Semana del 15 de marzo, 2015 - Y, ¿qué después que caen los muros?
  • Envíenos sus preguntas o comentarios y le responderemos en base a lo que dice la Biblia acerca de su situación.  Además puede leer los comentarios de otras personas que han atravesado por experiencas como la suya.
  • Devocionales, estudios bíblicos y otros recursos que le ayudarán en su crecimiento espiritual.
  • Te has preguntado ¿qué hay después de la muerte?  La mayoría de las personas viven bajo el supuesto de que sus buenas obras lo llevarán al cielo pero, ¿es esto cierto?
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Y, ¿qué después que caen los muros?

Base bíblica:  Josué 7:1-26

Pero los hijos de Israel cometieron una prevaricación en cuanto al anatema; porque Acán hijo de Carmi, hijo de Zabdi, hijo de Zera, de la tribu de Judá, tomó del anatema; y la ira de Jehová se encendió contra los hijos de Israel.

2 Después Josué envió hombres desde Jericó a Hai, que estaba junto a Bet-avén hacia el oriente de Bet-el; y les habló diciendo: Subid y reconoced la tierra. Y ellos subieron y reconocieron a Hai.

3 Y volviendo a Josué, le dijeron: No suba todo el pueblo, sino suban como dos mil o tres mil hombres, y tomarán a Hai; no fatigues a todo el pueblo yendo allí, porque son pocos.

4 Y subieron allá del pueblo como tres mil hombres, los cuales huyeron delante de los de Hai.

5 Y los de Hai mataron de ellos a unos treinta y seis hombres, y los siguieron desde la puerta hasta Sebarim, y los derrotaron en la bajada; por lo cual el corazón del pueblo desfalleció y vino a ser como agua.

6 Entonces Josué rompió sus vestidos, y se postró en tierra sobre su rostro delante del arca de Jehová hasta caer la tarde, él y los ancianos de Israel; y echaron polvo sobre sus cabezas.

7 Y Josué dijo: !!Ah, Señor Jehová! ¿Por qué hiciste pasar a este pueblo el Jordán, para entregarnos en las manos de los amorreos, para que nos destruyan? !!Ojalá nos hubiéramos quedado al otro lado del Jordán!

8 !!Ay, Señor! ¿qué diré, ya que Israel ha vuelto la espalda delante de sus enemigos?

9 Porque los cananeos y todos los moradores de la tierra oirán, y nos rodearán, y borrarán nuestro nombre de sobre la tierra; y entonces, ¿qué harás tú a tu grande nombre?

10 Y Jehová dijo a Josué: Levántate; ¿por qué te postras así sobre tu rostro?

11 Israel ha pecado, y aun han quebrantado mi pacto que yo les mandé; y también han tomado del anatema, y hasta han hurtado, han mentido, y aun lo han guardado entre sus enseres.

12 Por esto los hijos de Israel no podrán hacer frente a sus enemigos, sino que delante de sus enemigos volverán la espalda, por cuanto han venido a ser anatema; ni estaré más con vosotros, si no destruyereis el anatema de en medio de vosotros.

13 Levántate, santifica al pueblo, y di: Santificaos para mañana; porque Jehová el Dios de Israel dice así: Anatema hay en medio de ti, Israel; no podrás hacer frente a tus enemigos, hasta que hayáis quitado el anatema de en medio de vosotros.

14 Os acercaréis, pues, mañana por vuestras tribus; y la tribu que Jehová tomare, se acercará por sus familias; y la familia que Jehová tomare, se acercará por sus casas; y la casa que Jehová tomare, se acercará por los varones;

15 y el que fuere sorprendido en el anatema, será quemado, él y todo lo que tiene, por cuanto ha quebrantado el pacto de Jehová, y ha cometido maldad en Israel.

16 Josué, pues, levantándose de mañana, hizo acercar a Israel por sus tribus; y fue tomada la tribu de Judá.

17 Y haciendo acercar a la tribu de Judá, fue tomada la familia de los de Zera; y haciendo luego acercar a la familia de los de Zera por los varones, fue tomado Zabdi.

18 Hizo acercar su casa por los varones, y fue tomado Acán hijo de Carmi, hijo de Zabdi, hijo de Zera, de la tribu de Judá.

19 Entonces Josué dijo a Acán: Hijo mío, da gloria a Jehová el Dios de Israel, y dale alabanza, y declárame ahora lo que has hecho; no me lo encubras.

20 Y Acán respondió a Josué diciendo: Verdaderamente yo he pecado contra Jehová el Dios de Israel, y así y así he hecho.

21 Pues vi entre los despojos un manto babilónico muy bueno, y doscientos siclos de plata, y un lingote de oro de peso de cincuenta siclos, lo cual codicié y tomé; y he aquí que está escondido bajo tierra en medio de mi tienda, y el dinero debajo de ello.

22 Josué entonces envió mensajeros, los cuales fueron corriendo a la tienda; y he aquí estaba escondido en su tienda, y el dinero debajo de ello.

23 Y tomándolo de en medio de la tienda, lo trajeron a Josué y a todos los hijos de Israel, y lo pusieron delante de Jehová.

24 Entonces Josué, y todo Israel con él, tomaron a Acán hijo de Zera, el dinero, el manto, el lingote de oro, sus hijos, sus hijas, sus bueyes, sus asnos, sus ovejas, su tienda y todo cuanto tenía, y lo llevaron todo al valle de Acor.

25 Y le dijo Josué: ¿Por qué nos has turbado? Túrbete Jehová en este día. Y todos los israelitas los apedrearon, y los quemaron después de apedrearlos.

26 Y levantaron sobre él un gran montón de piedras, que permanece hasta hoy. Y Jehová se volvió del ardor de su ira. Y por esto aquel lugar se llama el Valle de Acor, hasta hoy.

Reflexión:

Cuando el pueblo de Israel marchó alrededor de Jericó conforme a las instrucciones que Dios les había dado pudieron ver como cayeron los muros de esta ciudad que años antes el primer grupo de peregrinos había visto como una ciudad imposible de conquistar.  Ese primer grupo aun cuando había experimentado grandes milagros y prodigios a lo largo de su camino por el desierto sencillamente no tomaron lo vivido en cuenta y consideraron que dicha conquista no era posible.

Este segundo grupo, por el contrario, marchó, gritó y poseyó aquella tierra prometida de donde fluía leche y miel… este pueblo conoció el éxito, aprendió que a través de la estricta obediencia aun las murallas más altas y fortificadas pueden caer por el poder de Dios.  Este pueblo entendió que no es con espada ni con ejércitos, sino con el Santo Espíritu de Dios que los muros caen (Zacarías 4:5-6). 

Cuando Dios les dio las instrucciones al pueblo de marchar alrededor del muro también les dijo que hacer cuando finalmente los muros cayeran… estas instrucciones fueron precisas:  la ciudad sería anatema con todos las cosas que estuviesen en ella… “vosotros guardaos del anatema, ni toquéis, ni toméis alguna cosa del anatema no sea que hagáis anatema al campamento de Israel y lo turbéis (versículos 17 y 18).

¿Puede usted imaginar aquella celebración luego de la conquista?  Deben haber danzado, gritado y alabado a Dios por tan grande proeza.  Cualquiera podría pensar que un pueblo agradecido y maravillado seguiría la dirección del Dios que los había llevado hasta donde estaban pero, la realidad es que normalmente suele haber quien lleva pecado al campamento.  En el caso de Adán y Eva Dios les había dicho: “del fruto del árbol del bien y del mal no comeréis por que el día que comiereis ciertamente moriréis (Génesis 2:16-17).  Adán y Eva llevaron pecado al campamento y a causa de su desobediencia turbaron no solo su generación sino toda la que siguió después de ellos.

Dios les había prometido a Abraham y Sara que tendrían un hijo (Génesis 18:1-5).  Aun cuando Abraham amaba a Dios y creía en él, aceptó la propuesta de su esposa de tener un hijo a con otra mujer que ella veía que el tiempo pasaba y no quedaba embarazada.  Al igual que en el caso de Adán y Eva, esta decisión trajo consecuencias no solo para ellos sino para toda la humanidad.  Hasta hoy el conflicto entre los descendientes de los dos hijos que tuvo Abraham, Ismael e Isaac existe e impacta a gran parte de la humanidad de un modo u otro.

En los tres casos antes expuestos Dios había prometido algo a su pueblo elegido… unos, a pesar de conocer el poder de Dios sencillamente decayeron al ver la magnitud del obstáculos que los separaba de poseer lo prometido… otros decidieron tomar consejo de otras voces y desobedecer flagrantemente las instrucciones de Dios… otros creyeron en la promesa pero tomaron sus propias medidas para hacer que lo prometido se diera aun cuando esto significaba desobedecer a Dios.  ¿A qué grupo pertenece usted, a los que abandonan, a los que escuchan otras voces o a los que toman sus propias medidas para alcanzar la promesa?   Mucho cuidado… no sea ligero al contestar, puede ser que en algunas ocasiones haya pertenecido a alguno de los tres grupos o en distintas ocasiones a los tres.  Esta aquel a quien Dios le prometió una familia así que decide casarse con una persona no creyente con el pretexto de que su amor por esta persona la acercara a los caminos de Dios… o quien tiene un hijo fuera del matrimonio porque Dios le prometió descendencia… o quien es dado a los juegos de azar porque Dios le prometió prosperidad económica. 

Dios, sin embargo, espera no solo que creamos en lo que él dice de nosotros sino también que esta fe nos lleve a la obediencia de su Palabra ya que allí encontramos el modelo a seguir para alcanzar cada una de las promesas que él nos ha dado.  La Biblia es tan abierta y transparente que nos muestra no solo los éxitos de hombres y mujeres de fe sino también las consecuencias de sus acciones cuando se apartaron de la voluntad de Dios.  En la Biblia encontramos el mejor de los modelos, Jesús, quien dejó su gloria para tomar un cuerpo corruptible y mostrarnos que sí se puede vivir en obediencia y que, aunque el peor de nuestros temores, la muerte, puede venir si vamos en contra de lo que el mundo ofrece, aun de ella nos podemos levantarnos en victoria.  Sí, Jesús venció la muerte para mostrarnos que solo en él hay vida eterna y que lo importante no está en lo que podamos alcanzar terrenalmente sino precisamente en la vida eterna que él ofrece a los que le siguen y obedecen (1 Juan 2:24-25).

Dios ha prometido derribar esos muros, ¿qué espera él entonces de nosotros?

  1. Que recordemos de donde nos sacó y los milagros que ha hecho en nuestras vidas desde entonces.  (Salmos 40:1-3)

1.  Que no tomemos de lo que es anatema (pecado) de entre los escombros.  (1 Juan 2:15-16)

2.  Que nos guardemos en obediencia para él sabiendo que el galardón es grande para los que le buscan. (Hebreos 11:6)

3.  Que vivamos conforme al modelo de Cristo.  (Hebreos 8:1-13)

Estimado hermano, culmine este periodo de estudio reflexionando en las promesas que Dios le ha hecho.  Recuerde que las promesas de Dios son en él si y amen (2 Corintios 1:20).  Dios es perfecto, él nunca falta a una promesa… con esto en mente, tome la firme disposición de apegarse a lo que Dios ha dicho de usted y busque con determinación en la Biblia la ruta a seguir en pos de aquella promesa.  Finalmente tome un tiempo para orar y rendir su corazón con ruegos y acciones de gracia delante de Dios… él lo conoce y lo ama y espera por usted cada día.

Lectura semanal sugerida:

  1. Génesis 2:4-25
  2. Génesis 15:1-21
  3. Génesis 16:1-16
  4. Hebreos 8:1-13
  5. 1 Juan 2:1-29
  6. Hebreos 11:1-40

Bendiciones,

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