Codiciar el bien ajeno
  • Envíenos sus preguntas o comentarios y le responderemos en base a lo que dice la Biblia acerca de su situación.  Además puede leer los comentarios de otras personas que han atravesado por experiencas como la suya.
  • Devocionales, estudios bíblicos y otros recursos que le ayudarán en su crecimiento espiritual.
  • Te has preguntado ¿qué hay después de la muerte?  La mayoría de las personas viven bajo el supuesto de que sus buenas obras lo llevarán al cielo pero, ¿es esto cierto?
  • 1
  • 2
  • 3

Codiciar el bien ajeno

¿Qué dice la Biblia acerca de codiciar el bien ajeno?

La codicia es el deseo incesante por poseer lo que a otro le pertenece. Este deseo no siempre es perceptible ni se limita a cosas materiales o tangibles sino que puede llegar a sobrecoger todo el rango de emociones, pensamientos y acciones de un ser humano. Codiciar es perder la visión real de lo que se tiene reemplazándola con aquello que suponemos será mejor porque, “la hierba siempre se ve más verde en el patio del vecino”.

La Biblia nos dice en Éxodo 20:17 “No codiciarás la casa de tu prójimo, no codiciarás la mujer de tu prójimo, ni su siervo, ni su criada, ni su buey, ni su asno, ni cosa alguna de tu prójimo. Ciertamente es fácil observar como Dios no reservó ningún elemento al ilustrar este mandato. Pudo haber dicho, no codiciarás cosa alguna… podríamos pensar que la frase “cosa alguna” ilustra en su totalidad el mandato sin embargo, Dios no se detuvo allí sino que esbozó algunos ejemplos, no dejando nada a nuestra subjetiva imaginación.

En este ejemplo vemos elementos de valor comercial como “la casa de tu prójimo”. Esto representa aquellas cosas que existen y forman parte de los bienes y posesiones de una persona que de alguna forma expresan su condición o estatus socio económico. Está el elemento “la mujer de tu prójimo” (o el marido de tu prójimo, dependiendo del caso). Este elemento representa tácitamente el cónyuge ajeno… representa la unión conyugal de otro. Está además el elemento “siervo y criada” que básicamente representan la disponibilidad de servicio o asistencia por parte de personas externas para cumplir con tareas que nos proporcionan bienestar o algún tipo de beneficio.   El “buey y el asno” representan aquellas herramientas que una persona posee y utiliza para desarrollar alguna tarea.

Vemos ejemplos bíblicos de personajes como el rey Acab quien, teniendo incontables riquezas, puso sus ojos en la viña de Nabot que no tenía más posesiones que ésta.   (1 Reyes capítulo 21). También está el ejemplo del rey David quien teniendo un harem con hermosas esposas y concubinas, deseo la mujer de Urias, aún sabiendo que éste era siervo suyo y que le servia con lealtad (2 Samuel capítulo 11). En ambos casos vemos como la codicia los llevó a estados depresivos, a confabular y incluso a delinquir… vemos como la codicia los llevó a la desesperación, la tristeza y hasta a la muerte como consecuencia de sus acciones. Vemos, a través de estos dos ejemplos, que la codicia no es exclusiva de las personas que no tienen a Dios en su corazón ya que David, a lo largo de su vida, había demostrado ser un hombre temeroso de Dios.

Entonces, ¿poseemos todos la capacidad de codiciar? ¡Claro que si! Bien nos dice la Biblia con respecto a la codicia en 1 Corintios 10:12 “Así que, el que piensa estar firme, mire que no caiga”. ¿Qué pues podemos hacer para vencer este deseo?

1. La Biblia nos dice en Gálatas 5:16 “Andad en el Espíritu y no satisfagáis los deseos de la carne”. Andad en el Espíritu es someterse al dominio del Espíritu Santo de Dios ya que andar en nuestra naturaleza pecaminosa nos aleja de Dios mas su Espíritu Santo es quien nos convence de justicia, juicio y pecado.

2. Filipenses 4:6 nos exhorta a abandonar el afán y a someter ante Dios nuestras necesidades en oración y ruego con acción de gracias y más adelante nos dice: (en el versículo 8 del mismo capítulo) “Por lo demás, hermanos, todo lo que es verdadero, todo lo honesto, todo lo justo, todo lo puro, todo lo amable, todo lo que es de buen nombre; si hay virtud alguna, si algo digno de alabanza, en esto pensad. La codicia esta en la mente, en aquel pensamiento arraigado de que lo que otros tienen es precisamente lo que nosotros necesitamos para satisfacer nuestras necesidades sin embargo, debemos cambiar estos pensamientos por la verdad de Cristo: “Mi Dios pues suplirá todo lo que os falta conforme a sus riquezas en gloria en Cristo Jesús (Filipenses 4:19). No permitamos que estos pensamientos hallen espacio en nuestra mente y corazón, sino que reemplacémoslos con la Palabra de Dios ya que en ella está todo lo verdadero, honesto, justo, puro y amable.

3. Pongamos nuestra mirada en las cosas de arriba y no en las de la tierra (Colosenses 3:2). Si hacemos un esfuerzo por recordar cada día que nuestra estadía en esta vida es apenas pasajera y que debemos acumular tesoros allá en donde la polilla no podrá comérselos, entonces codiciar las pertenencias de otros no tendrá ningún sentido porque permaneceremos en el conocimiento de que mejores y mayores cosas tendremos al estar delante de la presencia de nuestro Dios.

Comentarios

Seudónimo:  Nauto
País desde donde escribe:  Panamá
Comentario:

Siempre escuché el término codiciar y lo asocié con tratar de obtener sin restricción lo ajeno.  Sin embargo leyendo este artículo me he dado cuenta de que he codiciado cosas y de que a Dios no le agrada mi proceder.  Sabía que Dios quería que yo le diera prioridad a algunas cosas pero me encontraba con amistades que estaban teniendo éxito en sus vidas profesionales y algo dentro de mi deseaba estar también allí.  Yo deseaba tener eso que según yo ellos tenían.  El vestir esa ropa elegante para ir a trabajar.  El tener una oficina y personal a mi cargo.  El tener un auto bonito.  Pues empecé a querer tener todas esas cosas y entonces empecé a ver lo que yo tenía como de menor valor.  Ya ni siquiera me sentía alegre con lo que hacía. Mi estado de ánimo cambió radicalmente.  Hasta que llegué a entender que estaba codiciando lo ajeno.  Que aunque mi realidad fuera diferente Dios me había dado más de lo que yo merecía pero no estaba siendo agradecida.  Mi oración hoy día es que Dios se lleve todas esas raíces de amargura que hay en mi corazón y que me ayude a buscar primeramente el reino de Dios.  Que me abra mis ojos para que yo pueda ver la inmensidad de su creación y de sus misericordias sobre mi.  Gracias Dios por tus bendiciones y por tu amor inmeresido.

Who's Online

Hay 116 invitados y 27 miembros en línea

Codiciar lo ajeno - Háganos sus preguntas o envíenos sus comentarios aquí

Correo electrónico: 
Seudónimo: 
País desde donde nos escribe: 
Comentario o testimonio: 
Por favor escriba el Código de Seguridad nvlmgujc ¡Ayúdenos a prevenir SPAM!
    

Codiciar lo ajeno - Envíenos sus comentarios aquí

Correo electrónico: 
Seudónimo: 
País desde donde nos escribe: 
Comentario o testimonio: 
Por favor escriba el Código de Seguridad aehimxuy ¡Ayúdenos a prevenir SPAM!