Semana del 9 de septiembre de 2013 - Siendo semilla que da frutos
  • Envíenos sus preguntas o comentarios y le responderemos en base a lo que dice la Biblia acerca de su situación.  Además puede leer los comentarios de otras personas que han atravesado por experiencas como la suya.
  • Devocionales, estudios bíblicos y otros recursos que le ayudarán en su crecimiento espiritual.
  • Te has preguntado ¿qué hay después de la muerte?  La mayoría de las personas viven bajo el supuesto de que sus buenas obras lo llevarán al cielo pero, ¿es esto cierto?
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Siendo semilla que da frutos

Base bíblica: Marcos 11:12-14, 20-21
12 Al día siguiente, cuando salieron de Betania, tuvo hambre. 13 Y viendo de lejos una higuera que tenía hojas, fue a ver si tal vez hallaba en ella algo; pero cuando llegó a ella, nada halló sino hojas, pues no era tiempo de higos. 14 Entonces Jesús dijo a la higuera: Nunca jamás coma nadie fruto de ti. Y lo oyeron sus discípulos.

20 Y pasando por la mañana, vieron que la higuera se había secado desde las raíces. 21 Entonces Pedro, acordándose, le dijo: Maestro, mira, la higuera que maldijiste se ha secado.

Reflexión:

Cada elemento dentro de la creación de Dios tiene un propósito… nada fue creado por simple casualidad. Un productor de mangos toma sus recursos para adquirir semillas, tierra, abono y maquinaria para ponerlas a producir. Este prepara la tierra, esparce la semilla y espera a que esta germine y crezca un plantón del cual, en un tiempo determinado, broten frutos. De hecho, la única razón por la que el agricultor esparce estas semillas es porque espera que eventualmente éstas produzcan para él.

Los seres humanos somos como una semilla … el día que nacimos fuimos esparcidos sobre la tierra y desde entonces Dios nos ha nutrido y a procurado sustento para nosotros… crecimos y, la pregunta del millón de dólares es, ¿hemos dado frutos? O, ¿hemos dado el tipo de frutos que el agricultor esperaba de nosotros como semillas? ¿Acaso el productor sembró semillas de mango y obtuvo un árbol que dio naranjas? ¿Acaso el dueño de la semilla no debería tener la potestad de decidir qué tipo de frutos esperar de sus semillas?

¿Opina usted que la semilla debería tener autonomía para decidir si dar o no frutos, o aún más de qué tipos de frutos producir? Si la semilla llegó a germinar fue porque fue esparcida en terreno fértil y además recibió nutrientes que le permitieron desarrollarse. Este cuidado y provisión le fue dado por el agricultor quien hasta entonces ha invertido en ella. Aquella persona que vive su vida sin seguir los lineamientos que su productor estableció con respecto a qué tipo de frutos debe producir es una semilla que exige derechos sin cumplir con sus responsabilidades. Aquel que vive su vida conociendo cual es su propósito pero aún así se desvía unilateralmente de éste es como aquel árbol de mango que decide producir naranjas. El punto en este último caso es que cuando el agricultor necesite mangos y vaya por ellos va a encontrar naranjas que no necesita.

Muchas personas miden sus frutos basados en lo que consideran éxitos a nivel profesional, personal y hasta familiar, sin embargo el verdadero éxito se alcanza exclusivamente cuando alcanzamos el nivel de crecimiento y seguimos la ruta que Dios ha determinado para nosotros.

Entonces, ¿cómo podemos conocer qué tipo de frutos espera Dios de nosotros? La Palabra de Dios nos dice en Efesios 2:10 que “somos hechura suya creados en Cristo Jesús para buenas obras, las cuales Dios preparó de antemano para que anduviésemos en ellas”. Esto significa que el plan de Dios para cada individuo ya está creado, sencillamente debemos:

  1. Buscar su presencia, escuchar su voz y obedecer su voluntad para dar el fruto correcto, en el tiempo indicado
  2. Desarrollar hábitos espirituales como la lectura de la Biblia, la congregación entre hermanos en Cristo, el ayuno y la oración, herramientas poderosas a través de las cuales Dios da dirección.
  3. Recordar que la comunicación con Dios debe establecerse a doble vía, es decir de ida y de venida… debemos hablar con él pero más aún debemos darle tomar un tiempo para escuchar su voz en silencio.

Para finalizar este periodo devocional, tome un tiempo para evaluar su productividad como semilla para Dios. ¿Es un árbol sin frutos? ¿Está dando los frutos correctos? Recuerde que nuevas son las misericordias de Dios todos los días y que su luz está presta para iluminarlo en la medida en la que usted mire hacia ella. Hoy es el día de convertirse en aquel árbol que de frutos al ciento por uno en manos del mejor productor, Cristo Jesús.

Clama a mí, y yo te responderé, y te enseñaré cosas grandes y ocultas que tú no conoces. Jeremías 33:3

Bendiciones!

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