Semana del 20 al 26 de abril de 2014 - Si Dios prometió, Él cumplirá
  • Envíenos sus preguntas o comentarios y le responderemos en base a lo que dice la Biblia acerca de su situación.  Además puede leer los comentarios de otras personas que han atravesado por experiencas como la suya.
  • Devocionales, estudios bíblicos y otros recursos que le ayudarán en su crecimiento espiritual.
  • Te has preguntado ¿qué hay después de la muerte?  La mayoría de las personas viven bajo el supuesto de que sus buenas obras lo llevarán al cielo pero, ¿es esto cierto?
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Si Dios prometió, Él cumplirá

Base bíblica: Mateo 27: 6264; Lucas 24:1-12

Mateo 27:62-64;

62 Al día siguiente, que es después de la preparación, se reunieron los principales sacerdotes y los fariseos ante Pilato, 63 diciendo: Señor, nos acordamos que aquel engañador dijo, viviendo aún: Después de tres días resucitaré. 64 Manda, pues, que se asegure el sepulcro hasta el tercer día, no sea que vengan sus discípulos de noche, y lo hurten, y digan al pueblo: Resucitó de entre los muertos. Y será el postrer error peor que el primero.

Lucas 24:1-12

El primer día de la semana, muy de mañana, vinieron al sepulcro, trayendo las especias aromáticas que habían preparado, y algunas otras mujeres con ellas. Y hallaron removida la piedra del sepulcro; y entrando, no hallaron el cuerpo del Señor Jesús. Aconteció que estando ellas perplejas por esto, he aquí se pararon junto a ellas dos varones con vestiduras resplandecientes; y como tuvieron temor, y bajaron el rostro a tierra, les dijeron: ¿Por qué buscáis entre los muertos al que vive? No está aquí, sino que ha resucitado. Acordaos de lo que os habló, cuando aún estaba en Galilea, diciendo: Es necesario que el Hijo del Hombre sea entregado en manos de hombres pecadores, y que sea crucificado, y resucite al tercer día. Entonces ellas se acordaron de sus palabras, y volviendo del sepulcro, dieron nuevas de todas estas cosas a los once, y a todos los demás. 10 Eran María Magdalena, y Juana, y María madre de Jacobo, y las demás con ellas, quienes dijeron estas cosas a los apóstoles. 11 Mas a ellos les parecían locura las palabras de ellas, y no las creían. 12 Pero levantándose Pedro, corrió al sepulcro; y cuando miró dentro, vio los lienzos solos, y se fue a casa maravillándose de lo que había sucedido.

Reflexión:

La Palabra de Dios (La Biblia) está inundada con promesas, algunas para el pueblo de Dios para el momento en que se escribió el fragmento, otras para el día de hoy o para el futuro. Recibimos estas promesas a través de la lectura de su Palabra teniendo convicción en nuestro corazón, por su Espíritu Santo, de que lo leído es para nosotros; también podemos recibir estas promesas a través de la predicación y/o la alabanza; a través de un intermediario en la tierra o incluso a través de su voz ya sea de modo audible o dentro de nuestra mente y corazón. La Biblia nos dice en 2 Corintios 1:20 “que las promesas de Dios son en él Sí y en él amen”; Más aún nos en Números 23:19 “Dios no es hombre, para que mienta, Ni hijo de hombre para que se arrepienta. El dijo, ¿y no hará? Habló, ¿y no lo ejecutará?”

En el fragmento bíblico tomado como referencia vemos que aquellos que conspiraron para darle muerte a Jesús tenían mayor memoria de las Palabras que Él había dicho antes de su crucifixión que sus propios discípulos. Sí, Jesús les había dicho que iba a padecer y ser muerto pero que resucitaría al tercer día (Mateo 16:21) sin embargo, cuando inició la crisis, en el momento de su captura, todos sus discípulos huyeron, alguno lo negó, otro lo traicionó, y hasta hubo quien intentó tomar la ley y la justicia en sus manos, y esto para que se cumpliese lo que de él estaba escrito (Lucas 22:37-38).   Durante esta crisis sucedió de todo menos que alguno de sus seguidores, los mismos que habían visto a Jesús sanar enfermos, caminar sobre las aguas, multiplicar alimentos y hasta resucitar muertos, recordara las palabras de su maestro quien los había prevenido de que todo esto sucedería y que inclusive resucitaría al tercer día. Muy por el contrario, en vez de recordar y llenarse de esperanza, cayeron presa de la tristeza y la desesperación.

Observemos la conducta de los conspiradores versus los discípulos de Jesús:

          a. Los conspiradores se reunieron para elaborar, como equipo una resolución a su problema - Los discípulos y seguidores de Jesús se dispersaron y se centraron en su tristeza y aflicción

          b. Los conspiradores, conociendo y recordando lo dicho por Jesús, tomaron las medidas que creyeron necesarias para que lo que él había dicho no se cumpliese - Los discípulos y seguidores de Jesús olvidaron por completo lo dicho por él y algunas hasta se levantaron para tomar medidas que no se ajustaban a lo que sucedía en realidad (Las mujeres que fueron a ungir el cuerpo fallecido de Jesús cuando él había resucitado).

          c. Los conspiradores además, hicieron una evaluación pertinente de lo que ellos pensaban podría suceder si el cuerpo de Jesús desaparecía del sepulcro - Los discípulos y seguidores de Jesús no se hicieron una evaluación de la situación sino que se sentaron a llorar su desdicha.

          d. Los conspiradores tomaron y ejecutaron las medidas que ellos creían concretas para evitar que el cuerpo de Jesús desapareciera - Los discípulos y seguidores de Jesús sencillamente no tomaron acción ninguna para manejar lo que hasta el momento los aquejaba

Ciertamente es inevitable sentir temor y hasta desesperación frente a una inminente o visible tragedia… aún el mismo Jesús tuvo sentimientos similares momentos antes de su captura y crucifixión, (Lucas 22:41-44) sin embargo él no olvidó su propósito ni su objetivo final, muy por el contrario se sometió a su Padre sabiendo que éste cumpliría con el plan y finalmente se levantaría de entre los muertos.   Jesús se vio afligido ya que sabía que lo que le venía era difícil sin embargo fue obediente y mantuvo una convicción firme y total de que lo prometido se cumpliría.

Nosotros entonces, debemos atesorar la Palabra de Dios y sus promesas guardándolas en nuestro corazón y alimentándolas cada día con fe en aquel que prometió y cumplirá. Nosotros, los que nos hacemos llamar seguidores de Cristo, debemos buscar en Él la fortaleza para apagar los pensamientos que nos llevan al afán y la desesperación sabiendo que aquel que prometió es poderoso para hacer todas las cosas mucho mas abundantemente de lo que pedimos o entendemos (Efesios 3:20).

Amado hermano, finalice este periodo de lectura devocional haciendo un recuento de aquellas promesas que Dios ha puesto en su corazón y que usted ha olvidado o dado por pérdida y realice una lista escrita con ellas procurando mantenerlas en un lugar que tenga que ver diariamente. Propóngase orar fervientemente por cada una de estas promesas y active su fe a través del ayuno y la alabanza a Dios. Ore por revelación clamando a aquella Palabra en Jeremías 33:3 “clama a mí, y yo te responderé, y te enseñaré cosas grandes y ocultas que tú no conoces”.

Lecturas sugeridas para la semana:

1. 2 Corintios 1:18-24

2. Habacuc 2:1-5

3. Mateo 18:1-10

4. Mateo 18:11-20

5. Isaías 55:1-13

6. Efesios 3:14-21

Bendiciones!!

 

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