Semana del 22 al 28 de junio de 2014 - Seamos fieles como Dios es fiel
  • Envíenos sus preguntas o comentarios y le responderemos en base a lo que dice la Biblia acerca de su situación.  Además puede leer los comentarios de otras personas que han atravesado por experiencas como la suya.
  • Devocionales, estudios bíblicos y otros recursos que le ayudarán en su crecimiento espiritual.
  • Te has preguntado ¿qué hay después de la muerte?  La mayoría de las personas viven bajo el supuesto de que sus buenas obras lo llevarán al cielo pero, ¿es esto cierto?
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Seamos fieles como Dios es fiel

Base bíblica: 2 Timoteo 2:1-13

Tú, pues, hijo mío, esfuérzate en la gracia que es en Cristo Jesús. Lo que has oído de mí ante muchos testigos, esto encarga a hombres fieles que sean idóneos para enseñar también a otros. Tú, pues, sufre penalidades como buen soldado de Jesucristo. Ninguno que milita se enreda en los negocios de la vida, a fin de agradar a aquel que lo tomó por soldado. Y también el que lucha como atleta, no es coronado si no lucha legítimamente. El labrador, para participar de los frutos, debe trabajar primero. Considera lo que digo, y el Señor te dé entendimiento en todo. Acuérdate de Jesucristo, del linaje de David, resucitado de los muertos conforme a mi evangelio, en el cual sufro penalidades, hasta prisiones a modo de malhechor; mas la palabra de Dios no está presa. 10 Por tanto, todo lo soporto por amor de los escogidos, para que ellos también obtengan la salvación que es en Cristo Jesús con gloria eterna. 11 Palabra fiel es esta: Si somos muertos con él, también viviremos con él; 12 Si sufrimos, también reinaremos con él; Si le negáremos, él también nos negará. 13 Si fuéremos infieles, él permanece fiel; El no puede negarse a sí mismo.

Reflexión:

En el principio creó Dios los cielos y la tierra y todo lo que habita sobre ella. Si nos detenemos a mirar la creación podemos observar los detalles que procuró Dios para la misma. Nubes en el cielo que cumplen una variedad de propósitos, árboles de todo tipo, también con una variedad de propósitos, la tierra con sus montañas, llanos, colinas, selvas y praderas igual, con un sinfín de propósitos. En medio de todo esto creó los animales y al hombre y la mujer siendo solo estos últimos creados a su imagen y semejanza.

En la naturaleza encontramos una diversidad de animales que son reflejo de la verdadera fidelidad. Animales como el lobo gris, el pingüino, el cisne, las nutrias gigantes, la ballena orca, las tórtolas, la lechuza, el cóndor, el águila calva y muchos otros son fieles a sus parejas de por vida… en su mayoría no vuelven a aparearse si su pareja muere. Esta fidelidad no está condicionada a la belleza de su pareja o a su comportamiento… tampoco depende de su entorno o de sus necesidades físicas como es la alimentación o la disponibilidad de un refugio. Sin importar los factores o las circunstancias, estos animales pareciesen honrar su compromiso hasta la muerte. El ser humano, por otra parte, fue creado a imagen y semejanza de Dios quien es fiel… esto quiere decir que todo ser humano tiene la capacidad de ser fiel.

La Biblia nos dice en Deuteronomio 7:9 “Reconoce, pues, que el SEÑOR tu Dios es Dios, el Dios fiel, que guarda su pacto y su misericordia hasta mil generaciones con aquellos que le aman y guardan sus mandamientos”. Esta es la fidelidad que espera Dios de sus hijos… aquellos que le aman… y aquellos que le aman son aquellos quienes le obedecen (Juan 14:15: 14:23). Dicho de otra forma, si dices que le amas pero no vives de acuerdo a su Palabra, es decir que no le obedeces entonces tu amor no es tal.

Los hijos de Dios hemos sido llamados principalmente a llevar su palabra a todas las naciones, bautizándolos y haciéndolos discípulos (Mateo 28:19-20) y es precisamente esta obligación de nosotros como hijos hacia nuestro Padre Celestial que nos obliga a ser fieles ya que es ésta cualidad la que nos habilita y sustenta como buenos emisarios y discípulos de Cristo.

La lectura bíblica de hoy (2 Timoteo 2:1-13) nos enfrenta con la siguiente realidad a aquellos quienes hemos decidido seguirle:

1. Los buenos soldados de Cristo debemos estar preparados para sufrir penalidades (2 Timoteo 2:3-5). El mismo Jesús nos dijo que en el mundo tendríamos aflicciones, pero que debemos confiar porque Él, Jesús, venció al mundo (Juan 16:33)

2. Si queremos participar de los frutos de la vida eterna en Cristo Jesús debemos trabajar con fidelidad sembrando su Palabra en los corazones de todo el que nos rodea. (2 Timoteo 2:6). Nuestro compromiso debe ser el sembrar sin esperar recibir beneficios sobre esos frutos. El buen labrador prepara la tierra procurando el mayor rendimiento de la semilla que será sembrada en ella sin embargo, aún él reconoce que una vez puesta la semilla en la tierra, el proceso de crecimiento ya no depende de él… sus ojos y sus manos no están dentro del proceso de germinación y desarrollo de esta semilla. De esta misma forma, es Dios quien produce el crecimiento en la semilla que como hijos suyos y fieles labradores sembramos, y es solo él quien recoge los frutos que ella produzca. (1 Corintios 3:6-9)

3. Debemos recordar a nuestro modelo, Jesucristo, quien sufrió y padeció por nuestros pecados para hacernos más que vencedores. (2 Timoteo 2:8-9). Aún Pablo, quien escribió estas palabras, reconoce que en medio de sus pruebas recordaba a su modelo, Jesús, quien había padecido mucho más que él para procurarle vida eterna. Pablo, quien padeció por la causa de Cristo, reconocía que aún cuando él atravesara prisiones, la Palabra de Dios jamás estaría presa sino que por encima de sus padecimientos la voluntad de Dios se cumpliría. De esta misma forma, nosotros, los hijos fieles de Dios, debemos recordar que aquel quien nos envió nos sustenta y fortalece y nos protege del mal (2 Tesalonicenses 3:3).

4. Todos los padecimientos que podamos confrontar en medio de la obra de Cristo es buscando como resultado que otros también conozcan y alcancen la Salvación en Cristo Jesús (2 Timoteo 2:10). La visión de Dios para nuestras vidas no se limita a lo terrenal, su visión va más allá… va hacia nuestra estancia en la eternidad. Dios quiere que todos procedamos al arrepentimiento (2 Pedro 3:9) y es esta verdad la que debemos mantener en mente en medio de la adversidad. Si Cristo murió por nuestra alma es porque no hay nada más valioso que el alma de una persona y si es importante para Dios también debe ser importante para nosotros.

Y es en este punto en el que debemos recordar la promesa que Dios nos dejó en su Palabra a aquellos a los que permanezcamos fieles hasta el fin: “Si somos muertos con él, también viviremos con él; 12 Si sufrimos, también reinaremos con él; Si le negáremos, él también nos negará. 13 Si fuéremos infieles, él permanece fiel; El no puede negarse a sí mismo (2 Timoteo 2:11-13).

Amado hermano, termine este tiempo de reflexión primeramente dándole gracias a Dios por aquellos a los que Dios utilizó para llegar a usted. Una vez hecho esto, resuelva comprometerse en convertirse en una herramienta en las manos de Dios a través de la cual otros alcancen el conocimiento de la Palabra de Dios el cual pueda llevarlos a la salvación de su alma. Procure vivir y permanecer fiel a Dios y su Palabra de modo que Dios, su Padre Celestial, pueda decir de usted, “siervo bueno y fiel, sobre lo poco fuiste fiel, sobre lo mucho te pondré, entra en la presencia de tu Señor.

Lectura Recomendada para la Semana:

1. Día 1: Juan 14:15-31

2. Día 2: Marcos 16:12-20

3. Día 3: Juan 16:16-33

4. Día 4: 1 Corintios 6:3-23

5. Día 5: 2 Tesalonicenses 3:1-18

6. Día 6: 2 Pedro 3:1-18

Bendiciones!!!

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