salvarlas los dioses de las naciones a las que mis antepasados destruyeron? Naciones como Gozán, Jarán, Résef y el pueblo de Edén que vivía en Telasar. 13 ¿Dónde están los reyes de Jamat, Arfad, el de la ciudad de Sefarvayin, de Hená y de Ivá?»

14 Ezequías recibió las cartas de mano de los mensajeros y las leyó. Luego subió al templo del SEÑOR y extendió las cartas delante del SEÑOR. 15 Después Ezequías oró ante el SEÑOR y dijo: «SEÑOR, Dios de Israel el que está sentado en su trono entre los querubines, tú eres el único Dios de todas las naciones de la tierra. 16 SEÑOR, presta atención, escucha. SEÑOR, abre tus ojos y mira. Oye las palabras que Senaquerib envió para insultar al Dios vivo. 17 Es muy cierto, SEÑOR, que los reyes de Asiria han destruido las naciones y sus territorios, 18 han tirado sus dioses al fuego, aunque en realidad no eran dioses, sino producto de los seres humanos; eran de madera y piedra, y por eso fueron destruidos. 19 Ahora te suplico Dios, SEÑOR Dios nuestro, sálvanos de caer en manos de ese rey, para que todos los reinos de la tierra sepan que tú, SEÑOR, eres el único Dios».

20 Entonces Isaías hijo de Amoz le envió este mensaje a Ezequías: «El SEÑOR, Dios de Israel, dice: Te he escuchado acerca de lo que me pediste en cuanto a Senaquerib, rey de Asiria. 21 Este es el mensaje del SEÑOR en cuanto a Senaquerib:

»La virgen hija de Sion
    te desprecia, se burla de ti.
A tus espaldas la hija virgen de Jerusalén
    mueve la cabeza burlándose de ti.
22
¿A quién insultaste y de quién te reíste?
    ¿Contra quién hablaste?
¡Hablaste en contra del Santo de Israel!
    Actuaste como si fueras mejor que él.
23
Mandaste a tus mensajeros para insultar al Señor.
    Dijiste:
“Vine con muchos carros de combate a los montes altos.
    Vine desde las profundidades del Líbano.
Corté los cedros más altos
    y los mejores cipreses del Líbano.
Subí contra la parte más alta del Líbano,
    hasta el bosque más frondoso.
24
Cavé pozos y bebí agua
    de territorios extranjeros.
Sequé los ríos de Egipto
    y caminé sobre tierra seca”.

25
»Pero, ¿nunca te enteraste?
    Yo tengo planeado esto desde hace tiempo.
Lo que está pasando ahora
    yo lo preparé desde la antigüedad:
Que tú destruyeras ciudades fortificadas
    y las convirtieras en un montón de ruinas.
26
Sus habitantes, que ya están sin fuerza y sin esperanzas,
    están avergonzados.
Aunque hoy parecen estar vivos,
    el viento del oriente los secará [a] como plantas del campo
y como pasto verde,
    que crece en el tejado.
27
Sé cuando te levantas
    y cuando te sientas;
cuando sales y cuando entras.
    Sé cuánto te has enfurecido contra mí.
28
Debido a lo furioso que estás contra mí
    y a que he escuchado tus palabras arrogantes,
voy a ponerte una argolla en la nariz,
    un freno en la boca,
y haré que regreses
    por el mismo camino por donde viniste.

29 »Esta será la señal que probará que este mensaje es verdadero:

»Este año comerán lo que crece por sí solo en el campo,
    el segundo año lo que crezca de ahí,
y el tercer año sembrarán y cosecharán,
    plantarán viñedos y comerán de su fruto.
30
Los sobrevivientes de la tribu de Judá
    echarán raíces abajo y darán fruto arriba.
31
Porque un resto de mi gente quedará vivo y saldrá de Jerusalén;
    y los sobrevivientes saldrán del monte Sion.
El celo del SEÑOR Todopoderoso
    hará que así suceda.

32 »Por eso así dice el SEÑOR en cuanto al rey de Asiria:

»El no entrará a esta ciudad
    y no disparará aquí una sola flecha.
No usará un solo escudo,
    ni construirá rampas contra ella.
33
Volverá por el mismo camino por el que vino;
    no ocupará la ciudad.
    El SEÑOR lo ha decidido así.
34
Yo protegeré esta ciudad y la salvaré.
    Lo haré por mí mismo y por mi siervo David».

35 Esa misma noche el ángel del SEÑOR salió y mató a ciento ochenta y cinco mil soldados del campamento asirio. Cuando la gente se levantó al otro día, estaban allí todos los cuerpos de los muertos. 36 Así que Senaquerib, rey de Asiria, regresó a Nínive y permaneció allí. 37 Un día, mientras estaba adorando en el templo de su dios Nisroc, fue asesinado a espada por sus hijos Adramélec y Sarézer. Ellos escaparon al país de Ararat. Su hijo Esarjadón lo sucedió en el trono.

Reflexión:

Como mencionamos en el estudio bíblico anterior, el discípulo de Cristo es aquel que no solo cree y pertenece al amplio grupo de espectadores que “mira los toros desde la barrera” sino que entra en el ruedo y toma al toro por los cuernos. La vida del discípulo de Cristo es una experiencia constante en ejercicio de lo que cree entonces no solo observa sino que participa, no solo escucha sino que predica, no solo enseña sino que aprende… el discípulo de Cristo tiene como modelo a Jesús y se esfuerza por crecer a la imagen de este modelo.

A través de este estudio que forma parte de la serie “la vida del discípulo de Cristo” haremos un análisis enfocado a establecer referencias que nos puedan servir como base para el éxito como discípulos de Cristo tomando como base la vida de algunos personajes de la Biblia.

Ezequías fue uno de los reyes de Judá quien decidió ser más que un conocedor de la ley de Dios y pasó a ser un hacedor de su voluntad ya que derribó las estatuas que se habían erigido durante reinos pasados e incluso la serpiente de bronce de Moisés ya que aun esta se había desvirtuado convirtiéndose en el objeto de la adoración del pueblo de Dios. Si embargo, aun en medio de su obediencia y devoción a Dios Ezequías se encontró con que no todas las cosas le estaban saliendo bien ya que sus enemigos se levantaban en su contra y parecían estar teniendo éxito en su asedio y devastación contra otros.

El rey de Asiria, gran enemigo del pueblo de Dios utilizaba una técnica que aun hoy día nuestros enemigos utilizan con el fin de amedrentarnos y matar nuestra fe, y esta es el apuntar a las circunstancias con el fin de hacernos pensar que el mal que les ha acontecido a otros a nosotros también nos sucederá. Usted verá que, por ejemplo, a pesar de que Dios le ha prometido hijos los años pasan y aun no hay un embarazo a la puerta, lo que sí hay son las recomendaciones de sus familiares y amigos de abandonar la esperanza y dejar de creer en que esto sucederá… o que se encuentra usted orando por sus hijos pero lejos de verlos acercarse a Dios lo que ve es una creciente rebeldía y una aparente ausencia de temor de Dios… que me dice usted que ha recibido una promesa de sanidad pero no ve mejoría en su condición de salud sino por el contrario lo que recibe son noticias de mayores complicaciones en su condición médica.

Observe que el rey de Siria no solo envió a los mensajeros para hablarle al rey, al líder, los mensajeros también hablaron al pueblo, a aquellos quienes estaban bajo autoridad, a aquellos que se sentían protegidos por su rey y por el Dios en quien este rey creía. Estos mensajeros no solo les hicieron una oferta al pueblo que parecía atractiva a cambio de abandonar su posición y rendirse sino que les mostraron evidencias de como les había ido a otros cuyos dioses no habían sido lo suficiente para librarlos de la mano del rey de Siria.   ¿No es esta la misma estrategia que Satanás uso con Jesús en el desierto durante aquellos 40 días de ayuno?

La mala noticia es que el diablo seguirá utilizando esta misma estrategia… pero también hay una buena noticia y es que Dios también es el mismo ayer, hoy y por los siglos… la buena noticia es que el brazo de Dios no se ha acortado para bendecirnos… la buena noticia es que nada podrá apartaros del amor de Dios que es en Cristo Jesús Señor nuestro… la buena noticia es que el mismo poder que levantó a Cristo de entre los muertos hoy yace en nosotros y nos empodera para hacer cosas grandes en el nombre de Jesús.

Ezequias no conocía el testimonio de Jesús porque vivió mucho antes de su tiempo, de lo que si tenía testimonio es de los milagros portentosos que Dios había hecho a favor de su pueblo y, así que en vez de claudicar y perder su fe ante el panorama que enfrentaba, Ezequias:

1. Se humilló delante de Dios:

En aquella época el rasgarse los vestidos y cubrirse de cilicio era una muestra de la extrema tristeza, indignación y sumisión de una persona. Normalmente un rey solo mostraba su exhuberancia y esplendor sin embargo Ezequias entendía que había uno sobre él que era Todopoderoso y que merecía toda su exaltación. Bien nos dice la Biblia en Salmos 51:17 “Los sacrificios de Dios son el espíritu contrito; al corazón contrito y humillado, oh Dios, no despreciarás”.

2. Consultó a Dios

Ézequias no solo rasgó sus vestidos y se cubrió de cilicio sino que también entró en la casa de Dios. Observe que este rey no se quedó en la etapa de angustia y desesperación, él no empezó a quejarse porque a pesar de ser obediente a Dios estaba enfrentando la devastación de su pueblo… tampoco corrió en búsqueda de adivinos, agoreros o brujos como era común en la época (y aun hoy día)… mucho menos se sometió ante las amenazas de su enemigo, no, Ezequías primeramente buscó la dirección de Dios y la siguió. En esta misma línea, la Biblia nos dice en Santiago 1:5 “Y si alguno de vosotros tiene falta de sabiduría, pídala a Dios, (el cual da a todos abundantemente, y sin reproche) y le será dada”.

3. Le expuso su causa a Dios

El relato bíblico nos muestra a un rey que, cuando buscó a Dios en oración para exponerle su causa reconoció delante de él su autoridad como Dios y Señor y clamó no solo por él como persona sino por el pueblo que él reconocía pueblo de Dios. Este rey expuso su causa delante de Dios ya que sabía que los otros pueblos habían sido azotados por sus enemigos debido a su idolatría y desobediencia a Dios, pero que sin embargo ellos se habían vuelto de la idolatría hacia la alabanza y la adoración a Dios. Bien nos dice la Biblia en Filepenses 4:6-7 “Por nada estéis afanosos; antes bien, en todo, mediante oración y súplica con acción de gracias, sean dadas a conocer vuestras peticiones delante de Dios. Y la paz de Dios, que sobrepasa todo entendimiento, guardará vuestros corazones y vuestras mentes en Cristo Jesús”.

Apreciado lector, ¿cómo maneja usted sus situaciones difíciles? ¿Qué hace usted cuando el enemigo está a la puerta amenazando con azotarlo? Estas tres opciones fueron las que siguió un rey que fue obediente a Dios y como consecuencia recibió Palabra de Dios a su favor ya que la respuesta de Jehová para él fue que sus enemigos no llegarían a tocarlos y así fue, esa misma noche sus enemigos cayeron bajo el ataque del ángel de Dios. ¿Tienes tú esta clase de fe?

Culmine este tiempo de reflexión haciendo un compromiso consigo mismo de asumir su posición como hijo de Dios y, en vez de permanecer el aflicción por causa de las dificultades, usted se humille delante de Dios, busque su dirección y la siga. Presente hoy su causa a Dios y confíe en que su brazo no se ha acortado para bendecirlo… confíe en que su justicia parece demorar pero que llegará justo a tiempo… que él no lo dejará ni lo desamparará… y que lo cubrirá con la diestra de su justicia.

Lectura bíblica recomendada:

1. 2 Reyes 18:1-35

2. Isaías 41:1-29

3. Filipenses 4:1-26

4. Salmos 51:1-19

5. Santiago 1:1-27

6. Lucas 4:1-14

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