Semana del 28 de octubre de 2013 - Las claves del éxito de un guerrero
  • Envíenos sus preguntas o comentarios y le responderemos en base a lo que dice la Biblia acerca de su situación.  Además puede leer los comentarios de otras personas que han atravesado por experiencas como la suya.
  • Devocionales, estudios bíblicos y otros recursos que le ayudarán en su crecimiento espiritual.
  • Te has preguntado ¿qué hay después de la muerte?  La mayoría de las personas viven bajo el supuesto de que sus buenas obras lo llevarán al cielo pero, ¿es esto cierto?
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Las Claves del éxito de un guerrero

Base bíblica: Efesios 6:10-17

10 Por lo demás, hermanos míos, fortaleceos en el Señor, y en el poder de su fuerza. 11 Vestíos de toda la armadura de Dios, para que podáis estar firmes contra las asechanzas del diablo. 12 Porque no tenemos lucha contra sangre y carne, sino contra principados, contra potestades, contra los gobernadores de las tinieblas de este siglo, contra huestes espirituales de maldad en las regiones celestes. 13 Por tanto, tomad toda la armadura de Dios, para que podáis resistir en el día malo, y habiendo acabado todo, estar firmes. 14 Estad, pues, firmes, ceñidos vuestros lomos con la verdad, y vestidos con la coraza de justicia, 15 y calzados los pies con el apresto del evangelio de la paz. 16 Sobre todo, tomad el escudo de la fe, con que podáis apagar todos los dardos de fuego del maligno. 17 Y tomad el yelmo de la salvación, y la espada del Espíritu, que es la palabra de Dios.

Reflexión:

En la Palabra de Dios vemos, desde múltiples escenarios, el cómo, qué y cuando de una lucha. La Palabra de Dios nos habla de cómo vencer, nos dice que somos más que vencedores, pero ¿acaso estamos llamadas a vivir en una perpetua lucha? ¿Era acaso este el plan original de Dios? Y, si estoy actualmente en medio de una lucha, ¿debe ser esta mi condición a perpetuidad?

Empecemos por definir quiénes somos. Dios creó al hombre a su imagen y semejanza y a todos los animales domésticos y a las bestias del campo, entre otras muchas cosas, además creó a la mujer… así como al hombre, Dios creó a la mujer a su imagen y semejanza.  Vemos que cuando Dios creó a Adán le dio a éste instrucciones acerca de qué cosas hacer… además le dio autoridad y dominio sobre todo lo creado.  De igual forma a la mujer la creó con una finalidad, de que fuese “ayuda idónea”. (Génesis 2:18-22).

Dios nos creó con todas las capacidades, herramientas y recursos para afrontar cualquier prueba o circunstancia.  Su Palabra nos dice en Efesios 2:10 "Porque somos hechura suya, creados en Cristo Jesús para buenas obras, las cuales Dios preparó de antemano para que anduviésemos en ellas.

A través de esta reflexión, queremos presentarle tres estrategias para lograr el éxito en sus batallas diarias:

  1. Saber discernir mi posición en el cuerpo de Cristo 
  2. Saber diferenciar entre los tiempos de guerra y los tiempos de paz y actuar de acuerdo a cada uno de ellos
  3. Estar siempre preparado

Imagínese a un francotirador sin rifle… o a un buzo en la posición de un francotirador; o aun francotirador en medio de la batalla vestido de vikini y con lentes de sol. Analicemos con mayor detalle estas tres claves y hagámoslo utilizando la Palabra de Dios como modelo de acción. Efesios 6:10-17 nos muestra la clave del éxito de un guerrero.

1.  Saber discernir mi posición en el Cuerpo de Cristo: 
Desde el momento de nuestra creación, Dios nos dio habilidades y telentos y en el momento en el que lo recibimos como Señor y Salvador, Él nos coronó con dones del Espíritu Santo que nos facultan para ocupar un lugar en el Cuerpo de Cristo.  La Palabra de Dios nos dice que 1 Corintios 12:7-12 que a todos se nos es dada la manifestación del Espíritu Santo para provecho.  Más adelante, en el versículo 28 de este mismo capítulo nos dice que a algunos puso Dios como apóstoles, a otros como profetas, a otros como maestros, a otros para ayudar, sanar, hacer milagros, administrar y a otros con don de lenguas, sin embargo no todos son apóstoles, ni profetas, ni administradores.  Cada cual debe actuar conforme al don y el llamamiento que recibió de Dios recordando que todos somos miembros del Cuerpo de Cristo y con igual importancia delante de los ojos de Dios. 

2.  Saber diferenciar entre los tiempos de paz y los tiempos de guerra.
Analicemos un ejemplo bíblico, el rey y el rey Salomón. David fue un hombre de guerra así que seguramente el invertía mucho tiempo y esfuerzo en preparar sus tropas y mantenerlas bien armadas. 2 Samuel 5:10 nos dice que Jehová estaba con David. ¿Qué hacía David en tiempos de guerra… en los tiempos que le tocó vivir? Pues David le consultaba a Dios si es que debía o no ir a una batalla con su enemigo (2 Samuel 5:19). Por otro lado está Salomón. Salomón pudo vivir en tiempo de paz. Esta paz era producto de las victorias que su padre David había logrado durante los largos años de guerra que le toco vivir. Cada uno de ellos se ubicó en el papel que le correspondía de acuerdo al momento en el que estaban viviendo… uno fue un guerrero a quien le tocó vivir en guerra la mayor parte de su vida, el otro pudo reinar en completa paz.

La Palabra de Dios en Efesios 6:13 que “debemos tomar la armadura de Dios para poder resistir en el día malo”. Observemos hermanas que habla de tomarla… significa que no es que haya tenido la armadura puesta perpetuamente… significa que la armadura debe estar lista y reluciente siempre para que yo pueda vestirla “en el día malo". 

Eclesiastés 3 nos dice que “todo tiene su tiempo y todo lo que se quiere debajo del cielo tiene su hora… tiempo de amar y tiempo de aborrecer, tiempo de guerra y tiempo de paz. El punto aquí es que siempre debemos estar listas para la batalla pero debemos saber vivir en tiempo de paz. No podemos vivir batallando todos los días, o buscando batallas donde no las hay. En la maleta que cargamos todos los días deben estar todas las vestiduras y de acuerdo a la ocasión, así debemos vestirnos “para que habiendo acabado todo estemos firmes” (versículo 13).

3.  Estar siempre preparados
Estar siempre preparados no significa de ninguna manera el vivir bajo la premisa de que siemrpe estamos en guerra, significa que nuestros corazones deben estar en comunión constante con nuestro Padre Celestial para que de este modo podamos ser dirigidos por Él en todo momento.

Efesios 6 del 14 al 16 nos dice cómo estar siempre listos… "Estad, pues, firmes, ceñidos vuestros lomos con la verdad, y vestidos con la coraza de justicia, 15 y calzados los pies con el apresto del evangelio de la paz. 16 Sobre todo, tomad el escudo de la fe, con que podáis apagar todos los dardos de fuego del maligno. 17 Y tomad el yelmo de la salvación, y la espada del Espíritu, que es la palabra de Dios.

Si observamos las batallas en la Biblia, a Dios le gustaba dirigir ejércitos pequeños y sin armamentos pesados contra ejércitos que en la mayoría de las veces los superaban al ciento por uno… ¿para qué? Para que su ejército pudiera testificar que “no era con espada ni con ejército sino con su santo espíritu”. Así como a Gedeón… así como a Josué… así como a David… así quiere Dios que asumamos nuestra posición de batalla y que hagamos lo natural ya que Él se encarga de lo sobrenatural.

Termine este tiempo devocional tomando un tiempo para reflexionar en el manejo que le da a la resolución de conflictos en su vida.  ¿Se siente usted en una continua lucha? ¿Se ha sentido sin esperanzas en medio de una crisis?  Tome un tiempo para orar y presente su vida a Dios en oración.  Adopte la resolución de que, durante y a partir de esta semana usted utilizará las tres estrategias presentadas aquí para resolver sus conflictos procurando no invertir más tiempo en la observación de la crisis sino en la resolución del problema.

Bendiciones

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