Semana del 3 de junio de 2013 - La Salidad de Gedeón
  • Envíenos sus preguntas o comentarios y le responderemos en base a lo que dice la Biblia acerca de su situación.  Además puede leer los comentarios de otras personas que han atravesado por experiencas como la suya.
  • Devocionales, estudios bíblicos y otros recursos que le ayudarán en su crecimiento espiritual.
  • Te has preguntado ¿qué hay después de la muerte?  La mayoría de las personas viven bajo el supuesto de que sus buenas obras lo llevarán al cielo pero, ¿es esto cierto?
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La salida de Gedeón

La salida de Gedeón

Jueces 6:12-14

Y el ángel de Jehová se le apareció, y le dijo: Jehová está contigo, varón esforzado y valiente. Y Gedeón le respondió: Ah señor mío, si Jehová está con nosotros, ¿por qué nos ha sobrevenido todo esto? ¿Y dónde están todas sus maravillas, que nuestros padres nos han contado, diciendo: ¿No nos sacó Jehová de Egipto? Y ahora Jehová nos ha desamparado, y nos ha entregado en mano de los madianitas. Y mirándole Jehová, le dijo: ve con esta tu fuerza, y salvarás a Israel de la mano de los madianitas. ¿No te envío yo?

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Dios había sacado al pueblo de Israel de la opresión que vivía en Egipto y los llevó hacia una tierra próspera, tierra de donde fluía leche y miel cumpliendo así la promesa que le había hecho a Abraham. Dios le había dicho a su pueblo que no debía temer a los dioses de aquellos en cuya tierra habitaban, pero el pueblo de Israel no obedeció e hizo lo malo delante de los ojos de Jehová (Jueces 6:8-10). Esto trajo como consecuencia que el pueblo de Israel fuese entregado en manos de los madianitas quienes, cuando el pueblo de Israel había sembrado, los atacaban destruyendo los frutos de su tierra dejándolos sin alimentos ni ovejas, ni bueyes, ni asnos. De este modo empobrecían al pueblo de Israel en gran manera.

Pero el pueblo de Israel clamó a Dios y el ángel de Jehová se le apareció a Gedeón y le dijo “Jehová está contigo, varón esforzado y valiente”… “ve con esta tu fuerza y salvarás a Israel de la mano de los madianitas”. ¿No te envío yo? Gedeón le preguntó a Jehová que cómo sería esto siendo que él y su familia eran pobres. A pesar de como Gedeón se veía a sí mismo, Dios no lo menospreciaba, él lo veía como a un hombre “esforzado y valiente”. Veía la capacidad y el potencial que tenía Gedeón más allá de sus circunstancias. El llamado de Dios a Gedeón llevaba consigo atributos que, aunque Gedeón no conocía de sí mismo, se materializarían sencillamente porque habían venido de la boca de Dios.

Gedeón entonces, pidió al ángel de Jehová que le permitiera ofrecerle una ofrenda. A pesar de vivir en la escasez, él preparó un cabrito y panes sin levadura los cuales presentó debajo de la encina en donde se le había aparecido el ángel de Jehová. Éste tocó con su báculo la punta de la carne y los panes sin levadura y subió fuego de la peña y consumió la carne y los panes sin levadura (Jueces 6:18-21). Luego de esto Gedeón tuvo que cumplir con una serie de asignaciones de parte de Dios. Más de una vez le pidió pruebas a Dios de que su palabra se iba a cumplir y en su misericordia Dios se las presentaba. Aún en medio de sus temores, Gedeón salió a cumplir con el llamado de Dios y trajo libertad al pueblo de Israel.

Tal vez Gedeón no confiaba en sus propias capacidades pero sí confiaba en el poder de Dios para obrar portentosamente y liberar a su pueblo. Gedeón conocía del Dios de Israel porque sus padres le habían contado como Dios los había sacado de Egipto liberándolos de la esclavitud en la que vivían. Él sabía que, cuando Dios estaba del lado de su pueblo no los desamparaba. Es importante no solo creer que Dios existe sino también creer en el poder de Dios y en su justicia.

Muchos como Gedeón, han escuchado hablar de Dios, y hasta creen que fue él quien creó los cielos y la tierra sin embargo este conocimiento no los lleva a un acercamiento con Dios. Este conocimiento no los impulsa a buscar sabiduría en quien es sabiduría, Dios. Este conocimiento no los lleva a establecer una comunicación con aquel que cada día provee para sus necesidades y los guarda de todo mal, Dios. Este conocimiento no los lleva a depender y ser guiados por aquel Dios que los amó tanto como para entregar a su único hijo en sacrificio como expiación de sus pecados. Muchos, a pesar de este conocimiento, deciden vivir sus vidas de acuerdo a sus propios preceptos y no de acuerdo a la voluntad de Dios y su Palabra, la Biblia.

Cuando decimos que Dios es nuestro Señor estamos diciendo que él es soberano para hacer con nosotros como quiera. ¿No es él acaso el creador de todo? Esto significa que aún la más pequeña de nuestras decisiones estará sometida al escrutinio de Dios. Debemos presentarnos delante de Dios tal y como somos… abrirle nuestro corazón y confesarle aún nuestros temores. Él es fuerte allí donde somos débiles. Dios no espera que no sintamos temor, él espera que su Espíritu Santo en nosotros nos lleve a la obediencia, fe y convicción de que él es Señor y que sean entonces esta obediencia, fe y convicción el motor que nos mueva más allá de nuestros temores.

Tome un tiempo para:

1. Meditar en cómo usted se ve a sí mismo y cómo, según la Palabra de Dios, él lo ve a usted. Recuerde que 1 Pedro 2:9 nos dice que: “Pero ustedes son linaje escogido, real sacerdocio, nación santa, pueblo adquirido por Dios, para que anuncien los hechos maravillosos de aquel que los llamó de las tinieblas a su luz admirable”.

2. Considerar la importancia de mantenerse lejos de los extremos; debemos recordar quienes somos para Dios pero también debemos mantenernos humildes recordando que todo lo que tenemos lo tenemos por gracia y no por obras.

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