Semana del 6 al 12 de julio de 2014 - La justicia de Dios es viva
  • Envíenos sus preguntas o comentarios y le responderemos en base a lo que dice la Biblia acerca de su situación.  Además puede leer los comentarios de otras personas que han atravesado por experiencas como la suya.
  • Devocionales, estudios bíblicos y otros recursos que le ayudarán en su crecimiento espiritual.
  • Te has preguntado ¿qué hay después de la muerte?  La mayoría de las personas viven bajo el supuesto de que sus buenas obras lo llevarán al cielo pero, ¿es esto cierto?
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La justicia de Dios es viva

Base bíblica: Malaquias 2:17 – 3:1-5

17 Habéis hecho cansar a Jehová con vuestras palabras. Y decís: ¿En qué le hemos cansado? En que decís: Cualquiera que hace mal agrada a Jehová, y en los tales se complace; o si no, ¿dónde está el Dios de justicia?

1He aquí, yo envío mi mensajero, el cual preparará el camino delante de mí; y vendrá súbitamente a su templo el Señor a quien vosotros buscáis, y el ángel del pacto, a quien deseáis vosotros. He aquí viene, ha dicho Jehová de los ejércitos. ¿Y quién podrá soportar el tiempo de su venida? ¿o quién podrá estar en pie cuando él se manifieste? Porque él es como fuego purificador, y como jabón de lavadores. Y se sentará para afinar y limpiar la plata; porque limpiará a los hijos de Leví, los afinará como a oro y como a plata, y traerán a Jehová ofrenda en justicia. Y será grata a Jehová la ofrenda de Judá y de Jerusalén, como en los días pasados, y como en los años antiguos. Y vendré a vosotros para juicio; y seré pronto testigo contra los hechiceros y adúlteros, contra los que juran mentira, y los que defraudan en su salario al jornalero, a la viuda y al huérfano, y los que hacen injusticia al extranjero, no teniendo temor de mí, dice Jehová de los ejércitos.

Reflexión:

A primeras horas de la mañana, se consultan las noticias y los titulares no cesan de mencionar los casos de corrupción en el gobierno, los homicidios, violaciones y el alza de los precios en los productos de primera necesidad. De alguna forma pareciera que las cosas tienden a empeorar… en algunos sectores muchos expresan su disconformidad con la situación y otros hasta sugieren que torcer las reglas ya es una norma y no una excepción ya que para que a alguien le vaya bien, tiene que hacer algo de mal.

Aquel transportista dedicado al trasiego de carga internacional se encuentra con que en todas las instancias de la cadena de distribución hay un funcionario que espera una coima para facilitar o procesar la documentación necesaria para que la carga llegue a su destino dentro del tiempo dispuesto por el cliente. O que decir del ciudadano común que sale en un auto sin su licencia de conducir y repentinamente se encuentra con un reten de los agentes de tránsito y haciéndose necesaria la validación de su permiso de conducir se encuentra con que el agente de tránsito decide ser flexible y olvidar la falta siempre y cuado obtenga algo de gratificación monetaria, claro, al margen de la legalidad y fuera el escrutinio público.

El grupo de aquellos que sucumben ante la solicitud de aquella coima y más aún, aquel que realiza la oferta de pagarla normalmente maneja la filosofía de que es un mal necesario, o de que el fin justifica los medios. Sin embargo, esta no es la manera en la que Dios espera que vivamos. Esto no es lo que Dios espera de nosotros… esto no es aceptable delante de los ojos de Dios. La Biblia nos dice en Santiago 4:17 “y al que sabe hacer lo bueno, y no lo hace, le es pecado”.

Muchos se excusan con aquello de que los tiempos han cambiado, otros se escudan con sus situaciones de necesidad o escasez… (si no lo hago pierdo el trabajo… si no lo hago no llego a tiempo a mi destino… si no lo hago no tendré éxito en…) Son estos mismos quienes poseen cauterizada la consciencia viendo lo que es malo como bueno y a lo bueno como lo irregular. Es precisamente en torno a aquellos que Isaías 5:20 nos dice que “!!Ay de los que a lo malo dicen bueno, y a lo bueno malo; que hacen de la luz tinieblas, y de las tinieblas luz; que ponen lo amargo por dulce, y lo dulce por amargo!”

La Palabra de Dios nos exhorta en Romanos 12:2, que no debemos amoldarnos a este siglo, es decir que no debemos mimetizarnos con el mundo dejando de cumplir con nuestro propósito divino, el de iluminar al mundo (Mateo 5:14), sino que debemos transformarnos por medio de la renovación de nuestro entendimiento, y renovación no es más que la reestructuración de nuestro modo erróneo de pensar utilizando la Palabra de Dios como fundamento para así comprobar cual es la voluntad de Dios, agradable y perfecta.

Desde la caída del hombre, el pecado ha sido su más amargo compañero. Sabiendo esto, Dios destinó el nacimiento de un Salvador que vendría a mostrarnos y recordarnos el modelo de vida que debemos vivir. Y así fue, Jesucristo nació de mujer y vivió entre los hombres estando expuesto a tentaciones, necesidades y angustias, sin embargo no pecó. Su vida, muerte y resurrección son el estandarte para todo aquel que toma la decisión de hacer lo correcto… para todo aquel que decide vivir como Dios espera que vivamos.

Jesús es nuestro modelo… es Dios justo y bueno, pero conforme a la Palabra de Dios, es el mensajero del Padre Celestial y así como tenemos su amor y misericordia también es:

1. Fuego purificador y jabón de lavadores (Malaquías 3:2-3):

La Biblia nos dice en Hebreos 12:6-7 que si queremos ser tratados como hijos de Dios debemos soportar su disciplina ya que Dios al que ama disciplina y azota a todo aquel a quien recibe como hijo. Esta disciplina tiene como propósito extraer de nosotros el mayor de los potenciales. Dios, quien nos creó, conoce nuestra estructura y la grandeza que ha puesto en nosotros. La posición de todo hijo de Dios debe ser semejante a la de David en Salmos 51:2-3 “Lávame más y más de mi maldad, Y límpiame de mi pecado. Porque yo reconozco mis rebeliones, Y mi pecado está siempre delante de mí”.

2. Actúa en contra de los injustos y de los que pecan flagrantemente (Malaquías 3:5):

Muy contrario al pensamiento de muchos, Dios sí actúa en contra de los injustos y de los que pecan flagrantemente. Dios no solo es Dios de misericordia, también es Dios justo y así como se mueve a misericordia también se mueve a hacer justicia en contra de los impíos (Salmos 7:11-12). Su Palabra nos dice en Habacuc 2:3-4 “Aunque la visión tardará aún por un tiempo, mas se apresura hacia el fin, y no mentirá; aunque tardare, espéralo, porque sin duda vendrá, no tardará. He aquí que aquel cuya alma no es recta, se enorgullece; mas el justo por su fe vivirá”.

3. Actúa en contra de los que no tienen temor de Dios (Malaquías 3:5):

El temor de Dios se puede traducir en una inmensa reverencia y respeto por su poder y gloria, amor y misericordia, ira y enojo. El temor de Dios se adquiere solo al reconocerlo como Dios y creador. La Palabra de Dios nos dice en Proverbios 19:23 “El temor de Jehová es para vida,
Y con él vivirá lleno de reposo el hombre; No será visitado de mal.” Dicho de otro modo, no es agradable delante de Dios aquel quien, por elección propia decide no reconocerlo como Dios… aquel quien sencillamente no admite en poder y gloria (Apocalipsis 4:11), quien no acepta su amor y misericordia (Lamentaciones 3:23); y quien no cree en su capacidad de airarse o enojarse (Romanos 1:18).

Amado hermano, culmine este tiempo devocional tomando un espacio para reflexionar en su perspectiva con respecto a la justicia, la misericordia y la ira de Dios. ¿Está usted consciente de que así como Dios lo ama también lo va a disciplinar? ¿Cuál es su actitud frente a la disciplina de Dios? ¿Cree y acepta usted la justicia de Dios?

Si en algún momento de su vida ha pensado que hay quienes se hacen mal y parecen salirse con la suya tenga en mente esta reflexión y procure enfocarse en su condición como hijo de Dios independientemente de lo que sucede en su entorno. Recuerde que Dios le ama y cuidad de usted y es este amor el que lo va a sostener aún en los tiempos de angustia y necesidad. Recuerde su Palabra en Romanos 12:19 “mía es la venganza, yo pagaré, dice el Señor”.

Tome un tiempo para consultar las referencias bíblicas utilizadas y finalmente, culmine este tiempo con un periodo de oración. Aproveche este tiempo de oración para presentarse como aquel hijo amado y anhelado por su padre quien lo espera con los brazos abiertos. Presente sus cargas delante de Dios en oración y confíe en él y él hará.

Lecturas recomendadas para esta semana:

Día 1. Santiago 4:1-17

Día 2: Isaías 5:8-30

Día 3: Romanos 12:1-21

Día 4: Hebreos 12:1-29

Día 5: Habacuc 2:1-20

Día 6: Lamentaciones 3

Bendiciones!!!

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