Semana del 10 de agosto al 16 de agosto de 2014 - Pescadores de hombres
  • Envíenos sus preguntas o comentarios y le responderemos en base a lo que dice la Biblia acerca de su situación.  Además puede leer los comentarios de otras personas que han atravesado por experiencas como la suya.
  • Devocionales, estudios bíblicos y otros recursos que le ayudarán en su crecimiento espiritual.
  • Te has preguntado ¿qué hay después de la muerte?  La mayoría de las personas viven bajo el supuesto de que sus buenas obras lo llevarán al cielo pero, ¿es esto cierto?
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Pescadores de hombres

Base bíblica: Juan 21:1-14

Después de esto, Jesús se manifestó otra vez a sus discípulos junto al mar de Tiberias; y se manifestó de esta manera:
2 Estaban juntos Simón Pedro, Tomás llamado el Dídimo, Natanael el de Caná de Galilea, los hijos de Zebedeo, y otros dos de sus discípulos.
3 Simón Pedro les dijo: Voy a pescar. Ellos le dijeron: Vamos nosotros también contigo. Fueron, y entraron en una barca; y aquella noche no pescaron nada.
4 Cuando ya iba amaneciendo, se presentó Jesús en la playa; mas los discípulos no sabían que era Jesús.
5 Y les dijo: Hijitos, ¿tenéis algo de comer? Le respondieron: No.
6 El les dijo: Echad la red a la derecha de la barca, y hallaréis. Entonces la echaron, y ya no la podían sacar, por la gran cantidad de peces.
7 Entonces aquel discípulo a quien Jesús amaba dijo a Pedro: !Es el Señor! Simón Pedro, cuando oyó que era el Señor, se ciñó la ropa (porque se había despojado de ella), y se echó al mar.
8 Y los otros discípulos vinieron con la barca, arrastrando la red de peces, pues no distaban de tierra sino como doscientos codos.
9 Al descender a tierra, vieron brasas puestas, y un pez encima de ellas, y pan.
10 Jesús les dijo: Traed de los peces que acabáis de pescar.
11 Subió Simón Pedro, y sacó la red a tierra, llena de grandes peces, ciento cincuenta y tres; y aun siendo tantos, la red no se rompió.
12 Les dijo Jesús: Venid, comed. Y ninguno de los discípulos se atrevía a preguntarle: ¿Tú, quién eres? sabiendo que era el Señor.
13 Vino, pues, Jesús, y tomó el pan y les dio, y asimismo del pescado.
14 Esta era ya la tercera vez que Jesús se manifestaba a sus discípulos, después de haber resucitado de los muertos.

Reflexión:

Luego de la resurrección de Jesús, varias fueron las veces que se le apareció a sus discípulos. En una de aquellas ocasiones un grupo de sus discípulos que llevaba toda la noche pescando sin éxito repentinamente avistó a un hombre a orillas de la playa que les preguntaba si tenían de comer. Siendo negativa su respuesta, esta persona les sugirió que lanzaran las redes al lado derecho de la barca y ellos siguieron el consejo. Para la sorpresa de estos pescadores las redes atraparon tantos peces que se les hacía difícil sacarla del agua hacia la barca. Fue entonces cuando se percataron de que aquel hombre que les había sugerido lanzar la red del lado derecho de la barca era Jesús.

Ciertamente los discípulos de Jesús habían vivido una experiencia similar durante su caminar con Jesús cuando, luego de predicarle a una gran multitud, él los animó a que llevaran la barca mar adentro aún cuando y según el argumento de sus discípulos, habían estado intentando pescar toda la noche sin éxito alguno. En aquel entonces, ellos increparon a Jesús con sus argumentos mas aún así decidieron hacer caso a su voz y lanzaron las redes al mar. Para sorpresa de los que estaban en la barca, las redes atraparon tantos peces que se rompían.

En esta segunda ocasión, los discípulos, aun sin saber que era Jesús quien los exhortaba y sin pronunciar mayores argumentos, lanzaron la red como él se los indicaba. Al ver que la red se había llenado de peces reaccionaron dándose cuenta que el mismo que una vez los guío hacia aquella pesca milagrosa una vez más los había llevado hacia un milagroso cardumen (Juan 5:1-9).

En la primera ocasión, las redes se rompían por el gran peso que cargaban, y un gran temor los sobrecogió ya que habían quedado maravillados al ver el poder de Jesús y fue entonces cuando Jesús le dijo a Pedro que no temiera, que desde aquel momento sería un pescador de hombres. Este mismo discípulo, Simón Pedro a quien Jesús le había dicho que sería pescador de hombres se encontraba en la barca en esta segunda ocasión. Al igual que en la primera ocasión, la red se llenó de peces y se hizo en extremo pesada, pero a diferencia de aquella vez, la red no se rompió. En aquella primera pesca milagrosa la reacción de Pedro fue distinta, él se postró ante Jesús y le pidió que se alejara de él porque era hombre pecador… esta segunda vez Pedro arregló y ajustó sus vestidos y se lanzó al mar para llegar rápidamente a la orilla para ver a Jesús.

Otra de las particularidades de estos dos relatos es que, en aquella primera pesca milagrosa, Pedro, luego de recibir aquella palabra de parte de Jesús, se levantó, dejó todo y le siguió. En esta segunda pesca, Jesús, a pesar de haberles preguntado si tenían de comer, los esperaba en la orilla de la playa con una fogata, pan y pescado para comer. Aún cuando Jesús les preguntó si tenían de comer, y aún cuando había provisto para ellos esos 153 grandes peces que llenaron sus redes, él ya estaba preparando comida para ellos.

¿Qué cosas podemos rescatar de estos fragmentos bíblicos?

Entre otras cosas, podemos observar como Dios usa a personas independientemente de sus debilidades y limitaciones. Simón Pedro no era un hombre educado en temas doctrinales, es decir que él no había estudiado en colegios rabínicos, lo que en nuestros días sería un instituto bíblico. Inicialmente él se dedicaba a la pesca y no dudaba en mostrar la esencia de su carácter. En la Biblia podemos observar como Pedro fue uno de los discípulos que más comentarios y observaciones hacía, esto en definitiva hacía que él también fuera de los que más regaños recibía (Mateo 16:21-23; Mateo 17:24-27; Marcos 14:26-31: Mateo 14:23-31). No obstante, Jesús vio en Pedro gran potencial y no lo apartó sino que fue moldeando su carácter hasta extraer de él al hombre de quien profetizó que sería pescador de hombres.

De hecho, Jesús sembró semilla en cada uno de sus discípulos, aún en aquel quien al final lo entregó, Judas Iscariote, ya que siendo parte de su grupo también vio y experimentó los grandes milagros y prodigios que Jesús hizo durante su caminar. Fue por elección propia que Judas le dio la espalda a Jesús haciendo viva la Palabra de Dios en Proverbios 16:4 “Todas las cosas ha hecho Jehová para sí mismo, y aun al impío para el día malo”.

Otra de las cosas que podemos extraer de estos fragmentos bíblicos es que Dios nos ama abnegadamente. Sin importar nuestra naturaleza infiel y pecaminosa Dios insiste en retarnos a hacer y ser mejores. Aun cuando Jesús ya había guiado a sus discípulos en una primera pesca milagrosa, ellos se encontraban delante del mismo escenario y no hicieron como Jesús les había enseñado “lanzar la red en su nombre”. Nuevamente Jesús los increpó a lanzar la red por fe aún cuando ellos no habían podido sacar peces en toda la jornada de pesca y pudieron ver el milagro otra vez.

Un aspecto fundamental de esta historia es que Dios quiere que seamos perseverantes al lanzar la red, pero haciéndolo en el nombre de Jesús. Aun cuando no veamos peces… aun cuando a la vista no veamos cambios en las personas, o abiertamente éstas no declaren a Jesús como su salvador… aun cuando las puertas no se abran… aun si la enfermedad parezca no abandonar el cuerpo debemos perseverar creyendo y declarando la Palabra de Dios en obediencia y de acuerdo a su voluntad. La Biblia nos dice que Dios quiere que todos procedamos al arrepentimiento (2 Pedro 3:9); la Biblia también nos dice que cuando Dios abre una puerta para sus hijos, nadie puede cerrarla (Apocalipsis 3:8); también nos dice la Palabra de Dios que por sus llagas fuimos nosotros curados (Isaías 53:5).

Podemos también decir que Dios restaura. En la primera pesca milagrosa las redes se rompieron por la abundancia de peces y fue entonces que los discípulos que estaban de pesca dejaron todo y siguieron a Jesús… esta vez aun cuando las redes estaban llenas de peces de gran tamaño las redes no se rompieron. En adelante ellos ya no estarían siguiendo a Jesús en la tierra sino caminándola en su nombre.   En aquel entonces no necesitaban la red porque su red era el mismo Jesús quien atraía a las multitudes… ahora ellos veían que la red no se iba a romper aun cuando la pesca (convocatoria y llamamiento de personas) fuera abundante.

Por último queremos rescatar que Dios siempre provee. Ciertamente Dios es poderoso para poner el pan instantáneamente sobre nuestra mesa sin embargo él demanda de nosotros que salgamos a hacer nuestra parte. Nosotros debemos trabajar sobre lo natural… hacer aquellos que podamos hacer ya que Dios se encarga de aquello que escapa de nuestras manos. Jesús le preguntó a sus discípulos que si tenían de comer aun cuando el mismo les estaba preparando comida. Dios nos ha llamado a compartir su Palabra, en tiempo y fuera de tiempo y a redarguir, reprender y exhortar (2 Timoteo 4:2); nos ha enviado a orar por los enfermos (Marcos 16:17-18); nos exhorta a visitar a los presos, las viudas y los huérfanos (Santiago 1:27).

Amado hermano (a), lo invitamos a finalizar este periodo de reflexión haciendo un ejercicio: cierre los ojos e imagínese dentro de una barca en el medio del mar a punto de lanzar la red para pescar… imagínese ese mar como el entorno en el que usted se mueve (trabajo, familia, amigos, etc.) y vea en cada uno de los peces que usted puede sacar del mar a una de las personas de su entorno que aún no han aceptado a Jesús como su salvador… ahora decídase a lanzar la red en el nombre de Jesús. Piense en la técnica que va a utilizar para lanzar la red como la técnica que va a utilizar para alcanzar a estar personas ya sea a través de su testimonio o a través de un tratado o invitándolos a una reunión eclesiástica o tal vez sencillamente compartiéndoles la Palabra de Dios en un tiempo oportuno. Una vez definido el plan, póngalo en práctica, no olvidando mantener en oración y ayuno la operación. Recuerde que la Palabra de Dios nunca vuelve a él vacía (Isaías 55:11).

Lectura recomendada:

1. Lucas 5:1-11

2. Mateo 16:21-28

3. Mateo 17:14-27

4. Santiago 1:19-27

5. 2 Pedro 3:1-19

6. Isaías 53:1-12

 

Bendiciones!!!

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