Semana del 10 de mayo, 2015 - Una fe que empodera
  • Envíenos sus preguntas o comentarios y le responderemos en base a lo que dice la Biblia acerca de su situación.  Además puede leer los comentarios de otras personas que han atravesado por experiencas como la suya.
  • Devocionales, estudios bíblicos y otros recursos que le ayudarán en su crecimiento espiritual.
  • Te has preguntado ¿qué hay después de la muerte?  La mayoría de las personas viven bajo el supuesto de que sus buenas obras lo llevarán al cielo pero, ¿es esto cierto?
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Una fe que empodera

Base bíblica: Marcos 5:21-34

  1. Pasando otra vez Jesús en una barca a la otra orilla, se reunió alrededor de él una gran multitud; y él estaba junto al mar.
  2. Y vino uno de los principales de la sinagoga, llamado Jairo; y luego que le vio, se postró a sus pies,
  3. y le rogaba mucho, diciendo: Mi hija está agonizando; ven y pon las manos sobre ella para que sea salva, y vivirá.
  4. Fue, pues, con él; y le seguía una gran multitud, y le apretaban.
  5. Pero una mujer que desde hacía doce años padecía de flujo de sangre,
  6. y había sufrido mucho de muchos médicos, y gastado todo lo que tenía, y nada había aprovechado, antes le iba peor,
  7. cuando oyó hablar de Jesús, vino por detrás entre la multitud, y tocó su manto.
  8. Porque decía: Si tocare tan solamente su manto, seré salva.
  9. Y en seguida la fuente de su sangre se secó; y sintió en el cuerpo que estaba sana de aquel azote.
  10. Luego Jesús, conociendo en sí mismo el poder que había salido de él, volviéndose a la multitud, dijo: ¿Quién ha tocado mis vestidos?
  11. Sus discípulos le dijeron: Ves que la multitud te aprieta, y dices: ¿Quién me ha tocado?
  12. Pero él miraba alrededor para ver quién había hecho esto.
  13. Entonces la mujer, temiendo y temblando, sabiendo lo que en ella había sido hecho, vino y se postró delante de él, y le dijo toda la verdad.
  14. Y él le dijo: Hija, tu fe te ha hecho salva; ve en paz, y queda sana de tu azote.

Reflexión:

El término empoderar se refiere a conceder poder a un colectivo o individuo desfavorecido para que, mediante su autogestión, mejore sus condiciones de vida.  Empoderamiento es el antónimo de paternalismo.  El paternalismo propone facilitar todos los recursos para que individuos o colectivos desfavorecidos mejoren sus condiciones de vida sin mayor esfuerzo, sacrificio o compromiso.  Básicamente, en ambos casos, el individuo inicialmente alcanza un grado o nivel de bienestar no obstante, el que dicho bienestar sea sostenible en el tiempo va a depender de la capacidad que éste posea para mantenerse en esta posición.

Aquel que es empoderado recibe no solo la instrucción sino también las herramientas para forjar el bienestar que necesita.  Nótese que en este caso el individuo forja es decir que desarrolla desde un punto inicial, un recurso con los conocimientos adquiridos y debido a que es él el ejecutor y artífice de este recurso entonces puede producirlo de modo continuo convirtiéndolo así en un recurso renovable que le proporcionará bienestar de modo sostenible.  Por el contrario, cuando al individuo se le proporcionan los recursos para alcanzar el bienestar sin otorgarle las herramientas ni el conocimiento para producir estos recursos, una vez agotados, lejos de propiciar crecimiento y productividad en el individuo se crea dependencia y se alimenta la mediocridad. 

Examinemos el caso de Saúl y David a quienes Dios ungió como reyes sobre Israel.  La Biblia nos dice en 1 Samuel 10 que cuando Saúl fue ungido como rey recibió el Espíritu de Jehová y fue mudado en otro hombre y profetizó siendo esto señal a su pueblo de que en él estaba Dios y que él era con Dios.  Así inició Saúl su reinado y no mucho tiempo después enfrentó una situación que puso a prueba su condición de ungido.  Aun cuando Samuel al momento de ungir a Saúl le dio señales e instrucciones específicas de lo que le había de acontecer y más aun experimentando él el cumplimiento de todas estas cosas, sencillamente en más de una ocación desobedeció de modo flagrante y fue desechado por Dios lo que dio por terminado su reinado de modo prematuro (1 Samuel 13:1-14 / 1 Samuel 15:1-35).  La actitud de Saúl puede haber sido producto de su inmadurez y falta de una real y intimidad con Dios misma que probablemente no fue cosechada a través de las experiencias en el tiempo. 

En el caso de David, la Biblia nos dice en 1 de Samuel 16:13 que cuando fue ungido el Espíritu de Dios estuvo sobre él.  A diferencia de Saúl el reinado de David no inició al poco tiempo sino que tuvo que atravesar por persecución, escasez, angustia, tristeza… y fueron todas estas vivencias las que forjaron su carácter.  David no usurpó el trono so pretexto de cumplir el llamado que había recibo de Dios… tampoco violentó las circunstancias para propiciar el cumplimiento de aquella promesa… David esperó en Jehová y se sometió a su voluntad.  Eventualmente David llegó a ser rey y aun cuando cometió errores, siempre se humilló y buscó el perdón de Dios quien lo calificó como un hombre con un corazón conforme al suyo.

La diferencia entre estos dos reyes es que aun cuando ambos inicialmente recibieron un recurso poderoso, el Espíritu de Dios, solo uno de ellos fue empoderado a través de las experiencias vividas y desarrolló el carácter necesario para desarrollar de modo sostenible la fe que necesitaría para mantenerse en el tiempo dentro de la voluntad de Dios.

Ciertamente, la fe es aquel motor que empodera al ser humano para desarrollar de modo sostenible aquella relación que le permitirá vivir en santidad y en obediencia a Dios.  Es precisamente esta fe la que movió a la mujer del flujo de sangre… la fe de esta mujer fue tan poderosa que sustrajo aun del mismo Dios el poder necesario para lograr la sanidad de su cuerpo.  Nótese que en todos los milagros que se encuentran en la Biblia que fueron realizados por Jesús el de la mujer del flujo de sangre fue el único que no requirió de su accionar… él no la tocó ni extendió su mano hacia ella, ni siquiera oró por ella, sino que la fe de esta mujer logró obtener de Dios lo que su corazón tanto anhelaba.  Su fe la empoderó de tal manera que la movió a caminar en contra de la adversidad, en desventaja y aun bajo el riesgo de ser apedreada y perder la vida. 

Su fe no fue solo un recurso a su disposición para resolver su situación presente sino que a través de la acción obtuvo la experiencia necesaria para alcanzar aquello que tanto necesitaba y que además fuese sostenible en el tiempo.  En este respecto, la Biblia nos dice en Hebreos 11:6 que, “sin fe es imposible agradar a Dios; porque es necesario que el que se acerca a Dios crea que le hay, y que es galardonador de los que le buscan”. 

¿Qué hizo la mujer del flujo de sangre en fe que también podemos hacer nosotros?

  1. Reconocer que nuestra situación actual no puede ser transformada sino por Dios.

La mujer del flujo de sangre había gastado tiempo y recurso probando todas las opciones posibles para superar la enfermedad.  Jesús nos dice en Mateo 11:28 “Venid a mí todos los que estáis trabajados y cargados, y yo os haré descansar”.

  1. Escuchar lo que se dice de Jesús.

La mujer del flujo de sangre se detuvo a escuchar los testimonios de milagros y prodigios que Jesús había obrado en otros.  La Biblia nos dice en Romanos 10:17 que “la fe es por el oír, y el oír, por la palabra de Dios”.

  1. Accionar en fe.

Esta mujer no quedó conforme con el deseo de su corazón sino que tomó las acciones necesarias para lograr que aquello que había en su corazón se convirtiese en realidad.  Su fe la llevó en contra de todo pronóstico adverso y aun estando en desventaja debido a su situación de salud y lo grande de la multitud a hacer lo necesario para tocar el manto.  La Biblia nos dice en Hebreos 11:6 que “sin fe es imposible agradar a Dios; porque es necesario que el que se acerca a Dios crea que le hay, y que es galardonador de los que le buscan”.

  1. Acercarnos a Jesús con un corazón sincero.

Esta mujer, al momento de ser sorprendida por Jesús se acercó a él reconociendo que en ella se había hecho un milagro.  Su fe había creado en ella la convicción de que si alcanzaba aunque sea el borde del manto de Jesús, sería sana y así fue.  La Biblia nos dice en Santiago 4:8 “Acercaos a Dios, y él se acercará a vosotros. Pecadores, limpiad las manos; y vosotros los de doble ánimo, purificad vuestros corazones”.

Amado hermano(a), el propósito de este estudio es el de llevar a nuestros lectores a entender el poder de la fe y a moverlos hacia su ejercicio.  Cuando aceptamos a Jesús como nuestro Señor y Salvador recibimos de su Espíritu Santo el cual nos dota de fe y es esta fe la que nos empoderar para alcanzar aquellas promesas que Dios ha dado a cada cual. 

Culmine este periodo de reflexión tomando un tiempo para meditar en lo leído y permitir que el Espíritu de Dios hable a su corazón.  Finalmente tome un tiempo para orar y presentarse delante de Dios en obediencia y conforme a lo que Dios espera de sus hijos.  Determine en su vida buscar y seguir la voluntad de Dios entendiendo que la fe  en él lo empoderará para levantarse y darle la gloria a Dios a través de su testimonio.

 Lectura semanal sugerida:

1.  1 Samuel 10:1-27

2.  Hebreos 11:1-40

3.  Mateo 11:1-30

4.  Romanos 10:1-21

5.  Santiago 4:1-17

6.  Mateo 17:1-21

Bendiciones,

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