Semana del 8 de marzo, 2015 - ¿Dónde está tu Jericó?
  • Envíenos sus preguntas o comentarios y le responderemos en base a lo que dice la Biblia acerca de su situación.  Además puede leer los comentarios de otras personas que han atravesado por experiencas como la suya.
  • Devocionales, estudios bíblicos y otros recursos que le ayudarán en su crecimiento espiritual.
  • Te has preguntado ¿qué hay después de la muerte?  La mayoría de las personas viven bajo el supuesto de que sus buenas obras lo llevarán al cielo pero, ¿es esto cierto?
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¿Dónde está tu Jericó?

 Base bíblica:  Josué 6:2-27

2 Mas Jehová dijo a Josué: Mira, yo he entregado en tu mano a Jericó y a su rey, con sus varones de guerra.

3 Rodearéis, pues, la ciudad todos los hombres de guerra, yendo alrededor de la ciudad una vez; y esto haréis durante seis días.

4 Y siete sacerdotes llevarán siete bocinas de cuernos de carnero delante del arca; y al séptimo día daréis siete vueltas a la ciudad, y los sacerdotes tocarán las bocinas.

5 Y cuando toquen prolongadamente el cuerno de carnero, así que oigáis el sonido de la bocina, todo el pueblo gritará a gran voz, y el muro de la ciudad caerá; entonces subirá el pueblo, cada uno derecho hacia adelante.

6 Llamando, pues, Josué hijo de Nun a los sacerdotes, les dijo: Llevad el arca del pacto, y siete sacerdotes lleven bocinas de cuerno de carnero delante del arca de Jehová.

7 Y dijo al pueblo: Pasad, y rodead la ciudad; y los que están armados pasarán delante del arca de Jehová.

8 Y así que Josué hubo hablado al pueblo, los siete sacerdotes, llevando las siete bocinas de cuerno de carnero, pasaron delante del arca de Jehová, y tocaron las bocinas; y el arca del pacto de Jehová los seguía.

9 Y los hombres armados iban delante de los sacerdotes que tocaban las bocinas, y la retaguardia iba tras el arca, mientras las bocinas sonaban continuamente.

10 Y Josué mandó al pueblo, diciendo: Vosotros no gritaréis, ni se oirá vuestra voz, ni saldrá palabra de vuestra boca, hasta el día que yo os diga: Gritad; entonces gritaréis.

11 Así que él hizo que el arca de Jehová diera una vuelta alrededor de la ciudad, y volvieron luego al campamento, y allí pasaron la noche.

12 Y Josué se levantó de mañana, y los sacerdotes tomaron el arca de Jehová.

13 Y los siete sacerdotes, llevando las siete bocinas de cuerno de carnero, fueron delante del arca de Jehová, andando siempre y tocando las bocinas; y los hombres armados iban delante de ellos, y la retaguardia iba tras el arca de Jehová, mientras las bocinas tocaban continuamente.

14 Así dieron otra vuelta a la ciudad el segundo día, y volvieron al campamento; y de esta manera hicieron durante seis días.

15 Al séptimo día se levantaron al despuntar el alba, y dieron vuelta a la ciudad de la misma manera siete veces; solamente este día dieron vuelta alrededor de ella siete veces.

16 Y cuando los sacerdotes tocaron las bocinas la séptima vez, Josué dijo al pueblo: Gritad, porque Jehová os ha entregado la ciudad.

17 Y será la ciudad anatema a Jehová, con todas las cosas que están en ella; solamente Rahab la ramera vivirá, con todos los que estén en casa con ella, por cuanto escondió a los mensajeros que enviamos.

18 Pero vosotros guardaos del anatema; ni toquéis, ni toméis alguna cosa del anatema, no sea que hagáis anatema el campamento de Israel, y lo turbéis.

19 Mas toda la plata y el oro, y los utensilios de bronce y de hierro, sean consagrados a Jehová, y entren en el tesoro de Jehová.

20 Entonces el pueblo gritó, y los sacerdotes tocaron las bocinas; y aconteció que cuando el pueblo hubo oído el sonido de la bocina, gritó con gran vocerío, y el muro se derrumbó. El pueblo subió luego a la ciudad, cada uno derecho hacia adelante, y la tomaron.

21 Y destruyeron a filo de espada todo lo que en la ciudad había; hombres y mujeres, jóvenes y viejos, hasta los bueyes, las ovejas, y los asnos.

22 Mas Josué dijo a los dos hombres que habían reconocido la tierra: Entrad en casa de la mujer ramera, y haced salir de allí a la mujer y a todo lo que fuere suyo, como lo jurasteis.

23 Y los espías entraron y sacaron a Rahab, a su padre, a su madre, a sus hermanos y todo lo que era suyo; y también sacaron a toda su parentela, y los pusieron fuera del campamento de Israel.

24 Y consumieron con fuego la ciudad, y todo lo que en ella había; solamente pusieron en el tesoro de la casa de Jehová la plata y el oro, y los utensilios de bronce y de hierro.

25 Mas Josué salvó la vida a Rahab la ramera, y a la casa de su padre, y a todo lo que ella tenía; y habitó ella entre los israelitas hasta hoy, por cuanto escondió a los mensajeros que Josué había enviado a reconocer a Jericó.

26 En aquel tiempo hizo Josué un juramento, diciendo: Maldito delante de Jehová el hombre que se levantare y reedificare esta ciudad de Jericó. Sobre su primogénito eche los cimientos de ella, y sobre su hijo menor asiente sus puertas.

27 Estaba, pues, Jehová con Josué, y su nombre se divulgó por toda la tierra.

Reflexión:

Después de tantos años de vivir en opresión el pueblo de Israel necesitaba abandonar la mentalidad de esclavos para ajustarse a la de libres y dueños de la tierra en que habitarían.  Cree usted que si el pueblo de Israel no hubiese tenido mentalidad de esclavos no se hubieran sublevado a la autoridad ejercida por Faraón y el pueblo de Egipto?  Es importante recordar que el pueblo de Israel era en gran manera numeroso y constituía la mano de obra que sostenía la economía de Egipto. 

Ciertamente tenían herramientas para exigir un mejor trato o tal vez un acuerdo con mejores condiciones de vida entre ellos y las autoridades egipcias… pero no, la opresión no solo era física sino también mental… Israel, aunque se quejaba no hacía nada más para salir del estado en el que vivían.  Dios, en su misericordia escuchó el clamor de su pueblo y procuró su libertad levantando a un hombre que le sirviese como intermediario entre él y Faraón… y, luego de pestes, enfermedades y plagas, Egipto dejó ir al pueblo de Israel.

Luego de caminar por el desierto decenas de años hacia la tierra que Dios les había prometido, el pueblo de Israel se encontraba finalmente frente a Jericó.  El camino desde Egipto hasta Jericó no requería de una caminata tan larga, sin embargo Dios lo dispuso así ya que él conocía que su pueblo era de dura cerviz (Éxodo 32:9). Durante este tiempo Israel experimentó a un Dios de justicia y de misericordia:  se alimentaban de pan del cielo (maná) y de codornices que Dios enviaba cada día para que comieran (Éxodo 16:1-21); eran guiados por una columna de fuego en las noches y por una columna de nube durante el día (Éxodo 13:17-22);  durante todo el tiempo que caminaron por el desierto ni su calzado ni su vestido envejeció (Deuteronomio 29:5); cuando por su rebeldía y desobediencia al Dios que los había librado de la esclavitud tuvieron que confrontar la disciplina de Dios, los que se arrepintieron también recibieron de su misericordia (Números 21:4-9).

Cuarenta años antes ya se habían encontrado frente a esta tierra y, a pesar de que habían experimentado a un Dios que oprimió con pestes y enfermedades al pueblo que los tenía cautivos, que abrió el mar en dos solo para que ellos lo cruzaran y cuando sus enemigos intentaron cruzarlo todos murieron… a un Dios que proveyó comida, protección y sustento para ellos… cuando se encontraron frente a la promesa nada de lo antes vivido tuvo el suficiente peso como para que ellos pensaran que Dios cumpliría lo que había prometido, que les entregaría aquella tierra de la que fluía leche y miel.   Este primer grupo se vio sometido a la disciplina de Dios y a causa de su incredulidad no pudieron entrar en la tierra prometida sin embargo su descendencia si lo hizo (Números 14).

Este último grupo, a diferencia del primero, siguió al pie de la letra las indicaciones que Dios, a través de Josué, les había dado.  Este grupo tenía una mentalidad diferente, prueba de esto es la evaluación que hicieron los espías que de este grupo salieron a evaluar la tierra prometida… estos espías enviados por Josué volvieron convencidos de que Jehová les entregaría aquella tierra (Josué 2:24). 

El primer grupo, el que salió de Egipto experimentó como Dios abría las aguas del mar para que ellos pasaran en seco mientras huían de sus enemigos, este segundo grupo también experimentó a Jehová su Dios, quien nuevamente abrió una extensión de aguas (el río Jordán) para que ellos pasaran en seco, esta vez no huyendo sino en pos de la conquista.  El pueblo que una vez atravesó un mar que se abría para que ellos lo atravesaran era un pueblo temeroso, dudoso e incrédulo… el pueblo que esta vez atravesaba aquellas aguas separadas por el poder de Dios, era un pueblo con una moral transformada, con una mentalidad fortalecida y con una actitud de éxito.

Ambos grupos vieron la misma tierra, con los mismo habitantes sin embargo, la percepción de unos fue totalmente distinta a los otros.  Cuál es tu percepción frente a la tierra que Dios te ha prometido?  Crees acaso que el Dios que hasta hoy te ha sostenido no es capaz también de derribar los muros que te impiden tomar posesión de lo que él te ha prometido?  Hay algo acaso difícil para Dios, quien hizo los cielos y la tierra?  Estas enfocado en el potencial de la promesa y sus frutos o en los obstáculos que hay entre tú y la promesa?  Estas dispuesto a caminar por fe siguiendo la dirección de Dios?  Estas dispuesto a marchar alrededor de tu promesa por siete días y luego ver como el poder de Dios hace caer esos muros?

La realidad es que aun hoy día el pueblo de Dios está dividido en los mismos dos grupos: aquellos  que se enfocan más en los obstáculos y olvidan que quien los ha enviado, Jehová es poderoso para cumplir su promesa; y aquellos que, a pesar de lo que ven y del temor que puedan llegar a experimentar no se detienen frente a los muros sino que los rodean en fe sabiendo que el Dios a quien sirven es el único y Todopoderoso Dios y que sus promesas en él son si y son AMEN.

A qué grupo perteneces tú?  El objetivo principal de este estudio bíblico es el de llevar al lector a reflexionar acerca de su óptica frente a las promesas que Dios le ha dado versus los obstáculos que le han impedido tomar posesión de ellas.  Este estudio bíblico tiene además como objetivo el apelar al Espíritu Santo de Dios que mora en todo creyente para que éste puede levantar su voz en nuestros corazones y así darnos la fortaleza que necesitamos para cobrar ánimo levantarnos en fe sabiendo que aquel que ha prometido cumplirá. 

Amado hermano(a), culmine este periodo de reflexión tomando un tiempo para confrontarse usted mismo con la palabra recibida.  Permita que Dios le hable a través de esta enseñanza y defina el plan de acción a seguir de ahora en adelante para tomar posesión de su promesa.  Finalmente, tome un tiempo para orar y mostrándose delante de Dios con un corazón abierto, honesto, contrito y humillado ya que ciertamente Dios no espera que lo sepas todo ni que lo puedas todo sino que sepas ser débil donde solo él puede ser fuerte y que sepas reconocer esta debilidad sabiendo que Dios le da fuerzas al cansado y multiplica las fuerzas del que no tiene ninguna… y que además es galardonador de los que le buscan.

Lectura bíblica sugerida:

  1. Éxodo 16:1-21
  2. Números 13:1-33
  3. Números 14:1-35
  4. Josué 2:1-24
  5. Josué 3:1-17
  6. Hebreos 11:1-40

Bendiciones!!!
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