Semana del 27 de abril al 3 de mayo, 2014 - Un cristiano hacedor
  • Envíenos sus preguntas o comentarios y le responderemos en base a lo que dice la Biblia acerca de su situación.  Además puede leer los comentarios de otras personas que han atravesado por experiencas como la suya.
  • Devocionales, estudios bíblicos y otros recursos que le ayudarán en su crecimiento espiritual.
  • Te has preguntado ¿qué hay después de la muerte?  La mayoría de las personas viven bajo el supuesto de que sus buenas obras lo llevarán al cielo pero, ¿es esto cierto?
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Un cristiano hacedor

Base bíblica: Santiago 1:19-25

 Mis queridos hermanos, tengan presente esto: Todos deben estar listos para escuchar, y ser lentos para hablar y para enojarse; 20 pues la ira *humana no produce la vida justa que Dios quiere. 21 Por esto, despójense de toda inmundicia y de la maldad que tanto abunda, para que puedan recibir con humildad la palabra sembrada en ustedes, la cual tiene poder para salvarles la *vida. 22 No se contenten sólo con escuchar la palabra, pues así se engañan ustedes mismos. Llévenla a la práctica. 23 El que escucha la palabra pero no la pone en práctica es como el que se mira el rostro en un espejo 24 y, después de mirarse, se va y se olvida en seguida de cómo es. 25 Pero quien se fija atentamente en la ley perfecta que da libertad, y persevera en ella, no olvidando lo que ha oído sino haciéndolo, recibirá bendición al practicarla.

Reflexión:

Recientemente un joven de 12 años nos hizo una pregunta que parecía tener una respuesta sencilla… él preguntó, ¿qué es ser un cristiano y cuál es la diferencia entre esta y las demás creencias? La respuesta inicialmente consistió en exponerle la definición del término “cristianos”, es decir, seguidores de Cristo. Junto con esta definición se le explicó que aquellos que nos hacemos llamar así (o también evangélicos) lo hacemos así porque creemos en el nacimiento, muerte y resurrección de Jesucristo según lo relatan los libros del evangelio (Mateo, Marcos, Lucas y Juan). Creemos en que Jesús se entregó como sacrificio por nuestros pecados y que resucitó al tercer día y que partió a la presencia de su Padre Celestial y que, como dijo que haría, volverá por aquellos que acepten este sacrificio y crean y declaren en que así sucedió (Romanos 10:9)

El niño obviamente intentó establecer una relación entre los cristianos y los demás grupos ya que, según su parecer, todos creemos básicamente en lo mismo. Esta deducción nos trajo hacia la impactante realidad de que, si somos solo oidores, entonces ciertamente somos iguales a los que no se declaran “cristianos”. La realidad es que, la Biblia presenta una definición clara y detallada de qué es ser un verdadero seguidor de Cristo. El extracto bíblico arriba mencionado esboza de manera sencilla las características que debe tener un verdadero cristiano y en ellas nos enfocaremos en este análisis.

Podemos extraer de este pasaje las siguientes características:

1. Estar listo para escuchar y tardo para hablar y para enojarse.

Alguien alguna vez dijo que “las acciones pesan más que las palabras”. El testimonio de un cristiano debe mostrar a un individuo capaz de actuar con sabiduría y mesura. Éste debe estar en la capacidad de escuchar permitiendo que el Espíritu Santo de Dios que mora en él produzca frutos agradables a la vista del observador. Este fruto debe ser deseable al punto que, los que lo rodean quieran degustar de él ya que además, “la ira humana no produce la vida justa que Dios espera que vivamos”. Bien nos dice Proverbios 15:1 “La blanda respuesta quita la ira;
Mas la palabra áspera hace subir el furor”.

Por otro lado, aquel que habla antes de escuchar corre el riesgo de abandonar el tema real de la conversación. Mal puede alguien contestar una pregunta que ni siquiera ha escuchado.

2. Debe despojarse de toda inmundicia y de maldad.

Al decir que debemos “despojarnos” esto nos indica que, por norma, todos llevamos en nuestros hombros la carga de la inmundicia y la maldad. Romanos 3:23-24 nos dice que “por cuanto todos somos pecadores estamos destituidos de la gloria de Dios hasta que somos justificados gratuitamente por su gracia mediante la redención que es en Cristo Jesús”.   Aún Jesús le respondió a un hombre que no había ni uno bueno, sino solo Dios “Lucas 18:19. Siendo esto así es necesario que cada día, el seguidor de Cristo, se despoje de todo aquello que es inmundo y malo delante de los ojos de Dios para poder así recibir la Palabra de verdad y salvación que ha sido sembrada en su corazón.

3. No solo oír la Palabra de Dios sino también llevarla a la práctica.

Esta suele ser la habilidad que más cuesta asimilar. La diferencia entre el oidor y el hacedor es que el primero recibe la semilla como en tierra fértil que no es regada, abonada ni cuidada. Aún cuando la tierra pueda ser buena, sin el cuidado pertinente, es posible que la semilla ni siquiera germine sin embargo, el hacedor oye la Palabra y procura los recursos necesarios para que ésta de abundancia de frutos en él.   Romanos 2:13 nos dice que “Dios no considera justos a los que oyen la ley sino a los que la cumplen”.

Sabiamente este pasaje bíblico del libro de Santiago nos ubica incluso dentro del orden de ideas en el cual se deben desarrollar estas cualidades. Primeramente debemos aprender a oír con una buena actitud y esto solo se logra trabajando cada día por despojarnos de las inmundicias y la maldad con la que por naturaleza andamos para poder así, finalmente, oír la Palabra de Dios y llevarla a la práctica. En esta ecuación, el orden de los factores sí altera el producto ya que es imposible oír la voz de Dios si estamos más concentrados en hablar y pedir o si sencillamente estamos airados. Mucho menos podemos llevar a la práctica una orden que ni siquiera hemos escuchado.

La buena noticia es que Dios, en su fidelidad, promete bendición para aquel que logra cumplir con estos tres puntos.

Amado hermano (a), finalice este tiempo devocional reflexionando en como lleva su vida. ¿Es usted un simple oidor… como aquel que recibe, y recibe y recibe, pero no reparte? ¿Es acaso usted de los que empieza la obra sin antes escuchar las indicaciones de cómo proceder? ¿Suele airarse con facilidad?   Propóngase, iniciando esta semana, en trabajar en el mejoramiento de su conducta y vida cristiana en los tres aspectos arriba mencionados. Aun más, identifique una acción que usted pueda realizar como parte del servicio a su congregación, comunidad, familiar, etc. que pueda servir como herramienta de evangelización y póngala en práctica. Procure involucrarse en las actividades de su grupo o congregación de modo que pueda convertirse en más que un oidor.

Finalmente, tome un tiempo para orar y presente su vida delante de Dios recordando que aquel que inició la buena obra en usted la va a perfeccionar hasta el día de Jesucristo (Filipenses 1:6)

Lecturas recomendadas para la semana:

1. Romanos 10:1-10

2. Romanos 10:11-21

3. Romanos 3:21-31

4. Lucas 18:18-30

5. Romanos 2:1-16

6. Filipenses 1:3-11

Bendiciones!!

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