Semana del 6 al 12 de abril de 2014 - Camino a la verdadera felicidad
  • Envíenos sus preguntas o comentarios y le responderemos en base a lo que dice la Biblia acerca de su situación.  Además puede leer los comentarios de otras personas que han atravesado por experiencas como la suya.
  • Devocionales, estudios bíblicos y otros recursos que le ayudarán en su crecimiento espiritual.
  • Te has preguntado ¿qué hay después de la muerte?  La mayoría de las personas viven bajo el supuesto de que sus buenas obras lo llevarán al cielo pero, ¿es esto cierto?
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El camino a la verdadera felicidad

Base bíblica: Salmos 119:1-9

Bienaventurados los perfectos de camino, los que andan en la ley de Jehová. Bienaventurados los que guardan sus testimonios, y con todo el corazón le buscan; Pues no hacen iniquidad los que andan en sus caminos. Tú encargaste que sean muy guardados tus mandamientos. !Ojalá fuesen ordenados mis caminos para guardar tus estatutos! Entonces no sería yo avergonzado, cuando atendiese a todos tus mandamientos. Te alabaré con rectitud de corazón cuando aprendiere tus justos juicios. Tus estatutos guardaré; no me dejes enteramente. ¿Con qué limpiará el joven su camino? Con guardar tu palabra.

Reflexión:

Mucho se habla de la felicidad. El mundo nos vende la idea de que es justo luchar por hallarla. Cuando pensamos en el término felicidad pensamos en el estado de ánimo de una persona que se encuentra plenamente satisfecha por tener lo que desea o por disfrutar de algo bueno en un determinado momento. En la Biblia, sin embargo, el término “felices o dichosos”, y en algunas versiones “bienaventurados” se refiere a un tipo diferente de felicidad. La raíz del término “bienaventurado” proviene del hebreo “ashrei”, y su equivalente al idioma español de nuestros días sería “feliz”, “dichoso”. Este a su vez proviene del vocablo “asher” que significa “planta del pie”.

Esta definición cobra sentido cuando analizamos las circunstancias en las que aparece envuelto el término “bienaventurado” en la Biblia. El mismo Jesús llamó dichosos o felices a los pobres de espíritu, a los que lloraban, a los hambrientos de justicia, a los perseguidos, a los vituperados (Mateo 5:1-12), aun siendo evidente que aquellos que atravesaban estas condiciones no se sentían felices en el momento de aflicción. En la Biblia, el término “bienaventurados” (felices o dichosos) abarca un contexto mucho más amplio. Aquí la felicidad tiene más relación con el estado postrer que con el estado presente de una persona. Dicho de otra forma, Jesús llamó felices a los pobres de espíritu (o con un corazón entristecido) no porque en el momento estaban compungidos y abrumados sino porque sabía que su estado cambiaría hacia un estado pleno al alcanzar el reino de los cielos… Jesús no llamo felices a los que lloraban porque consideraba buena o dichosa su aflicción sino porque sabía que serían consolados y que entonces ese llanto cesaría.

En el pasaje bíblico que utilizamos como base para este estudio vemos que el salmista describe a una persona bienaventurada como aquella que camina en integridad y no comete iniquidad y más aún, admite estar conciente de que él mismo aún no había alcanzado esta perfección y exponía su deseo por lograr ese nivel de felicidad (bienaventuranza). El salmista reconoce que, aunque conforme a la Palabra de Dios en Romanos 3:23, todos pecamos y estamos destituidos de la gloria de Dios también está la esperanza de que seremos perfeccionados hasta el día de la venida de Cristo.

La felicidad es más un camino o proceso que un estado momentáneo. Feliz es aquel que está caminando hacia aquello que le producirá un verdadero bienestar. En el sermón de las bienaventuranzas vemos que Jesús estaba más interesado en enseñarnos que la felicidad no depende de lo que poseamos en el momento sino de lo que vamos a llegar a poseer. El camino a la verdadera felicidad está en caminar poniendo los ojos en Jesús, el autor y consumador de nuestra fe (Hebreos12:1).

Finalice esta reflexión haciéndose las siguientes preguntas:

¿Soy verdaderamente feliz?

¿Sobre qué esta fundamentada mi felicidad?

¿Estoy dispuesto a ser verdaderamente bienaventurado?

Tome un tiempo para reflexionar en sus respuestas y evalúe cuáles son sus motivaciones en torno a su búsqueda de la felicidad. Tome un tiempo para buscar a Dios en oración y humille su corazón delante de Él. Trabaje esta semana por re-orientar su vida y seguir el verdadero camino de la felicidad. Le recomendamos realizar las lecturas bíblicas sugeridas tomando un tiempo cada día para

Lecturas

1. Mateo 5:1-12

2. Romanos 3:23-31

3. Salmos 119:105-112

4. Romanos 10:15-21

5. Efesios 6:10-20

6. Isaías 52:1-12

Bendiciones!!

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