Semana del 16 de septiembre de 2013 - Calla y espera delante de Jehová
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  • Devocionales, estudios bíblicos y otros recursos que le ayudarán en su crecimiento espiritual.
  • Te has preguntado ¿qué hay después de la muerte?  La mayoría de las personas viven bajo el supuesto de que sus buenas obras lo llevarán al cielo pero, ¿es esto cierto?
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Calla y espera delante de Jehová

Base bíblica: Salmos 37:7-9

Guarda silencio ante Jehová, y espera en él. No te alteres con motivo del que prospera en su camino, Por el hombre que hace maldades. Deja la ira, y desecha el enojo; no te excites en manera alguna a hacer lo malo. Porque los malignos serán destruidos, pero los que esperan en Jehová, ellos heredarán la tierra.

Reflexión:

Todo aquel que en algún momento de su vida tomó la decisión de aceptar a Cristo Jesús como su Señor y Salvador no solo le abrió la puerta de su corazón sino que también le entregó su voluntad para ser gobernado. En teoría, las iniciativas que esta persona tome, a partir de este punto, primeramente estarán sometidas al escrutinio y aprobación de aquel a quien llama Señor. La realidad es que, aún cuando esto se de, no hay garantías de que en camino que emprendamos con el beneplácito de Dios no sea escabroso.

Jesús, el hijo de Dios es y fue perfecto. Vivió en estricta obediencia delante de Dios y, aunque fue tentado, no pecó. Su vida, muerte y resurrección es un ejemplo de es posible vivir de acuerdo a la voluntad de Dios y de que hay vida eterna con Cristo para los que acepten su sacrificio. A pesar de todo esto, Jesús padeció en incontables ocasiones por las mismas cosas por las que hoy padecemos: hambre, escasez, traición, deslealtad, abandono, violencia e incertidumbre. Aún cuando él fue obediente, el camino que le llevó a la gloria fue terrible… y, ¿cuál fue su estrategia? Jesús calló delante de Jehová y esperó en él.

¿Acaso somos nosotros mejores que Jesús? ¿Puede algún ser humano decir que siquiera se acerca a lo que él fue? Definitivamente no. Sin embargo esperamos que nuestro camino se encuentre libre de pruebas y obstáculos. Y no solo eso, esperamos obtener todo lo que deseamos… si, no solo lo que necesitamos sino “todo lo que deseamos”. Esperamos que en el paseo solo se observen verdes praderas y cielos despejados y queremos que desaparezcan las tormentas, las selvas y ríos pedregosos olvidando que cada una de estos tiene su función.

¿Qué sería de las verdes praderas sin la agobiante lluvia que una vez habiendo inundado su suelo le permite obtener los nutrientes necesarios para subsistir? O, ¿qué sucedería si la corriente del río no se embraveciera lo suficiente como para llevar los huevos de las especies que necesitan reproducirse río abajo para que estas puedan avanzar en su ciclo de vida? Ciertamente, cuando hacemos nuestras evaluaciones con respecto a cómo serían mejor las cosas nos enfocamos estrictamente en nosotros y en nuestros deseos y mucho menor rango nos enfocamos en observar el panorama general, el cual normalmente abarca y acoge muchos otros factores e involucra muchos otros elementos e individuos.

Es normal llegar a la tristeza… es normal experimentar angustia o ansiedad… y, hasta es aceptable abordar ciertos cuestionamientos relacionados con el propósito de ciertas circunstancias, lo que no es normal es el permanecer en la tristeza, la ansiedad o la angustia ni permitir que estos cuestionamientos nos lleven a dudar de la eficacia de la Palabra de Dios y su voluntad sobre nuestras vidas.

La propuesta a través de esta reflexión semanal es de “callar delante de Dios y esperar en él”. Callar implica dejar de quejarnos, dejar de murmurar, dejar de enfocarnos en lo negativo, no sucumbir. Cuando callamos le damos espacio y oportunidad a Dios para hablar. Cuando estamos en silencio las palabras que vienen de Dios no se confunden con nuestras propias ideas y propuestas ya que solo su voz es la que se escucha. Una vez callados debemos esperar. Esperar implica no movernos sin la dirección de Dios, implica creer que aquel a quien esperamos llegará, implica descansar por fe ya que en la espera no siempre se ve mas bien se cree.

Sea cual sea la situación que usted pueda estar enfrentando durante esta semana, o la que está por venir haga un compromiso con usted mismo y con Dios de vivir verdaderamente sometido a aquel a quien usted llama “Señor”. Si Dios es su “Señor”, entonces viva bajo su señorío y permítale operar sabiendo que él es Todopoderoso y que si el está con usted, ¿quién podrá con usted?

Bendiciones!

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