Semana del 11 de noviembre de 2013 -Bienaventurados
  • Envíenos sus preguntas o comentarios y le responderemos en base a lo que dice la Biblia acerca de su situación.  Además puede leer los comentarios de otras personas que han atravesado por experiencas como la suya.
  • Devocionales, estudios bíblicos y otros recursos que le ayudarán en su crecimiento espiritual.
  • Te has preguntado ¿qué hay después de la muerte?  La mayoría de las personas viven bajo el supuesto de que sus buenas obras lo llevarán al cielo pero, ¿es esto cierto?
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Bienaventurados

Base bíblica: Salmos 33:12-22 

Bienaventurada la nación cuyo Dios es Jehová, el pueblo que él escogió como heredad para sí.13Desde los cielos miró Jehová; vio a todos los hijos de los hombres;14Desde el lugar de su morada miró sobre todos los moradores de la tierra.15El formó el corazón de todos ellos; atento está a todas sus obras. 16El rey no se salva por la multitud del ejército, ni escapa el valiente por la mucha fuerza.17Vano para salvarse es el caballo; La grandeza de su fuerza a nadie podrá librar.18He aquí el ojo de Jehová sobre los que le temen, sobre los que esperan en su misericordia,19Para librar sus almas de la muerte, y para darles vida en tiempo de hambre. 20Nuestra alma espera a Jehová; nuestra ayuda y nuestro escudo es él.21Por tanto, en él se alegrará nuestro corazón, porque en su santo nombre hemos confiado. 22Sea tu misericordia, oh Jehová, sobre nosotros, según esperamos en ti.

Reflexión:

La palabra “bienaventurado” en la Biblia, proviene del hebreo “ASHREI” que traducido a nuestro idioma es “dichoso”, “feliz”. Esta felicidad, sin embargo, no está relacionada al estado de ánimo presente de un individuo sino al aspecto global de su situación. Job, por ejemplo, fue llamado bienaventurado justo en el momento en el que había perdido todo y aún su cuerpo estaba siendo afligido a causa de la enfermedad. A Job se le llamó bienaventurado porque pensaban que Dios lo estaba castigando por algo que había hecho (Job 5:17-18). Aún cuando no era su caso, estas personas reconocían que ser disciplinados por Dios es un privilegio que debe hacernos felices ya que Dios al que ama disciplina y azota a todo el que recibe como hijo (Hebreos 12:6).

Este pasaje bíblico nos dice que “bienaventurada” la nación cuyo Dios es Jehová. Como explicamos anteriormente, esta felicidad es integral y mira hacia un panorama mucho más amplio que el de la satisfacción de una necesidad momentánea. Esta felicidad abarca un sentimiento más amplio: “soy feliz porque, aunque no estoy donde quiero estar, o tengo lo que quisiera tener, sé cual será mi final… estaré y/o tendré la voluntad de Dios para mi vida” porque en Él estoy esperando.

Este pasaje bíblico nos recuerda que Dios creó a todos los hombres y que sus ojos observan todas sus obras, esto nos ubica en una realidad: “Dios está en control siempre”. Aún cuando sintamos que hay injusticia, inequidad, maldad o libertinaje, los ojos de Jehová cubren toda la tierra y su misericordia siempre alcanza a aquellos que le temen para librar sus almas de la muerte y para darles vida en tiempos de hambre.

Esta Palabra nos da la clave para ser bienaventurados: “esperar en Dios y confiar en Él”. Si asumimos esta posición entonces, aunque estemos en aflicción, en pruebas o angustia nuestro corazón podrá alegrarse. En este Salmo, David alababa a Dios aún en medio de su tribulación y a través de esta alabanza le pide a Dios que su misericordia sea sobre él en la medida en que permanezca esperando por Él.

Esta debe ser nuestra actitud. Estamos felices no por lo que tenemos o somos sino por lo que vamos a llegar a ser en Cristo Jesús. Estamos felices porque, aunque algunas veces pasamos por pruebas, sabemos que Dios está en control y nuestra esperanza está puesta en Él. Entonces, sí, todo aquel que le ha entregado su corazón a Cristo Jesús y lo ha aceptado como Señor y Salvador es “bienaventurado”.

Si aún no has tomado esta decisión entonces, es un buen momento para hacerlo. Es tan sencillo como levantar tu mirada al cielo y decirle a Jesús que lo recibes como Señor y Salvador, que reconoces su sacrificio por ti en la cruz y que crees en que Dios lo levantó de los muertos, venciendo así el pecado. Si ya has hecho esta oración, es importante que cada día renueves tu relación con Jesús y declares con tu boca que “eres bienaventurado”.

Bendiciones!!

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