Semana del 22 de noviembre de 2015: Cuando el enemigo acecha
  • Envíenos sus preguntas o comentarios y le responderemos en base a lo que dice la Biblia acerca de su situación.  Además puede leer los comentarios de otras personas que han atravesado por experiencas como la suya.
  • Devocionales, estudios bíblicos y otros recursos que le ayudarán en su crecimiento espiritual.
  • Te has preguntado ¿qué hay después de la muerte?  La mayoría de las personas viven bajo el supuesto de que sus buenas obras lo llevarán al cielo pero, ¿es esto cierto?
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Cuando el enemigo acecha

Base bíblica:  1 Reyes 19:1-18

1Acab dio a Jezabel la nueva de todo lo que Elías había hecho, y de cómo había matado a espada a todos los profetas.

2 Entonces envió Jezabel a Elías un mensajero, diciendo: Así me hagan los dioses, y aun me añadan, si mañana a estas horas yo no he puesto tu persona como la de uno de ellos.

3 Viendo, pues, el peligro, se levantó y se fue para salvar su vida, y vino a Beerseba, que está en Judá, y dejó allí a su criado.

4 Y él se fue por el desierto un día de camino, y vino y se sentó debajo de un enebro; y deseando morirse, dijo: Basta ya, oh Jehová, quítame la vida, pues no soy yo mejor que mis padres.

5 Y echándose debajo del enebro, se quedó dormido; y he aquí luego un ángel le tocó, y le dijo: Levántate, come.

6 Entonces él miró, y he aquí a su cabecera una torta cocida sobre las ascuas, y una vasija de agua; y comió y bebió, y volvió a dormirse.

7 Y volviendo el ángel de Jehová la segunda vez, lo tocó, diciendo: Levántate y come, porque largo camino te resta.

8 Se levantó, pues, y comió y bebió; y fortalecido con aquella comida caminó cuarenta días y cuarenta noches hasta Horeb, el monte de Dios.

9 Y allí se metió en una cueva, donde pasó la noche. Y vino a él palabra de Jehová, el cual le dijo: ¿Qué haces aquí, Elías?

10 El respondió: He sentido un vivo celo por Jehová Dios de los ejércitos; porque los hijos de Israel han dejado tu pacto, han derribado tus altares, y han matado a espada a tus profetas; y sólo yo he quedado, y me buscan para quitarme la vida.

11 El le dijo: Sal fuera, y ponte en el monte delante de Jehová. Y he aquí Jehová que pasaba, y un grande y poderoso viento que rompía los montes, y quebraba las peñas delante de Jehová; pero Jehová no estaba en el viento. Y tras el viento un terremoto; pero Jehová no estaba en el terremoto.

12 Y tras el terremoto un fuego; pero Jehová no estaba en el fuego. Y tras el fuego un silbo apacible y delicado.

13 Y cuando lo oyó Elías, cubrió su rostro con su manto, y salió, y se puso a la puerta de la cueva. Y he aquí vino a él una voz, diciendo: ¿Qué haces aquí, Elías?

14 El respondió: He sentido un vivo celo por Jehová Dios de los ejércitos; porque los hijos de Israel han dejado tu pacto, han derribado tus altares, y han matado a espada a tus profetas; y sólo yo he quedado, y me buscan para quitarme la vida.

15 Y le dijo Jehová: Ve, vuélvete por tu camino, por el desierto de Damasco; y llegarás, y ungirás a Hazael por rey de Siria.

16 A Jehú hijo de Nimsi ungirás por rey sobre Israel; y a Eliseo hijo de Safat, de Abel-mehola, ungirás para que sea profeta en tu lugar.

17 Y el que escapare de la espada de Hazael, Jehú lo matará; y el que escapare de la espada de Jehú, Eliseo lo matará.

18 Y yo haré que queden en Israel siete mil, cuyas rodillas no se doblaron ante Baal, y cuyas bocas no lo besaron.

Reflexión:

Probablemente todos hemos visto una de esas películas de acción en la que el héroe es perseguido por los malvados que no solo buscan destruirlo a él sino a toda la ciudad e incluso al mundo entero.  Normalmente el héroe de la película siente una mezcla de desesperación y angustia pero en el momento más intenso reciba una carga de adrenalina en su cuerpo que lo lleva a hacer cosas que ni el mismo tenía conocimiento que era capaz de hacer, además, suele ser motivado por una gran pasión por cumplir con el destino para el cual siente fue llamado.

En el caso de Elías, él había retado a los profetas de Baal, el dios que adoraba la reina Jezabel,  a consumir con fuego la ofrenda de sacrificio que ellos le presentarían y así lo hicieron, levantaron un altar y pusieron sobre él un buey y durante medio día clamaron, se flagelaron hasta chorrear la sangre sobre ellos, gritaron frenéticamente pero no hubo respuesta.  Luego del medio día, Elias edificó también un altar de sacrificio a Dios con 12 piedras, preparó luego la leña, cortó el buey en pedazos, y lo puso sobre la leña e hizo que tres veces arrojaran 4 cántaros de agua sobre él, luego clamó a Jehová diciendo: “Jehová Dios de Abraham, de Isaac y de Israel, sea hoy manifiesto que tú eres Dios en Israel, y que yo soy tu siervo, y que por mandato tuyo he hecho todas estas cosas. Respóndeme, Jehová, respóndeme, para que conozca este pueblo que tú, oh Jehová, eres el Dios, y que tú vuelves a ti el corazón de ellos”.

Entonces cayó fuego de Jehová, y consumió el holocausto, la leña, las piedras y el polvo, y aun lamió el agua que estaba en la zanja. Viéndolo todo el pueblo, se postraron y dijeron: !!Jehová es el Dios, Jehová es el Dios!  Entonces Elías les dijo: Prended a los profetas de Baal, para que no escape ninguno. Y ellos los prendieron; y los llevó Elías al arroyo de Cisón, y allí los degolló.  (1 Reyes 18:20-40).  Fue esta acción de Elías que enfureció a la reina y tal era su furia que envió un mensajero al profeta diciendo que él moriría en un día.  Elías se encontraba amenazado por la reina de la región en la que él vivía, y esta no era cualquier reina, era una mujer que había probado ser capaz de las peores villanías y obviamente su investidura le proveía de los recursos necesarios para cumplir con sus deseos a cuestas de quien ofreciera alguna resistencia.

Fue entonces cuando el enemigo acechaba, que Elías entró en pánico y huyó temiendo por su vida… sí, el mismo profeta quien poco tiempo antes había visto el respaldo de Dios a su fe y no solo había consumido aquel sacrificio que le había ofrecido delante del pueblo y de los profetas de Baal sino que envió lluvia a aquella región que no había visto llover durante años por su palabra (1 Reyes 17:1), este mismo hombre que había sido lleno del poder de Dios al punto de degollar a cientos de hombres, tuvo miedo.

Si un hombre como este que experimentó la presencia de Dios de esta forma tuvo miedo, ¡qué podemos decir de nosotros! Así como Dios respaldó a Elías en sus momentos de fe y de seguridad, de la misma forma lo sustentó y abrigó durante sus momentos de temor y debilidad.  Dios como su padre no se levantó en ira y lo reprimió por mostrar su debilidad y tampoco lo castigó por huir y desear morirse cuando se sintió amenazado, muy por el contrario, lo que obtuvo fue el alimento necesario para poder recobrar las fuerzas, un lugar para descansar y la visitación de Dios (1 Reyes 19:1-18), esto le permitió no solo conocer al Dios de justicia sino al Dios de amor, consuelo, restauración y misericordia.  La buena noticia es que en Dios no hay sombra de variación (Santiago 1:17), él es el mismo ayer, hoy y por los siglos (Hebreos 13:8), entonces así como amó a Elías y no solo le mostró su justicia sino también su amor de la misma forma nos ama a nosotros y también permanece con nosotros cuando el enemigo acecha.

En el caso de Elías su enemigo era Jezabel, en el caso de cada individuo su enemigo puede ser la enfermedad, la escasez, la falta de trabajo, la falta de provisión, la falta de un hogar, la inseguridad, la incertidumbre, la angustia, la tristeza o cualquier cosa, persona o situación que le arranque la paz o atente contra su integridad.  Indiscutiblemente la Palabra de Dios nos recuerda que para él nada es imposible (Mateo 19:26); que a los que aman a Dios y han sido llamados de acuerdo a sus propósitos, todas las cosas le ayudan a bien (Romanos 8:28); que con él somos más que vencedores (Romanos 8:37); que ni tribulación, o angustia, o persecución, o hambre, o desnudez, o peligro, o espada nos podrán separar del amor de Dios (Romanos 8:35); que debemos someternos a Dios y resistir al diablo y él huirá de nosotros (Santiago 4:7); que en el mundo tendremos aflicciones pero que podemos confiar porque Jesús venció al mundo (Juan 16:33); que el mundo pasa y sus deseos pero el que hace la voluntad de Dios permanece para siempre (1 Juan 2:17); y que aun cuando estamos en este mundo, si somos de Dios nuestra ciudadanía está en el cielo así que todo lo terrenal, por muy bueno o malo que sea, es temporal (Juan 17:16).

Amado hermano, culmine esta reflexión tomando un tiempo para meditar en lo leído… perdónese y reconcíliese consigo mismo si ya le ha pedido perdón a Dios por sus pecados.  No permita que el mundo le haga ver a Dios como un padre que camina con la correa en la mano solo esperando a que su hijo(a) cometa un error para castigarlo… permítase ver a Dios como lo que realmente es, su creador, aquel que solo tiene para usted pensamientos de bien y no de mal para darnos un futuro lleno de esperanza (Jeremías 29:11).  Finalmente busque a Dios en oración y abra su corazón delante de él, no tema en admitir su temor… clame además por todos aquellos guerreros y héroes de la fe que viven en lugares en donde el cristianismo es perseguido.

Lectura sugerida:

  1. Juan 17:1-26
  2. Mateo 19:16-30
  3. Santiago 1:12-27
  4. Romanos 8:1-27
  5. Romanos 8:28-39
  6. Juan 16:16-33

Bendiciones,
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