Semana del 15 de julio de 2013 - El valor del temor de Dios
  • Envíenos sus preguntas o comentarios y le responderemos en base a lo que dice la Biblia acerca de su situación.  Además puede leer los comentarios de otras personas que han atravesado por experiencas como la suya.
  • Devocionales, estudios bíblicos y otros recursos que le ayudarán en su crecimiento espiritual.
  • Te has preguntado ¿qué hay después de la muerte?  La mayoría de las personas viven bajo el supuesto de que sus buenas obras lo llevarán al cielo pero, ¿es esto cierto?
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El valor del temor de Dios

Éxodo 1:15-21

Habían dos parteras hebreas llamadas Sifrá y Fuvá, a las que el rey de Egipto ordenó: cuando ayuden a las hebreas en sus partos, fíjense en el sexo: si es niño, mátenlo; pero si es niña, déjenla con vida. Sin embargo, las parteras temían a Dios, así que no siguieron las órdenes del rey de Egipto sino que dejaron con vida a los varones. Entonces, el rey de Egipto mandó llamar a las parteras y les preguntó: por qué han hecho esto? ¿Por qué han dejado con vida a los varones? Las parteras respondieron: Resulta que las hebreas no son como las egipcias, sino que están llenas de vida y dan a luz antes de que lleguemos. De este modo los israelitas se hicieron más fuertes y más numerosos. Además, Dios trató muy bien a las parteras, y por haberse mostrado temerosas de Dios, les concedió tener muchos hijos.

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Dios le hizo una promesa a Abraham de que su descendencia sería incontable, y que habitarían en una tierra próspera. Y así fue. De la simiente de Abraham nació una gran nación, Israel. Este pueblo creció en gran manera, y luego de una sequía que devastó gran parte del territorio en el que habitaban muchos migraron hacia Egipto, tierra en la que José, un israelita fungía como administrador de Faraón, el rey. A José, Dios lo había dotado de sabiduría y lo había puesto en ese lugar, bajo circunstancias muy difíciles, para preservación de muchos. Sin embargo, muchos años después de haber muerto este faraón los habitantes de Egipto así como los reyes subsiguientes olvidaron quién había sido José. Empezaron a temer por el crecimiento del pueblo de Israel ya que sentían que su crecimiento representaba una amenaza para ellos.

Faraón, entonces empezó a tomar medidas extremas para frenar el crecimiento de este pueblo que para este entonces habitaba sus tierras. Empezó a oprimirlos con exceso de trabajo, pero aún así este pueblo seguía creciendo y un día Faraón les ordenó a dos parteras hebreas que mataran a todo niño varón que naciese del seno de las hijas de Israel. Esta orden salió directamente del rey de Egipto. En aquel entonces, el rey era la autoridad suprema. Muchos faraones, de hecho, llegaron a considerarse dioses y exigían que se les rindiera culto y pleitesía como tales. Entonces, desobedecer una orden directa del rey traía como consecuencia horribles torturas y en la mayoría de los casos, la muerte.

Sifrá y Fuvá, a pesar de conocer las probables consecuencias de su desobediencia, se inclinaron por la opción más acertada: no asesinar a los recién nacidos de las israelitas. Ellas sabían que su Dios era Todopoderoso. Conocían de la promesa que Dios le había hecho a su pueblo de multiplicarlo en gran manera y tuvieron temor de Jehová. Confiaron, así como lo hiciesen cientos de años después, Azarías, Mizael y Ananías, (los tres amigos de Daniel que fueron lanzados al horno de fuego y que fueron librados por Dios de aquellas llamas). Ellas, sin saber que sus acciones habrían de salvarle la vida al que años después iba a ser el instrumento de Dios para libertar de la esclavitud al pueblo de Israel, obraron conforme a sus convicciones y no conforme a las circunstancias.

Las convicciones de estas dos mujeres le permitieron a todo un pueblo hacerse más fuerte y más numeroso. Y Dios también las honró. Son pocas las mujeres citadas en la Biblia y estas dos están entre ellas. La Biblia nos dice que Dios las bendijo sobremanera; que Dios les concedió tener muchos hijos.

Puede ser que en algún momento de su vida, las circunstancias lo coloquen entre la espada y la pared. Tal vez sus amigos y las personas que lo rodean lo motiven para que “salve su vida”… “para que haga lo que su naturaleza le lleve a hacer”.   Después de todo, lo más importante es salvar la vida, o alimentar a los hijos, o salir bien librado y con el nombre en alto… tal vez algunos le dirán así. Sin embargo, aquellos que creen y confían en Dios, tendrán la capacidad de ver más allá de su momento. Somos seres eternos, y esa eternidad la pasaremos o en el cielo en la presencia de Dios o para siempre en el infierno entonces aún cuando en el caso más extremo usted tenga que arriesgar su vida por hacer lo correcto, es importante que considere sus acciones como una inversión que podrá ser a corto o a largo plazo. Será a corto plazo si decide tomar el camino que resuelva sus problemas inmediatos aún si sus acciones no agraden a Dios. Es a corto plazo porque sus acciones le traerán bienestar inmediato, pero las consecuencias futuras puedan ir más allá de lo que ellos puedan imaginar. Recuerde, usted puede controlar lo que hace mas no las consecuencias de sus acciones.

Una inversión a largo plazo le permitirá recibir réditos sostenidos y por mucho más tiempo. No solo será “pan para hoy sino que también saciará el hambre que pueda surgir mañana”. Bien nos dice la Biblia en… que debemos invertir allí en donde el saltón el revolcón y la langosta no pueden tocar nuestro tesoro.

Tome un tiempo para meditar en lo que ha leído. Evalúe su conducta frente a las situaciones de tensión. ¿Es su vida un testimonio de integridad y temor de Dios? ¿Pierde la cordura o eleva a su mirada hacia Dios en busca de sabiduría y templanza? Recuerde que la Palabra de Dios nos dice que él perfeccionará su obra en nosotros hasta el día de su venida entonces, ore y sométase a este proceso de perfeccionamiento. Es posible que, así como el oro, usted tenga que pasar por el fuego para ser refinado pero de una cosa puede usted estar seguro y es de que el producto final será un metal precioso y valioso en las manos de Dios.

Recuerde además que los que hemos entregado nuestros corazones a Jesús, no somos ya de este mundo. Entonces nuestra estadía en él es temporal. Viva entonces como si fuera el primer día pero también como si fuera el último. Viva como si usted fuera un visitante en este mundo que ha llegado a impactar a los que están a su alrededor con su vida y sus acciones. Busque conocer la perfecta voluntad de Dios para su vida y sígala.

Bendiciones!!

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