Semana del 9 de marzo de 2014 - Cuando la espera desespera1
  • Envíenos sus preguntas o comentarios y le responderemos en base a lo que dice la Biblia acerca de su situación.  Además puede leer los comentarios de otras personas que han atravesado por experiencas como la suya.
  • Devocionales, estudios bíblicos y otros recursos que le ayudarán en su crecimiento espiritual.
  • Te has preguntado ¿qué hay después de la muerte?  La mayoría de las personas viven bajo el supuesto de que sus buenas obras lo llevarán al cielo pero, ¿es esto cierto?
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Cuando la espera desespera

Base bíblica: 1 Samuel 14:1-

1Había ya reinado Saúl un año; y cuando hubo reinado dos años sobre Israel, escogió luego a tres mil hombres de Israel, de los cuales estaban con Saúl dos mil en Micmas y en el monte de Bet-el, y mil estaban con Jonatán en Gabaa de Benjamín; y envió al resto del pueblo cada uno a sus tiendas.

Y Jonatán atacó a la guarnición de los filisteos que había en el collado, y lo oyeron los filisteos. E hizo Saúl tocar trompeta por todo el país, diciendo: Oigan los hebreos.

Y todo Israel oyó que se decía: Saúl ha atacado a la guarnición de los filisteos; y también que Israel se había hecho abominable a los filisteos. Y se juntó el pueblo en pos de Saúl en Gilgal.

Entonces los filisteos se juntaron para pelear contra Israel, treinta mil carros, seis mil hombres de a caballo, y pueblo numeroso como la arena que está a la orilla del mar; y subieron y acamparon en Micmas, al oriente de Bet-avén.

Cuando los hombres de Israel vieron que estaban en estrecho (porque el pueblo estaba en aprieto), se escondieron en cuevas, en fosos, en peñascos, en rocas y en cisternas.

Y algunos de los hebreos pasaron el Jordán a la tierra de Gad y de Galaad; pero Saúl permanecía aún en Gilgal, y todo el pueblo iba tras él temblando.

Y él esperó siete días, conforme al plazo que Samuel había dicho; pero Samuel no venía a Gilgal, y el pueblo se le desertaba.

Entonces dijo Saúl: Traedme holocausto y ofrendas de paz. Y ofreció el holocausto.

10 Y cuando él acababa de ofrecer el holocausto, he aquí Samuel que venía; y Saúl salió a recibirle, para saludarle.

11 Entonces Samuel dijo: ¿Qué has hecho? Y Saúl respondió: Porque vi que el pueblo se me desertaba, y que tú no venías dentro del plazo señalado, y que los filisteos estaban reunidos en Micmas,

12 me dije: Ahora descenderán los filisteos contra mí a Gilgal, y yo no he implorado el favor de Jehová. Me esforcé, pues, y ofrecí holocausto.

13 Entonces Samuel dijo a Saúl: Locamente has hecho; no guardaste el mandamiento de Jehová tu Dios que él te había ordenado; pues ahora Jehová hubiera confirmado tu reino sobre Israel para siempre.

14 Mas ahora tu reino no será duradero. Jehová se ha buscado un varón conforme a su corazón, al cual Jehová ha designado para que sea príncipe sobre su pueblo, por cuanto tú no has guardado lo que Jehová te mandó.

Reflexión:

Luego de haber entrado a la Tierra Prometida, Dios estableció un modelo de gobierno sobre el pueblo de Israel en donde Él, como Dios, ejercía autoridad sobre ellos. En este modelo Dios utilizaba sacerdotes y jueces que, según sus instrucciones, ofrecían sacrificio por la expiación del pecado y juzgaban al pueblo. Sin embargo, estos jueces y sacerdotes empezaron a corromperse, algunos aceptando sobornos y otros pervirtiendo el derecho (1 Samuel 8:1-3).

Los ancianos del pueblo entonces se reunieron y resolvieron pedir rey, fue así como pasaron de ser gobernados directamente por el Dios Altísimo a ser gobernados por un igual, esto aún después de haber sido advertidos de cómo sería su vida teniendo rey sobre ellos, fue entonces que Saúl fue ungido como rey sobre el pueblo de Israel. Al pasar de los años, este tan deseado rey, resultó ser tal y como Jehová su Dios les había advertido que sería.

En un momento crucial y determinante de la historia del pueblo de Israel, Saúl había recibido instrucciones de Samuel, Sacerdote y Juez sobre ellos, de que esperara siete días a que él llegara sin embargo, él no esperó y en medio de su desesperación decidió ofrecer por si mismo, holocausto y ofrenda de paz a Jehová. Es importante señalar que, de acuerdo a la ley que Dios le había dado al pueblo de Israel a través de Moisés, era labor de los sacerdotes ofrecer holocaustos y ofrendas (Levítico 1-4). Por otro lado, Saúl era el mismo hombre quien apenas poco tiempo antes había sido tomado por el Espíritu de Dios con tanto poder que había cobrado autoridad para convocar a todos los pueblos aledaños reuniendo así un gran ejercito y arremetiendo contra sus enemigos. Este hombre conocía hasta donde podría llegar mientras era usado por Dios.

Su decisión sin embargo, no fue esperar según lo indicado por el Sacerdote sino torcer las reglas de acuerdo a lo que el consideraba era su necesidad inmediata… dicho de otra forma: “decidió que el fin justificaba los medios”.

Cuidado, no corramos a juzgar a Saúl tan ligeramente. Si traemos esta condición a nuestra realidad actual, la conducta de Saúl puede llegar a semejarse a la nuestra. Muchos decimos con nuestra boca que Jehová es nuestro Dios… que Jesús es nuestro Señor pero, ¿al momento de tomar una decisión esperamos su respuesta o la desesperación durante la espera nos lleva a actuar conforme a nuestra propia visual y perspectiva de la situación?

La realidad es que Dios SIEMPRE RESPONDE. En ocasiones responde que si, en otras responde que no y en otras su respuesta es el silencio… es tiempo de espera. La respuesta a nuestras inquietudes, situaciones y pruebas siempre se encuentra en la presencia de Dios a través de la práctica de ejercicios espirituales como la lectura de la Biblia, el ayuno, la oración y la congregación. Jehová ha prometido no dejarnos ni desampararnos (Deuteronomio 31:8) entonces, ¿por qué desesperamos y tomamos decisiones que sabemos que no agradan a Dios?

Alguno dirá, “es que esperaba la provisión de Dios para pagar esta deuda pero la fecha para hacer los pagos vencía hoy así que tuve que tomar de lo que no me pertenecía para pagar esta deuda”. Acaso, ¿no es Dios poderoso para proveer en el momento oportuno?

Ciertamente el afán se encuentra entre los peores consejeros que existen. Es en los momentos de mayor tensión en los que el afán puede llevarnos al punto de desesperar en la espera y movernos alocadamente. Es en este punto en el que las peores ideas se presentan en nuestra mente. Pero, ¿cómo vencer estas ideas y mantener el equilibrio en medio de las situaciones de mayor presión? La Palabra de Dios nos dice en Filipenses 4:6-7 que si presentamos nuestras peticiones delante de Dios en oración y ruego y además dándole gracias, es entonces que aquella paz de Dios que sobrepasa todo entendimiento, entrará y guardará nuestros corazones, y más aún, nuestros pensamientos. Sí, he aquí la clave: Preséntale a Dios tu condición y su presencia llenará tu mente de tal modo que, los pensamientos de estrés y desesperación no hallarán cabida.

Esta exhortación tiene como propósito confrontar al lector consigo mismo. No debemos culpar las circunstancias o las personas que nos rodean por nuestras decisiones poco acertadas o por nuestra desobediencia a Dios. Fue esta precisamente la actitud de Saúl quien argumentó haber irrespetado y corrompido el modelo creado por Dios debido a las presiones de grupo. Es probable que si su actitud hubiera sido diferente a lo largo de su vida, aún cuando había sido desechado como rey, hubiera podido servir a Dios desde el lugar en el que Dios le hubiese permitido estar.

¿Cuál es su actitud delante de Dios al ser reprendido y redargüido por Él? ¿Generalmente, desespera usted durante la espera? Tome un tiempo para reflexionar en estas preguntas y evalúese a sí mismo.   Durante su tiempo de devocional diario, tome un tiempo cada día de esta semana para evaluar las conductas y decisiones que tomó durante el día anterior y pídale a Dios en oración que le de la fortaleza y la sabiduría para tomar las decisiones de modo oportuno y en obediencia a Él.

Bendiciones!!

 

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