Semana del 8 de julio de 2013 - ¿Cuál es tu óptica?
  • Envíenos sus preguntas o comentarios y le responderemos en base a lo que dice la Biblia acerca de su situación.  Además puede leer los comentarios de otras personas que han atravesado por experiencas como la suya.
  • Devocionales, estudios bíblicos y otros recursos que le ayudarán en su crecimiento espiritual.
  • Te has preguntado ¿qué hay después de la muerte?  La mayoría de las personas viven bajo el supuesto de que sus buenas obras lo llevarán al cielo pero, ¿es esto cierto?
  • 1
  • 2
  • 3

¿Cómo lo ves, con tus ojos o con los ojos de Dios?

Cómo lo ves, ¿con tus ojos o con los ojos de Dios?

Lectura: Mateo 13:1,2,3,27,28,29,30,31

Y Jehová habló a Moisés, diciendo: Envía tú hombres que reconozcan la tierra de Canaán, la cual yo doy a los hijos de Israel; de cada tribu de sus padres enviaréis un varón, cada uno príncipe entre ellos. Y Moisés los envió desde el desierto de Parán, conforme a la palabra de Jehová; y todos aquellos varones eran príncipes de los hijos de Israel.

Reflexión:

Dios liberó al pueblo de Israel de la esclavitud sacándolos de Egipto luego de haber enviado 10 plagas que convencieron a Faraón de dejarlos ir. Durante este proceso aún el pueblo de Israel vio como la mano de Dios se levantó de manera poderosa en contra de sus enemigos… vieron y conocieron el poder de Dios. Durante esta fase, Dios no les pidió participación activa ninguna.

Sin embargo, cuando Dios los envió a tomar aquello para lo cual los había liberado, ellos entraron en pánico por lo que vieron durante su viaje de reconocimiento y este pánico los llevó a olvidar que el que los estaba enviando a poseer la tierra era el Todopoderoso, el mismo que antes había actuado en su favor de manera portentosa y milagrosa. ¿Acaso era más fácil abrir el mar en dos para que el pueblo pasara en seco o enviar maná y codornices del cielo para que el pueblo comiese que entregarles una tierra que ya les había prometido?

¿Cree usted que somos distintos al pueblo de Israel de aquel entonces? ¿Cuál es su reacción cuando sale a poseer aquello que Dios le ha prometido y lo que se encuentra son gigantes que aparentan ser más poderosos que usted? O, ¿Es usted de los que reconocen que la promesa es todo lo hermoso que Dios dijo que sería pero cree que mejor es volver a la vida de esclavitud? ¿A qué bando pertenece usted, al grupo minoritario de Josué y Caleb o al de la mayoría, formado por los otros 10 espías?

Analicemos por un momento la situación… todos fueron al mismo lugar, con el mismo objetivo, y vieron exactamente lo mismo, sin embargo la óptica de la situación resultó diferente para algunos. Todos vieron que la tierra era tan buena como había dicho Dios que sería, pero solo dos de ellos vieron con los ojos de Dios y se hicieron dueños de ella en su corazón, tanto como para pensar en ir y poseerla sin importar los obstáculos que hubiesen visto. Todos reconocieron que Dios los había llevado al lugar que les había prometido, mas solo dos sintieron que no avanzar sería una desobediencia flagrante a Dios, los otros sencillamente dijeron no poder avanzar por sentirse en desventaja.

Dios hizo su parte, los saco de Egipto y los sustentó durante todos esos años en el desierto, pero cuando llegó el momento en que ellos tenían que hacer la suya entonces la situación cambió. Oramos a Dios para que nos abra las puertas hacia aquel trabajo que nos permitirá gozar de más tiempo para la familia y el servicio a Dios, pero cuando se presenta la oportunidad de tomar aquel empleo nos embarga la duda y pensamos que “de repente es mejor quedarnos con lo seguro que entrar en lo inseguro”… o, “mejor malo conocido que bueno por conocer”. Pensamos tal vez que las demandas en este nuevo empleo sobrepasen nuestras habilidades o aptitudes y que no seremos capaces de llenar las expectativas del nuevo empleador. Repentinamente el empleo actual ya no parece tan malo.

Esta reflexión nos invita a confrontar nuestros propios temores, a reconocer quiénes somos para Dios y a recordar que si Dios ha prometido, él cumplirá. La Palabra de Dios nos dice en 2Timoteo 1:7 “ Porque no nos ha dado Dios espíritu de cobardía, sino de poder, de amor y de dominio propio.” Toma la promesa recibida y camina en torno a ella sin importar que vean tus ojos. Recuerda que, para Dios nada es imposible (Marcos 10:27).

Sin importar cuál sea tu situación, si Dios ha hablado a tu vida, cree en lo que te ha dicho. Si aún no has desarrollado una relación con Dios que te permita recibir sus promesas entonces te invitamos a entregarle tu corazón a Dios, de este modo pasarás a formar parte de su pueblo y así podrás tomar posesión de lo que él ha prometido para los que le creen y le sirven. Sencillamente haz una oración sincera diciendo “Señor Jesús, me arrepiento de mis pecados, te entrego mi corazón, creo que moriste por mis pecados y que resucitaste para darme salvación. Te entrego mi corazón y me someto a ti.

Ahora, toma un tiempo y haz una lista con aquellas cosas que sabes que Dios te ha llamado a poseer o a hacer y que no has poseído o no has hecho aún ya sea por cobardía, temor, rebeldía o desidia y, empezando por hoy, dedica un tiempo diario para orar pidiéndole a Dios que abra tu entendimiento y te de las estrategias para caminar en obediencia hacia donde él quiere que vayas… pídele a Dios en oración que te permita ver las cosas así como él las ve.

Who's Online

Hay 45 invitados y 21 miembros en línea

Estudios Bíblicos