Semana del 22 de marzo, 2015 - Cristo nos redime de pecado
  • Envíenos sus preguntas o comentarios y le responderemos en base a lo que dice la Biblia acerca de su situación.  Además puede leer los comentarios de otras personas que han atravesado por experiencas como la suya.
  • Devocionales, estudios bíblicos y otros recursos que le ayudarán en su crecimiento espiritual.
  • Te has preguntado ¿qué hay después de la muerte?  La mayoría de las personas viven bajo el supuesto de que sus buenas obras lo llevarán al cielo pero, ¿es esto cierto?
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Cristo nos redime de pecado

Base bíblica: Marcos 5:1-20

1Vinieron al otro lado del mar, a la región de los gadarenos.

2 Y cuando salió él de la barca, en seguida vino a su encuentro, de los sepulcros, un hombre con un espíritu inmundo,

3 que tenía su morada en los sepulcros, y nadie podía atarle, ni aun con cadenas.

4 Porque muchas veces había sido atado con grillos y cadenas, mas las cadenas habían sido hechas pedazos por él, y desmenuzados los grillos; y nadie le podía dominar.

5 Y siempre, de día y de noche, andaba dando voces en los montes y en los sepulcros, e hiriéndose con piedras.

6 Cuando vio, pues, a Jesús de lejos, corrió, y se arrodilló ante él.

7 Y clamando a gran voz, dijo: ¿Qué tienes conmigo, Jesús, Hijo del Dios Altísimo? Te conjuro por Dios que no me atormentes.

8 Porque le decía: Sal de este hombre, espíritu inmundo.

9 Y le preguntó: ¿Cómo te llamas? Y respondió diciendo: Legión me llamo; porque somos muchos.

10 Y le rogaba mucho que no los enviase fuera de aquella región.

11 Estaba allí cerca del monte un gran hato de cerdos paciendo.

12 Y le rogaron todos los demonios, diciendo: Envíanos a los cerdos para que entremos en ellos.

13 Y luego Jesús les dio permiso. Y saliendo aquellos espíritus inmundos, entraron en los cerdos, los cuales eran como dos mil; y el hato se precipitó en el mar por un despeñadero, y en el mar se ahogaron.

14 Y los que apacentaban los cerdos huyeron, y dieron aviso en la ciudad y en los campos. Y salieron a ver qué era aquello que había sucedido.

15 Vienen a Jesús, y ven al que había sido atormentado del demonio, y que había tenido la legión, sentado, vestido y en su juicio cabal; y tuvieron miedo.

16 Y les contaron los que lo habían visto, cómo le había acontecido al que había tenido el demonio, y lo de los cerdos.

17 Y comenzaron a rogarle que se fuera de sus contornos.

18 Al entrar él en la barca, el que había estado endemoniado le rogaba que le dejase estar con él.

19 Mas Jesús no se lo permitió, sino que le dijo: Vete a tu casa, a los tuyos, y cuéntales cuán grandes cosas el Señor ha hecho contigo, y cómo ha tenido misericordia de ti.

20 Y se fue, y comenzó a publicar en Decápolis cuán grandes cosas había hecho Jesús con él; y todos se maravillaban.

 

Reflexión:

Cuando leemos la historia de este hombre endemoniado es probable que venga a nuestra mente las imágenes de aquellas películas que suelen pasar durante los días de Semana Santa en donde muestran a este endemoniado gadareno como un hombre sucio, desorientado y en extremo turbado que no es dueño de razonamiento alguno y a quienes todos a su alrededor han apartado precisamente porque era poseído por demonios. En el mundo cristiano, por otro lado, el tema de un endemoniado es tratado tal y como se le trataba en aquella época, como el tema del mes!! El que a alguna persona conocida se le manifiesten los demonios es un verdadero estigma ya que todos esperamos que estas cosas no sucedan en medio de la comunidad e creyentes.

Lo sorprendente en todo esto es que de un modo u otro como creyentes hemos tipificado, calificado y clasificado los pecados, demonios y espíritus de en medio nuestro y miramos con reserva y hasta recelo a aquellos a quienes se les hace manifiesto lo antes mencionado sin embargo, la Biblia no hace tal discriminación. De hecho Pablo nos dice en 2 Corintios 11:4-6 que así como la serpiente engañó a Eva nuestros sentidos también pueden ser extraviados de la sincera fidelidad a Cristo ya que puede ser que prestemos nuestros oídos para escuchar a quienes predican a otro Jesús, y esto puede referirse a quienes muestran a Jesús apartado de su humanidad y de su santidad tergiversando su testimonio como hombre y como Dios; o si recibimos otro espíritu diferente al que recibimos de Cristo o bien seamos tolerantes ante todas estas cosas.

Pablo también nos dice en 1 Timoteo 4:1-5 que en los postreros días algunos apostatarán de la fe escuchando a espíritus engañadores y a doctrinas de demonios; por la hipocresía de mentirosos que, teniendo cauterizada la conciencia, prohibirán casarse, y mandarán abstenerse de alimentos que Dios creó para que con acción de gracias participasen de ellos los creyentes y los que han conocido la verdad… porque todo lo que Dios creó es bueno, y nada es de desecharse, si se toma con acción de gracias.

Dicho de otra forma, no hay mucha diferencia entre aquel a quien se le manifiestan los demonios de modo audible y físicamente evidente que entre aquel quien en silencio es guiado por estos mismos espíritus y demonios. Ciertamente no es lo mismo estar poseído por un demonio que ser influenciado por él sin embargo el final si puede ser el mismo para quien no encuentra la libertad de estos demonios como para quien permanece, es proclive y no se abstiene de ser influenciado por ellos.

En la Biblia encontramos ejemplos como el de Saúl quien fue ungido por Dios para ser rey. Aun cuando había promesa sobre su vida, Saúl fue proclive a la desobediencia a Dios lo que causó que el Espíritu de Dios se apartara de él abriendo así la puerta para que espíritus malos lo atormentaran y estos espíritus solo se alejaban cuando David, en quien si moraba el Espíritu de Dios tocaba el arpa para Saúl. Este ejemplo nos muestra como un hombre con la unción de Dios tomó malas decisiones y tomó para sí de aquello de lo que parecía hermoso e incluso permitió que el pueblo sobre el cual Dios lo había puesto hiciese lo mismo (1 Samuel 15:1-35). Seguramente Saúl pudo haber pensado que era un desperdició desechar todo ese ganado y que de repente no era tan malo quedarse con todo aquello… si al final hasta podía ofrecer parte de ello en sacrificio a Dios.

Sin hacer mucho esfuerzo podemos hacer una comparación entre el endemoniado gadareno y nosotros mismos ya que aunque no estemos revolcándonos en el suelo ni convulsionando como él, si nos hacemos acompañar por inmundicias como la avaricia, la pornografía, el adulterio, la fornicación, la mentira y el engaño, la lascivia, la lujuria y las pasiones desordenadas (1 Tesalonicenses 4:1-7 / Efesios 5:1-7)… y de esto la mayoría de los que nos rodean, y en especial la comunidad de creyentes con la que convivimos regularmente jamás se dan por enterados.

Al igual que como en el caso del endemoniado gadareno, el único capaz de traer libertado a nuestras vidas es Jesucristo a través de su Espíritu Santo. El mismo Jesús que no apartó a este endemoniado sino que se acercó a él y lo liberó de la opresión es el mismo Jesús que toca a la puerta de nuestras vidas cada día para traer libertad y salvación. Del mismo modo en que este endemoniado fue librado y pudo volver a incorporarse, vestirse y exhibir juicio cabal, de este mismo modo todo aquel que recibe a Cristo como Señor y Salvador y todo aquel que se somete en obediencia a su Palabra y acepta el reto no solo de seguirle sino también de hacer discípulos a otros, también puede experimentar esta restauración total y absoluta… ya que bien nos dice la Biblia en 2 Corintios 5:17 que “de modo que si alguno está en Cristo, nueva criatura es; las cosas viejas pasaron; he aquí todas son hechas nuevas”.

Si le has recibido y te consideras discípulo de Cristo, el mismo llamado que le hizo Jesús al gadareno te lo hace a ti hoy día, “ve a tu casa, a los tuyos, y cuéntales cuán grandes cosas el Señor ha hecho contigo, y cómo ha tenido misericordia de ti”. Es precisamente tu testimonio de restauración y sanidad interior (y física de ser el caso) lo que atraerá a aquellos que aun no le han entregado su corazón a Cristo ya que es parte de la naturaleza humana buscar el bienestar y más aun si ven que a otros les ha sido posible alcanzarlo.

Amado hermano(a) esta reflexión tiene como objetivo principal llevarlo a auto evaluarse poniendo en perspectiva su propia vida y bajando el dedo acusador que apunta siempre hacia su prójimo recordando que la Biblia nos dice que no debemos juzgar para no ser juzgados (Mateo 7:1-6).   Culmine este tiempo de reflexión tomando un tiempo para presentar su vida delante de Dios con acción de gracias y con un corazón contrito y humillado.   Tomando en cuenta que todos tenemos el potencial de ser engañados o seducidos por espíritus inmundos, pídale a Dios en oración que cada día, lo llene con su Santo Espíritu, que produzca en usted el querer como el hacer por su buena voluntad, y que le otorgue discernimiento de espíritu de modo que usted pueda crecer a la estatura e imagen de Cristo, el varón perfecto.

Finalmente, no olvide cultivar hábitos espirituales saludables como la lectura diaria de la Biblia, la oración y la congregación con otros creyentes, a través de estas prácticas usted logrará que el fruto que brote de usted sea constante y sea bueno.

Lecturas bíblicas sugerida:

1. 2 Corintios 11:1-15

2. 1 Timoteo 4:1-16

3. 1 Samuel 15:1-35

4. 1 Samuel 16:1-26

5. 1 Tesalonicenses 4:1-12

6. Efesios 5:1-20

Bendiciones,

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