Semana del 12 de octubre de 2015 - El ser humano y el perdón
  • Envíenos sus preguntas o comentarios y le responderemos en base a lo que dice la Biblia acerca de su situación.  Además puede leer los comentarios de otras personas que han atravesado por experiencas como la suya.
  • Devocionales, estudios bíblicos y otros recursos que le ayudarán en su crecimiento espiritual.
  • Te has preguntado ¿qué hay después de la muerte?  La mayoría de las personas viven bajo el supuesto de que sus buenas obras lo llevarán al cielo pero, ¿es esto cierto?
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El ser humano y el perdón

Base bíblica:  Mateo 18:15-34
 

15 Por tanto, si tu hermano peca contra ti, ve y repréndele estando tú y él solos; si te oyere, has ganado a tu hermano.

16 Mas si no te oyere, toma aún contigo a uno o dos, para que en boca de dos o tres testigos conste toda palabra.

17 Si no los oyere a ellos, dilo a la iglesia; y si no oyere a la iglesia, tenle por gentil y publicano.

18 De cierto os digo que todo lo que atéis en la tierra, será atado en el cielo; y todo lo que desatéis en la tierra, será desatado en el cielo.

19 Otra vez os digo, que si dos de vosotros se pusieren de acuerdo en la tierra acerca de cualquiera cosa que pidieren, les será hecho por mi Padre que está en los cielos.

20 Porque donde están dos o tres congregados en mi nombre, allí estoy yo en medio de ellos.

21 Entonces se le acercó Pedro y le dijo: Señor, ¿cuántas veces perdonaré a mi hermano que peque contra mí? ¿Hasta siete?

22 Jesús le dijo: No te digo hasta siete, sino aun hasta setenta veces siete.

23 Por lo cual el reino de los cielos es semejante a un rey que quiso hacer cuentas con sus siervos.

24 Y comenzando a hacer cuentas, le fue presentado uno que le debía diez mil talentos.

25 A éste, como no pudo pagar, ordenó su señor venderle, y a su mujer e hijos, y todo lo que tenía, para que se le pagase la deuda.

26 Entonces aquel siervo, postrado, le suplicaba, diciendo: Señor, ten paciencia conmigo, y yo te lo pagaré todo.

27 El señor de aquel siervo, movido a misericordia, le soltó y le perdonó la deuda.

28 Pero saliendo aquel siervo, halló a uno de sus consiervos, que le debía cien denarios; y asiendo de él, le ahogaba, diciendo: Págame lo que me debes.

29 Entonces su consiervo, postrándose a sus pies, le rogaba diciendo: Ten paciencia conmigo, y yo te lo pagaré todo.

30 Mas él no quiso, sino fue y le echó en la cárcel, hasta que pagase la deuda.

31 Viendo sus consiervos lo que pasaba, se entristecieron mucho, y fueron y refirieron a su señor todo lo que había pasado.

32 Entonces, llamándole su señor, le dijo: Siervo malvado, toda aquella deuda te perdoné, porque me rogaste.

33 ¿No debías tú también tener misericordia de tu consiervo, como yo tuve misericordia de ti?

34 Entonces su señor, enojado, le entregó a los verdugos, hasta que pagase todo lo que le debía.

35 Así también mi Padre celestial hará con vosotros si no perdonáis de todo corazón cada uno a su hermano sus ofensas.

 Reflexión:

En la Biblia, la palabra griega que se utiliza para “perdonar” significa “dejar pasar”, es decir que no necesariamente se espera que se finja ausencia de dolor, desepción o descontento, significa que a pesar de nuestros sentimietos dejamos pasar la falta y no pedimos reprensión o castigo por el daño recibido.  Dejar pasar la falta también implica dejar pasar ese mismo dolor, desepción y descontento para permitir que el amor de Dios sane nuestros corazones y así estemos en la capaciadad de interceder por misericordia sobre aquellos que nos han faltada y aun para nosotros mismos cuando la necesitamos auto perdonarnos.

Dicho esto, en cuanto al perdón de los pecados la Biblia nos presenta varios escenarios:

1. El perdon de Dios hacia nosotros
2. El perdón que debemos dispensar a los que nos ofenden
3. El perdón que debemos buscar por parte de aquellos a los que hemos ofendido.


En cuanto al perdón de Dios la Biblia nos dice que, "Pues no hay diferencia: todos han pecado y están lejos de la presencia gloriosa de Dios. Pero Dios, en su bondad y gratuitamente, los hace justos, mediante la liberación que realizó Cristo Jesús. Dios hizo que Cristo, al derramar su sangre, fuera el instrumento del perdón. Este perdón se alcanza por la fe. Así quería Dios mostrar cómo nos hace justos: perdonando los pecados que habíamos cometido antes, porque él es paciente. Él quería mostrar en el tiempo presente cómo nos hace justos; pues así como él es justo, hace justos a los que creen en Jesús.  (Romanos 3:23-26).


Esto significa que no es suficiente con sentir que somos buenos y que en nosotros no hay pecado porque esto no es así, debido a que en nosotros está la capacidad para pecar ya sea de pensamiento, de acción o de omisión, la realidad es que este potencial se materializa en algún momento de nuestras vidas sin embargo Dios nos dice en su Palabra que a través del sacrificio de Jesús en la cruz tenemos acceso a la salvación y al perdón de nuestros pecados, para obtener este perdón solo hace falta arrepentirnos, pedir perdón y seremos perdonados, esto entendiendo que arrepentirse es no volver a caer en la misma conducta, y que pedir perdón es hacerlo no solo delante de Dios sino a los que hemos herido (Mateo 6:12).


En cuanto al perdón que debemos dispensar a los que nos ofenden, Jesús enseñó: "Entonces se le acercó Pedro y le dijo: Señor, ¿cuántas veces perdonaré a mi hermano que peque contra mí? ¿Hasta siete?  Jesús le dijo: No te digo hasta siete, sino aun hasta setenta veces siete" (Mateo 18:21-22).


En este caso, la ecuación sigue siendo la misma que con el perdón de Dios, si deseamos ser perdonados también debemos perdonar a los que nos ofenden y no solo en el modelo del oración que nos enseñó Jesús encontramos este mandamiento (Mateo 6:5-15), sino también en Mateo 5:21-26 "Oísteis que fue dicho a los antiguos: No matarás; y cualquiera que matare será culpable de juicio. Pero yo os digo que cualquiera que se enoje contra su hermano, será culpable de juicio; y cualquiera que diga: Necio, a su hermano, será culpable ante el concilio; y cualquiera que le diga: Fatuo, quedará expuesto al infierno de fuego.  Por tanto, si traes tu ofrenda al altar, y allí te acuerdas de que tu hermano tiene algo contra ti, deja allí tu ofrenda delante del altar, y anda, reconcíliate primero con tu hermano, y entonces ven y presenta tu ofrenda.  Ponte de acuerdo con tu adversario pronto, entre tanto que estás con él en el camino, no sea que el adversario te entregue al juez, y el juez al alguacil, y seas echado en la cárcel.  De cierto te digo que no saldrás de allí, hasta que pagues el último cuadrante.


Esto básicamente significa que si queremos tener comunión con Dios también debemos tenerla con los que nos rodean asi que debemos procurar la paz y perdonar aun a los que nos han ofendido.  Y, en este punto no aplica el dicho de "yo perdono pero no olvido" poque el modelo de Dios con respecto al perdón implica no solo el dejar pasar la falta sino, y más importante aun, no volver a recoger lo que hemos dejado pasar sino dejarlo en el pasado: "este es el pacto que haré con ellos después de aquellos días, dice el Señor: "pondré mis leyes en su corazón y en su mente las escribiré, añade: y nunca más me acordaré de sus pecados e iniquidades (Hebreos 10:16-17).  Esto no significa que Dios sufre de amnesia sino que por elección, cuando nos arrepentimos y pedimos perdón él deja pasar nuestras faltas y nunca más las toma en cuenta es decir, no las trae a colación ni nos las recuerda más adelante en nuestras vidas.


En cuanto al perdón que debemos buscar de aquellos a los que hemos ofendido la Biblia nos enseña que debemos hacer así para que podamos ser sanados: "confesaos vuestras ofensas unos a otros, y orad unos por otros, para que seáis sanados. La oración eficaz del justo puede mucho (Santiago 5:16).  Y esto es así porque ciertamente la no confesión de los pecados acompañada de la búsqueda del perdón ocasiona fricción, descontento, frustración y deterioro en lo espiritual que muchas veces se refleja en lo físico.  Aun David expresó esta experiencia cuando dijo: "Mientras callé, se envejecieron mis huesos. En mi gemir todo el día. Porque de día y de noche se agravó sobre mí tu mano; Se volvió mi verdor en sequedades de verano (Salmos 32:3-4).


En resumen, el perdón de los pecados en una ecuación en la cual el orden de los factores sí altera el resultado es decir que si queremos el perdón de Dios debemos antes perdonar y pedir perdón.  Ciertamente Jesús se entregó para que nuestros pecados fuesen perdonados entonces el no perdonar en cierta forma es restarle valor al sacrificio de Cristo en la cruz ya que nada que otros nos hayan hecho se compara con lo que la humanidad le hizo a Jesús y aun así él nos perdonó y es este el modelo de redención y de amor que Dios impone a aquellos que desean ser sus discípulos, a aquellos que esperan recibir por gracia la salvación.

Por otro lado, perdonar no significa que seamos tontos, incautos o débiles ni tampoco significa que debamos permitir deliberadamente que otros nos dañen ya que también hay que recordar que Dios nos llama a sabiduría y nos insta a huir de los necios, insensatos, malvados, crueles e impios ya que son estos los que parecieran buscar el pecado lejor de huir de él y mucho menos arrepentirse, lo que sí significa es que no solo debemos perdonar a otros e incluso a nosotros mismos sino que debemos pedir perdón a Dios y a aquellos a quienes hemos ofendido.  Para esto es recomendable buscar, en la presencia de Dios el entendimiento y el discernimieto para saber a quienes hemos ofendido ya que, como solo Dios conoce nuestros corazones entonces solo Él puede traer a nuestra mente nuestro pecado.

Termine este tiempo de reflexión tomando un tiempo para internalizar lo que ha leído y para tomar de este mensaje lo que aplique a su condición actual.  Finalmente tome un momento para orar presentándo a Dios su vida con un corazón contrito y humillado... pídale perdón por sus pecados y aun clame por aquellas faltas que no vienen a su memoría de modo que pueda recordarlas y arrepentirse.  No olvide buscar a aquellos a los que les ha faltado para pedirles perdón entendiendo que es probable que su respuesta no sea buena pero recordando que usted obra de esta manera como parte de su compromiso y obediencia como discípulo de Cristo.  Permita que Dios trabaje en los corazones de aquellos a los que usted ha herido y aun en el suyo para arrancar toda raíz de amargura y de este modo superar el dolor por la ofensa recibida.  Le garantizamos que eventualmente esto traerá paz a su corazón y alegría al corazón de Dios.

Lectura bíblica recomendada:

1.  Mateo 6:5-15
2.  Romanos 3:21-31
3.  Mateo 5:17-26
4.  Hebreos 10:1-25
5.  Santiago 5:7-20
6.  Gálatas 6:1-10

Bendiciones,
Respuesta Bíblica.com

 

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