Semana del 26 de octubre al 1 de noviembre de 2014 - Cómo recibir la bendición de Dios
  • Envíenos sus preguntas o comentarios y le responderemos en base a lo que dice la Biblia acerca de su situación.  Además puede leer los comentarios de otras personas que han atravesado por experiencas como la suya.
  • Devocionales, estudios bíblicos y otros recursos que le ayudarán en su crecimiento espiritual.
  • Te has preguntado ¿qué hay después de la muerte?  La mayoría de las personas viven bajo el supuesto de que sus buenas obras lo llevarán al cielo pero, ¿es esto cierto?
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Como recibir la bendición de Dios

Base bíblica: Levíticos 26:1-13

1No haréis para vosotros ídolos, ni escultura, ni os levantaréis estatua, ni pondréis en vuestra tierra piedra pintada para inclinaros a ella; porque yo soy Jehová vuestro Dios.
2 Guardad mis días de reposo, y tened en reverencia mi santuario. Yo Jehová.
3 Si anduviereis en mis decretos y guardareis mis mandamientos, y los pusiereis por obra,
4 yo daré vuestra lluvia en su tiempo, y la tierra rendirá sus productos, y el árbol del campo dará su fruto.
5 Vuestra trilla alcanzará a la vendimia, y la vendimia alcanzará a la sementera, y comeréis vuestro pan hasta saciaros, y habitaréis seguros en vuestra tierra.
6 Y yo daré paz en la tierra, y dormiréis, y no habrá quien os espante; y haré quitar de vuestra tierra las malas bestias, y la espada no pasará por vuestro país.
7 Y perseguiréis a vuestros enemigos, y caerán a espada delante de vosotros.
8 Cinco de vosotros perseguirán a ciento, y ciento de vosotros perseguirán a diez mil, y vuestros enemigos caerán a filo de espada delante de vosotros.
9 Porque yo me volveré a vosotros, y os haré crecer, y os multiplicaré, y afirmaré mi pacto con vosotros.
10 Comeréis lo añejo de mucho tiempo, y pondréis fuera lo añejo para guardar lo nuevo.
11 Y pondré mi morada en medio de vosotros, y mi alma no os abominará;
12 y andaré entre vosotros, y yo seré vuestro Dios, y vosotros seréis mi pueblo.
13 Yo Jehová vuestro Dios, que os saqué de la tierra de Egipto, para que no fueseis sus siervos, y rompí las coyundas de vuestro yugo, y os he hecho andar con el rostro erguido.

Reflexión:

Luego de terminar sus estudios de bachiller, y con mucho esfuerzo, un joven emprendedor ingresó en la universidad para hacer la carrera de arquitectura con el sueño de que al terminarla tendría los conocimientos necesarios para construir una hermosa casa donde él pudiera habitar. Durante sus años de estudio también trabajó para reunir los recursos necesarios para comprar el terreno y los materiales de construcción necesarios para construir la casa.

Pasados los años terminó la carrera y construyó una casa hermosa con grandes ventanales y amplias habitaciones. Un día el joven arquitecto invitó a una pareja de amigos a quienes les tenía un gran afecto para que habitaran con él en su casa.   Aun cuando al momento de invitarlos a habitar con él el joven arquitecto les había presentado las reglas de convivencia, para su sorpresa la actitud de sus amigos no fue la mejor… lejos de estar agradecidos por su hospitalidad, los invitados sencillamente establecieron y siguieron sus propias reglas. Tiempo después, no solo habían olvidado como llegaron a ocupar la vivienda sino que habían sacado al propietario de su casa y, para rematar, a todo el que les preguntaba por el origen de la casa que, para ese entonces no era tan bella, ellos respondían que la casa era producto de la degradación y deformación de una gran roca… que tal!!!

Ciertamente esa historia puede parecer sacada de un libro de cuentos de terror sin embargo es muy parecida a la realidad del ser humano de hoy día… como reza un dicho, “de la calle vendrán y de tu casa te echarán”.  Dios, como arquitecto divino, se tomó el tiempo para crear el cielo y la tierra y todo lo que existe… aun al ser humano lo creó a su imagen y semejanza dándole potestad sobre el resto de la creación (Génesis 1)… con esta potestad también le dio a conocer las reglas de convivencia y no en una ocasión sino cada vez que el ser humano se ha desviado y ha hecho mal, se ha procurado de las herramientas necesarias para hablar a su pueblo y hacerlos volver al buen camino.

En la Biblia vemos como José, luego de haber sido entregado por sus hermanos como esclavos llegó a Egipto y fue utilizado por Dios para preservación de vida de toda una nación, tanto fue el agradecimiento del rey que puso a José como segundo al mando lo que le permitió ser de bendición no solo para Egipto sino también para su familia.   Sin embargo, luego de que José murió también murió aquel rey delante del cual José había hallado gracia y se levantó otro que no veía con agrado el crecimiento del pueblo de Israel y, para frenar este crecimiento poblacional, los sometió a gran yugo de esclavitud e incluso hizo asesinar a sus recién nacidos varones (Éxodo 1:1-17).

Dios, al ver el sufrimiento de su pueblo, eligió a Moisés para que fuera delante del rey de Egipto y solicitara la salida del pueblo de Israel. Esta salida se dio después de múltiples plagas que Dios envió al pueblo de Egipto para que conocieran su poder y para que así dejaran ir a su pueblo. Eventualmente, la salida del pueblo de Israel se dio y fue precisamente allí, durante su peregrinación hacia la tierra prometida, que Dios le habló y les hizo conocer las leyes por las cuales debían regir sus vidas para poder ser merecedores de las bendiciones que él, como Dios, les daría (Lectura bíblica base).

Desde esta época hasta el día de hoy la misericordia de Dios ha estado sobre su pueblo… su amor no ha menguado ni ha dejado de ser. El mismo Dios que sacó al pueblo de Israel de Egipto es el mismo y único Dios que en reiteradas ocasiones se mostró ante su pueblo como el Dios cuyas misericordias son nuevas cada día.

Vemos por ejemplo, como a través de profetas como Jeremías, Daniel, Esdras y Habacuc Dios había hablado a su pueblo anunciándoles las consecuencias de su desobediencia ya que a pesar de que a través de sus profetas Dios los había reprendido por no actuar con la misma misericordia con que Dios los había tratado (Jeremías 34:8-22), Dios no olvidó su promesa de hacerlos una nación grande y poderosa y así como profirió castigo sobre ellos de la misma forma, a través de sus profetas habló a su pueblo diciéndoles que se levantarían y que su templo sería reconstruido (Daniel 9:20-27). De la misma forma hoy, Dios no ha dado el modelo de conducta a seguir a través de su Palabra, la Biblia, y de igual forma ha determinado los beneficios de la obediencia. Ciertamente la Biblia nos dice en Jeremías 29:11-13 que Jehová solo tiene para nosotros pensamientos de bien y no de mal para nosotros y que de esta forma lo invocaremos e iremos a él en oración y él nos oirá y que lo buscaremos y lo hallaremos porque lo buscamos de todo corazón.

Entonces, ¿qué espera Dios de nosotros para que recibamos sus bendiciones?

1. Que no nos hagamos ídolos, de ningún tipo. Y esto no se limita a las imágenes de “santos” que utilizan algunas corrientes religiosas, sino que se extiende a cualquier cosa que pueda llegar a representar un Dios para nosotros. A aquellos cosas a las que le dedicamos la mayor parte de nuestro tiempo y recursos dejando así nuestra devoción a Dios. Esto recordando la Palabra de Dios en Mateo 6:19-21 que donde está nuestro tesoro allí está nuestro corazón.

2. Que dediquemos tiempo al servicio y pongamos en ejercicio los dones y talentos que Dios nos ha dado para que de este modo el reino de Dios se expanda por toda la tierra. Y, sin ánimos de entrar en discusiones doctrinales sobre el día de reposo, es importante señalar que muchas de estas leyes se dieron por la dureza del corazón del pueblo de Israel en aquel entonces… la pregunta que cada individuo debe hacerse es, ¿está nuestro corazón endurecido tan al punto de no dejar tiempo para el servicio y para el crecimiento espiritual? (Colosenses 3:1-4)

3. Que mostremos reverencia hacia el santuario de Dios. Y esto recordando que, cuando le entregamos nuestro corazón a Cristo nos convertimos en el templo de Dios. ¿Estamos mostrando reverencia hacia este templo? ¿Nuestras acciones y actitudes nos muestran como dignos templos del Espíritu Santo de Dios? (1 Corintios 3:16-17).

Amado hermano(a), termine este tiempo de reflexión tomando unos minutos para pensar y recordar las grandes bendiciones que Dios le ha dado. Es importante que a través de las pruebas y situaciones difíciles que ha vivido y que está por vivir, usted vea a Dios como un padre misericordioso y no como el malvado que está buscando la oportunidad para castigarlo. Recuerde que la intención de Dios es que todos procedamos al arrepentimiento (2 Pedro 3:9). Con esto en mente, tome un tiempo de oración para no solo agradecerle a Dios por sus misericordias sino también para darle la gloria en todo reconociendo que “todas las cosas le ayudarán a bien a los que aman a Dios” (Romanos 8:28).

Lectura semanal sugerida:

1. Jeremías 34:8-22

2. Jeremías 9:8-32

3. Mateo 6:19-34

4. Colosenses 3:1-17

5. 1 Corintios 3:1-23

6. 2 Pedro 3:1-18

Bendiciones!!!

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