Semana del 8 de febrero de 2015 - Palabras que bendicen y palabras que maldicen
  • Envíenos sus preguntas o comentarios y le responderemos en base a lo que dice la Biblia acerca de su situación.  Además puede leer los comentarios de otras personas que han atravesado por experiencas como la suya.
  • Devocionales, estudios bíblicos y otros recursos que le ayudarán en su crecimiento espiritual.
  • Te has preguntado ¿qué hay después de la muerte?  La mayoría de las personas viven bajo el supuesto de que sus buenas obras lo llevarán al cielo pero, ¿es esto cierto?
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Palabras que bendicen y palabras que maldicen

Base bíblica:  Santiago 3:1-12

1Hermanos míos, no os hagáis maestros muchos de vosotros, sabiendo que recibiremos mayor condenación.
2 Porque todos ofendemos muchas veces. Si alguno no ofende en palabra, éste es varón perfecto, capaz también de refrenar todo el cuerpo.
3 He aquí nosotros ponemos freno en la boca de los caballos para que nos obedezcan, y dirigimos así todo su cuerpo.
4 Mirad también las naves; aunque tan grandes, y llevadas de impetuosos vientos, son gobernadas con un muy pequeño timón por donde el que las gobierna quiere.
5 Así también la lengua es un miembro pequeño, pero se jacta de grandes cosas. He aquí, !cuán grande bosque enciende un pequeño fuego!
6 Y la lengua es un fuego, un mundo de maldad. La lengua está puesta entre nuestros miembros, y contamina todo el cuerpo, e inflama la rueda de la creación, y ella misma es inflamada por el infierno.
7 Porque toda naturaleza de bestias, y de aves, y de serpientes, y de seres del mar, se doma y ha sido domada por la naturaleza humana;
8 pero ningún hombre puede domar la lengua, que es un mal que no puede ser refrenado, llena de veneno mortal.
9 Con ella bendecimos al Dios y Padre, y con ella maldecimos a los hombres, que están hechos a la semejanza de Dios.
10 De una misma boca proceden bendición y maldición. Hermanos míos, esto no debe ser así.
11 ¿Acaso alguna fuente echa por una misma abertura agua dulce y amarga?
12 Hermanos míos, ¿puede acaso la higuera producir aceitunas, o la vid higos? Así también ninguna fuente puede dar agua salada y dulce.

Reflexión:

En el principio creó Dios el cielo y la tierra y todo lo que hay en ella incluyendo al hombre y a la mujer solo con la palabra que salía de su boca.  Al ser humano lo creó a su imagen y semejanza y esta semejanza tiene múltiples implicaciones entre ellas el hecho de que, así como Dios, las palabras que salen de nuestra boca tienen el poder de crear y también de destruir.  

A diferencia de los tiempos modernos, en la época que narra la Biblia las personas tenían plena certeza de que esto era así.  La Biblia nos relata en  Génesis 27 que Jacob, hijo de Isaac mintió y en engañó con tal de obtener la bendición de su padre entendiendo él que la palabra que salía de la boca de su padre tenía autoridad y sería respaldada.  También vemos en Números 22 como el rey Balac llama a Balaam, un conocido profeta, para que profiera maldición al pueblo de Jehová esperando que de esta forma Dios acoja esa maldición y él y su pueblo puedan vencer en batalla al pueblo de Israel.  Aun cuando la motivación e intención de Balac no eran las mejores, tenemos que aceptar que él reconocía el poder que podía haber en la palabra que salía de la boca de un profeta.

Más adelante en la Biblia también encontramos como en 2 Samuel 16, Simei, un habitante de las tierras en donde David tuvo que refugiarse luego de que su hijo Absalón se levantara sobre él en rebeldía y le hiciera un golpe de estado, maldice a David mostrándole su desaprobación por lo sanguinario que había sido en su camino hacia el trono.  Pareciera que en aquel entonces el mundo entero era conocedor de la promesa que Jehová le hiciere a Abraham de que bendeciría a quienes él bendijere y maldeciría a quienes él maldijese.  
El bendecir es una práctica que el cristiano debe llevar a cabo regularmente.  Bendecir es básicamente hablar bien de lo que esperamos sea el futuro y el presente de una persona, maldecir es lo opuesto.  ¿Cómo son las palabras que salen de nuestra boca con respecto a nuestro prójimo?  Ciertamente podríamos decir que es justo esperar o hablar mal de quien nos hace mal… pareciera justo decir que esperamos que le vaya mal al vecino insoportable que nos afrenta cada día o al compañero de trabajo a quien aun cuando hace lo malo es quien consigue el aumento de salario o el asenso de puesto, o a aquellos políticos o figuras públicas que han defraudado al estado y parecen salirse con la suya.  Sin embargo, la Biblia nos dice en Lucas 6:28-36 que debemos bendecir a los que nos maldicen y orad por los que nos calumnian… que al que nos pida debemos darle y al que se quede con lo que es nuestro no debemos pedirle que lo devuelva… que como queremos que hagan los demás con nosotros, así debemos hacer nosotros con ellos.

Max Lucado en su libro “Un amor que puedes compartir” sostiene que todos estamos en la capacidad de hacer daño… que no hay cosa que no perdonemos que no estemos en capacidad también de hacer.  Y este planteamiento no está para nada alejado de la realidad ya que la Biblia nos dice que todos ofendemos muchas veces.  De hecho, Dios nos perdona cada día y solo habla bien de nosotros a pesar de todo nuestro pecado.  La Biblia nos dice en Jeremías 20:11 que Dios solo tiene para nosotros pensamientos de bien y no de mal para darnos un futuro y una esperanza.  Y, porque somos hechos a imagen y semejanza de Dios, es esto lo que espera Dios de nosotros.  

Entonces, ¿qué espera Dios de nosotros con respecto a nuestra lengua?

1.  No debemos constituirnos en críticos de los que nos rodean.  
!Hipócrita! saca primero la viga de tu propio ojo, y entonces verás bien para sacar la paja del ojo de tu hermano.  Mateo 7:5

2. Debemos aceptar nuestra capacidad de hacer aquellas cosas que tanto censuramos al momento de nosotros censurar a los demás.
Hermanos, si alguno fuere sorprendido en alguna falta, vosotros que sois espirituales, restauradle con espíritu de mansedumbre, considerándote a ti mismo, no sea que tú también seas tentado.  Gálatas 6:1

3. Debemos controlar no solo lo que hacemos sino también lo que decimos… nuestras palabras también deben dar testimonio de nuestra calidad de hijos de Dios.
No te des prisa con tu boca, ni tu corazón se apresure a proferir palabra delante de Dios; porque Dios está en el cielo, y tú sobre la tierra; por tanto, sean pocas tus palabras. Porque de la mucha ocupación viene el sueño, y de la multitud de las palabras la voz del necio.  Eclesiastés 5:2-3

4.  Debemos procurar hacer de nuestras palabras un instrumento de bendición y no de maldición para otros… ellas deben ser buen fruto.
Del fruto de la boca del hombre se llenará su vientre;  se saciará del producto de sus labios.  La muerte y la vida están en poder de la lengua, y el que la ama comerá de sus frutos. Proverbios 18:20-21

5.  Tener en mente que seremos juzgados por cada palabra que salga de nuestra boca… porque por nuestras palabras seremos justificados pero también por ellas podemos ser condenados.
Mas yo os digo que de toda palabra ociosa que hablen los hombres, de ella darán cuenta en el día del juicio. Porque por tus palabras serás justificado, y por tus palabras serás condenado.  Mateo 12:36-37

6.  Tener en cuenta que nuestro hablar, aunque sea cierto, con la motivación incorrecta puede constituirse en pecado y esto trae consecuencias.
No dejes que tu boca te haga pecar, ni digas delante del ángel, que fue ignorancia. ¿Por qué harás que Dios se enoje a causa de tu voz, y que destruya la obra de tus manos? Donde abundan los sueños, también abundan las vanidades y las muchas palabras; mas tú, teme a Dios.  Eclesiastés 5:6-7

7.  Debemos ser tardos para hablar y amplios en misericordia.
Por esto, mis amados hermanos, todo hombre sea pronto para oír, tardo para hablar, tardo para airarse; porque la ira del hombre no obra la justicia de Dios.  Santiago 1:19-20

Amados hermanos, culmine este tiempo de reflexión tomando un tiempo para internalizar lo leído.  Cuando lo haga procure no enfocarse en lo que hacen o dicen los demás sino en lo que usted hace o dice y considere las recomendaciones presentadas para corregir su modo de actuar.  Recuerde que siempre hay espacio para mejorar y que Dios ha prometido perfeccionarnos hasta el día de su venida… permita que este proceso de perfeccionamiento se de a través de la lectura de la Biblia, la oración.  

Finalmente, tome un tiempo para presentarse delante de Dios en oración con acción de gracias y con un corazón contrito y humillado pidiéndole a Dios sabiduría para hablar con prudencia y refrenar su boca.

Lectura sugerida:

1.  Lucas 6:27-42
2.  Jeremías 29:1-14
3.  Mateo 7:1-12
4.  Gálatas 6:1-10
5.  Eclesiastés 5:1-7
6.  Santiago 1:12-27

Bendiciones!!

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